Real Decreto 640/1994, de 8 de abril, por el que se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Picos de Europa
La Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, en su artículo 4 establece la figura de los Planes de Ordenación de los Recursos Naturales como instrumento de planificación, con la finalidad de adecuar la gestión de dichos recursos, y en especial de los espacios naturales y de las especies a proteger, a los principios inspiradores de dicha Ley, a la vez que determina los objetivos y contenido mínimo que han de tener tales planes de ordenación.
Por otro lado, la misma Ley 4/1989, en su artículo 15 dispone también que la declaración de los parques exigirá la previa elaboración y aprobación del correspondiente Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la zona afectada.
En cumplimiento de ambos preceptos se ha procedido a la elaboración del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Picos de Europa, con el fin de poder disponer del pertinente instrumento de programación y planificación que permita elaborar, a su vez, el proyecto de Ley de declaración del Parque Nacional de los Picos de Europa, para que sea sometido a la consideración de las Cortes Generales.
Por ello, cumplidos también los trámites ordenados en el artículo 6 de la mencionada Ley, procede la aprobación de dicho Plan de Ordenación,
En su virtud, a propuesta del Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 8 de abril de 1994,
DISPONGO:
Artículo único.
Se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Picos de Europa, que figura como anexo de esta disposición, conforme establece el título II de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres.
Disposición final primera.
Se faculta al Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, en el ámbito de sus atribuciones, para dictar las disposiciones y adoptar las medidas precisas para el cumplimiento de lo dispuesto en el presente Real Decreto.
Disposición final segunda.
El presente Real Decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
Dado en Madrid a 8 de abril de 1994.
JUAN CARLOS R.
El Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación,
VICENTE ALBERO SILLA
PLAN DE ORDENACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES DE PICOS DE EUROPA
Téngase en cuenta que se declara que han invadido las competencias de las Comunidades Autónomas de Castilla y León y de Cantabria y se anulan los apartados 4, 5 y 7, así como el apartado 3 en cuanto delimita la zona C y el apartado 1, en cuanto en él se halla comprendida dicha zona C, por Sentencia del TC 306/2000, de 12 de diciembre. Ref. BOE-T-2001-1145.
0. OBJETIVOS
Los objetivos generales de este Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de los Picos de Europa (PORNPE) son los siguientes:
Conocer y evaluar los sistemas naturales y culturales de la comarca, con objeto de identificar sus máximos valores, así como los factores de amenaza que la afectan para diferenciar los regímenes de protección que le sean de aplicación.
Asegurar la protección y conservación del medio ambiente, tanto en lo relativo al mantenimiento y recuperación de los procesos ecológicos fundamentales como a la preservación de la variedad, singularidad y belleza de los ecosistemas naturales y del paisaje.
Mejorar la calidad de vida de las poblaciones de los Picos de Europa, fomentando los usos y actividades tradicionales.
Orientar y regular los usos y actividades, estableciendo a tal efecto criterios y directrices que los hagan compatibles con la conservación y protección del espacio natural.
Conservar el patrimonio arquitectónico y cultural.
1. ÁMBITO DEL PORNPE
El ámbito del PORNPE corresponde al establecido en el Acuerdo de Consejo de Ministros de 7 de mayo de 1993.
Oeste: desde el punto de confluencia del río Dobra con el río Sella discurre remontando este último en dirección sur, hasta la confluencia con el límite provincial de Asturias y León. Continúa por este límite provincial en dirección sur hasta el Puerto de Tarna (1.490 metros).
Sur: desde el Puerto de Tarna tomando la carretera comarcal número 635 en dirección Riaño, hasta la confluencia de ésta con la carretera comarcal número 625, continuando por ella en dirección sur hasta el cruce con la carretera nacional número 621. De este cruce el límite queda definido por la carretera nacional número 621 hasta que sale del término municipal de Potes. En este punto discurre en dirección este-oeste por el límite entre los términos municipales de Cabezón de Liébana y Cillórigo-Castro, hasta que se encuentra con el límite municipal de Lamasón.
Este: desde aquí toma dirección norte por la divisoria entre los términos municipales de Lamasón y los de CillÓrigo-Castro primero y Peñarrubia después, hasta que se encuentra con la divisoria entre las provincias de Asturias y Cantabria. En este punto, el límite toma dirección sureste-noroeste por el límite de ambas provincias hasta que éste se encuentra con la carretera nacional número 621. A continuación discurre por esta carretera en dirección norte hasta la población de Colosia en su punto más cercano al cauce del río Cares.
Norte: a partir de Colosia el límite remonta el río Cares, quedando la zona del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales en la margen derecha del río, hasta la población de Las Arenas. Desde este punto, el límite continúa en la misma dirección remontando el río Casano hasta su confluencia con el límite del término municipal de Onís. Desde este punto, el límite continúa en línea recta hasta el pico Cruz de Priena y desde éste continúa en línea recta hasta la confluencia de los ríos Sella y Dobra.
2. ESTADO DE CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS. DIAGNÓSTICO
El área de ordenación representa una zona sometida desde tiempos pretéritos a una fuerte presión antrópica, en donde se mantiene un cierto equilibrio entre la dinámica natural y las acciones del hombre.
Tras la década de los cuarenta, en que por razones sociopolíticas los procesos de cambio se ralentizaron, los sistemas tradicionales de explotación entraron en crisis llevando aparejadas, ante la ausencia de cambios estructurales, transformaciones importantes tanto a nivel espacial como social. A nivel espacial se produce una reducción significativa de las tierras labradas, se abandonan los praderíos marginales, se simplifica la base agraria y se busca una cierta especialización ganadera. La simplificación de la base económica y la pervivencia de las estructuras agrarias tradicionales conllevaron una acentuación de los desajustes entre población y recursos que se compensaron con salidas masivas de población.
Esta situación propició un intento de organizar y explotar el área en función de intereses alóctonos.
Hasta fechas muy recientes, el espacio ha sido utilizado fundamentalmente por dos colectivos: lugareños y montañeros. En la última década va tomando cuerpo la idea de explotar a gran escala los recursos turísticos de Picos de Europa. La explotación masiva de éstos, idea difícilmente sostenible por las características físicas y medioambientales del territorio, plantea como necesarias unas infraestructuras de fuerte impacto espacial –teleféricos, carreteras, etc.– que pueden dañar de forma irremediable los valiosos recursos existentes.
Por otra parte, puede definirse a este espacio como un ecosistema con una gran influencia derivada del tradicional aprovechamiento ganadero. El mantenimiento de esta actividad se constituye así en una necesidad para garantizar la conservación de muchos de los actuales elementos del paisaje, que contribuyen a la diversidad y riqueza natural de los Picos de Europa.
Del análisis y valoración de las unidades definidas, y que a continuación se describen, se desprende la existencia de una serie de ámbitos netamente diferenciados: núcleos con dominantes naturales netos y un uso humano restringido; unas áreas montanas marginales en las que también predominan los condicionantes naturales; unos espacios que interconectan los anteriores o se insertan en ellos, pero mucho más antropizados y unos territorios en los que la actividad humana resulta dominante, si bien en relación directa con un medio físico de indudable calidad natural.
2.1 Unidad ambiental I: áreas de montaña, roquedos y pastizales.
Prácticamente coincide con los territorios de los pisos bioclimáticos alpino y subalpino. Además incluye los territorios desforestados del horizonte superior del piso montano (altimontano) que suelen albergar, además de los roquedos y pastizales que aparecen en el piso subalpino, las comunidades vegetales seriales –formaciones arbustivas, matorrales y formaciones herbáceas– correspondientes a cada una de las series de vegetación que aparecen en él, y que raramente superan los 1.600 metros.
Las altas crestas y circos glaciares muestran las huellas del glaciarismo cuaternario, con zonas perfectamente definidas de acumulación, morrenas laterales y frontales de retroceso retocadas por la erosión potencial posterior. Son muy notables los valles labrados sobre calizas de montaña con claro perfil en U.
Las praderías, por otra parte, están constituidas por prados climácicos de altura, acidófilos sobre rankers y suelos pardos con horizonte húmico.
Esta zona es área de campeo de grandes rapaces y destaca la presencia del rebeco (Rupicapra rupicapra).
Los territorios correspondientes a esta unidad ambiental se encuentran bien conservados desde el punto de vista paisajístico, dado que las actividades humanas en ellos son poco intensas; no obstante, en buena parte de ellos —sobre todo en el horizonte altimontano y el inferior subalpino— las actividades ganaderas tienen bastante importancia, lo cual se manifiesta en una eliminación de los matorrales a favor de la extensión de las praderas. Al menos en algunas zonas, las actividades de tiempo libre se están manifestando en intervenciones que tienden a modificar, en mayor o menor grado, la condición natural del paisaje de esta unidad. Uno de los ejemplos más significativos son las estaciones invernales y de actividades turísticas.
2.2 Unidad ambiental II: bosques y formaciones naturales perennifolias.
Los bosques de carácter perennifolio esclerófilo son escasos en la Región Eurosiberiana, y en particular en el territorio considerado; los existentes están ligados a situaciones ecológicas excepcionales, comportándose como vegetación de tipo edafoxerófilo de carácter relíctico, que ocupan escasas superficies, salvo en zonas como La Liébana, de clima excepcionalmente poco lluvioso.
Se trata fundamentalmente de distintos tipos de encinares que aparecen en los bordes del territorio, además de los sabinares albares. Estos tipos de bosques son los siguientes:
Encinares cántabro-euskaldunes y ovetenses (Lauro nobile-Quercetum ilicis).
Carrascales orocantábricos colinos y calcícolas (Cephalantero longifoliae-Quercetum rotundifoliae).
Carrascales orocantábricos, colinos y silicícolas (Genisto polygaliphyllae-Quercetum rotundifoliae). Sabinares albares orocantábricos, montanos y calcícolas (Juniperetum sabino-thuriferae).
La mayor parte de estos tipos de bosque tienen una representación muy escasa en el territorio considerado. Sobresale el Sabinar de Crémenes, uno de los sabinares más occidentales de Europa.
Todos estos tipos de bosques aparecen, salvo excepciones muy locales, bastante degradados como consecuencia de las actividades humanas. Estas responden fundamentalmente a dos tipos. Por un lado, cortas y entresacas para combustible, y por otro, eliminación para extensión de los pastos pese a que el tipo de suelos en que se asientan son poco adecuados para el desarrollo de éstos; los pastos son siempre poco productivos, agostantes en el verano y bastos. Ello favorece notables procesos de erosión, lo cual, unido a la utilización del fuego como método para extender los pastos, ocasiona consecuencias altamente negativas para estos bosques.
2.3 Unidad ambiental III: bosques y formaciones naturales caducifolias.
Los bosques caducifolios constituyen la vegetación potencial de la mayor parte del territorio, salvo en la alta montaña (pinos alpino y subalpino). La diversidad de tipos de bosques caducifolios existentes es bastante elevada:
Hayedos montanos cántabro-euskaldunes y ovetenes, basófilos y ombrófilos (Carici sylvaticae-Fagetum sylvaticae).
Hayedos montanos cántabro-euskaldunes y orocantábricos meridionales xerobasófilos (Epipactidi helleborine-Fagetum sylvaticae).
Hayedos montanos orocantábricos acidófilos (Luzulohenriquesii-Betuletun celtibericae).
Abedules montanos orocantábricos acidófilos (Luzulohenriquesii-Betuletun celtibericae).
Robledales albares montanos orocantábricos acidófilos (Luzulo henriquesii-Quercetum petraeae).
Robledales albares colino-montanos orocantábricos xeroacidófilos (Linario triornithophorae-Quercetum pyrenaicae).
Rebollares colino-montanos galaico-asturianas acidófilas (Blechno spicanti-Quercetum roboris).
Bosques mixtos con corballos cántabro-euskaldunes y ovetenses neutrobasófilos (Polysticho setieri-Fraxinetum excelsioris).
Bosques mixtos con roble albar orocantábricos neutro-basófilos (Mercurialidi perennis-Fraxinetum excelsioris).
Alisedas higrófilas colino-montanas, cántabro-euskaldunes, ovetenses y orocantábricos centro-orientales (Hyperico androseami-Alnetum, glutinosae).
Fresnedas higrófilas montanas orocantábricas meridionales (Pruno padi-Fraxinetum excelsioris).
Saucedas colino-montanas oricantábricas (Salicetum cantabricae).
Entre estos bosques destaca la presencia de un pinar relicto y autóctono de Pinus sylvestris, situado en las estribaciones de la sierra de Mampodre y que está considerado como la formación más occidental de la península Ibérica con estas características.
Aparte de ello se entremezclan con los bosques praderas densas y cervunales.
En esta zona se encuentran hábitats de reproducción excepcionales para el oso pardo (Ursus arctos), y de campeo para el lobo (Canis lupus), entre los mamíferos, así como de pito negro (Dryocopus martius) y urogallo (Tetrao urogallus cantabricus), entre las aves.
Aunque existen representaciones en el territorio considerado de la mayoría de los bosques indicados, en muchos casos –y sobre todo en los de zonas bajas sometidas a una mayor actividad antrópica– aparecen fragmentados y alternando con otros tipos de comunidades vegetales que, en su mayor parte, surgen precisamente como consecuencia de la eliminación del bosque.
Explotaciones forestales inadecuadas, sacas de leña, proliferación de pistas, pastoreo, incendios, instalaciones turísticas importantes como el teleférico de Fuente De, aprovechamientos hidroeléctricos, etc., reducen las extensiones de los bosques y sus condiciones de conservación adecuadas.
Esta unidad es de gran importancia para el desarrollo vital de especies como el oso pardo, cuya supervivencia está ligada al mantenimiento de los bosques caducifolios.
2.4 Unidad ambiental IV: áreas de montaña transformadas por el uso ganadero y forestal.
En esta unidad permanecen bosquetes supervivientes de encinas, robledales mezclados con hayas, acebos y abedules, sustituidos en ocasiones por castañares y repoblaciones de pináceas (Pinus radiata) y eucaliptos (Eucaliptus globulus), entre los matorrales, cultivos agrícolas y praderas irrigadas por gravedad. Entre las formaciones de matorral destacan las siguientes:
Argomales-brezales: asentados sobre suelos ácidos, sobre todo en la vertiente septentrional, que tienen una buena capacidad de retención hídrica. Corresponden a las asociaciones:
Daboecio-Ulicetum cantabrici.
Halimio alyssoides-Ulicetum cantabrici.
Daboecio-Ulicetum europaei.
Gentiano pneumonante-Ericetum mackaianae.
Brezales rojos: asentados sobre suelos ácidos y secos. Corresponden a la asociación:
Daboecio-Ericetum aragonensis.
Piornales y formaciones afines: asentados sobre suelos ácidos no degradados. Corresponden a las asociaciones:
Cytiso cantabrici-Genistetum polygaliphyllae.
Cytiso scoparii-Genistetum polygaliphyllae.
Cytiso cantabrici-Genistetum obtusirameae.
Cytisetum scopario-oromediterrani.
Formaciones de Erica arborea y Pteridium aquilinum.
Matorrales basófilos con Genista hispánica subespecie occidentalis: asentados sobre suelos ricos en caliza activa y bien drenados. Corresponden a las asociaciones:
Lithodoro diffusae-Genistetum occidentalis.
Ulici europaei-Genistetum occidentalis.
Lithodoro diffusae-Genistetum legionensis.
Las áreas de montaña están sometidas fundamentalmente a dos tipos de usos: el ganadero y el forestal. Este último tiene, en el territorio considerado, una importancia bastante menor que el primero.
La utilización forestal del territorio se encuentra reducida, en la mayor parte del mismo, a la extracción de madera, sin que se efectúen en líneas generales actividades silvícolas de otro tipo. Las repoblaciones con especies alóctonas son muy escasas.
La utilización ganadera de las áreas de montaña sin habitación humana permanente, aunque afecta a casi todo el territorio, se ha concentrado en las áreas de suelos que reúnen condiciones más adecuadas para el asentamiento de prados.
Por tal razón los bosques han sido selectivamente eliminados de estas áreas, y en el terreno libre se han aplicado tipos de manejo tendentes a la obtención de prados que en la mayoría de los casos se explotan a diente; sólo escasas superficies se han explotado a guadaña, y tal tipo de explotación se abandona cada vez más.
Los prados de diente de montaña se mantienen en un frágil equilibrio con otros tipos de comunidades vegetales seriales como son las formaciones arbustivas y los matorrales, y estos últimos desempeñan un importante papel en esta unidad ambiental.
Los principales elementos perturbadores del estado de conservación de esta unidad derivan de los incendios, el sobre-pastoreo, los proyectos para aprovechamiento hidroeléctrico de los cursos de agua y los denominados deportes de aventura (bicicleta de montaña, parapente, etcétera).
2.5 Unidad ambiental V: zonas bajas con mayor grado de humanización.
Corresponde a los fondos de valle tanto del piso colino en la vertiente septentrional como montanos en la vertiente meridional.
Los paisajes de estas zonas responden a la estructura reticulada típica en la que alternan prados, cultivos –éstos sobre todo en la vertiente septentrional–, setos y pequeños bosquetes.
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