Orden PCI/179/2019, de 22 de febrero, por la que se publica la Estrategia Nacional contra el Terrorismo 2019, aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional
Este es el acto tal como se publicó. Las modificaciones posteriores no están incorporadas al texto: cada una es un acto aparte en este repositorio y una entrada en el historial de esta ley.
5. Potenciar y mejorar los planes de protección de infraestructuras críticas ante atentados terroristas mediante ciberataques, optimizando la coordinación pública y privada a través de los organismos competentes.
CAPÍTULO 5. La Estrategia Nacional Contra el Terrorismo en el Sistema de Seguridad Nacional
En este capítulo se contempla la necesidad de la integración de la Estrategia Nacional Contra el Terrorismo en el actual Sistema de Seguridad Nacional.
La lucha contra el terrorismo en el marco del Sistema de Seguridad Nacional
El terrorismo y los extremismos violentos constituyen amenazas prioritarias que debe abordar nuestro país y, por lo tanto, son de especial interés para la Seguridad Nacional y así se refleja específicamente en la vigente Estrategia de Seguridad Nacional.
Paralelamente, diferentes Estrategias Sectoriales, como la Estrategia de Ciberseguridad Nacional, la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional y la Estrategia de Seguridad Energética Nacional, contemplan el terrorismo en el repertorio de amenazas y desafíos, así como diferentes líneas de acción para hacerles frente, en su ámbito sectorial específico. A este respecto, la incardinación de la Estrategia Nacional Contra el Terrorismo en el Sistema de Seguridad Nacional (SSN) asegura también la cohesión con el resto de Estrategias Sectoriales y con las líneas de acción a desarrollar.
Además, el SSN tiene entre sus objetivos la organización, a diversos niveles y de manera integral, de la acción coordinada de los agentes e instrumentos al servicio de la Seguridad Nacional, también en los aspectos transversales de la lucha contra el terrorismo.
Al igual que la Seguridad Nacional en su conjunto, la lucha contra el terrorismo debe ser considerada un objetivo compartido por las diferentes Administraciones, estatal, autonómica y local, así como por el sector privado y por la sociedad civil, en el marco de las competencias y responsabilidades de los actores implicados.
Un esfuerzo integrador que, en el ámbito de la lucha contra el terrorismo reviste una singular especifidad. En primer lugar, por el amplio espectro competencial que requiere la ejecución de las líneas de acción que recoge la Estrategia Nacional Contra el Terrorismo, al abordar el ciclo completo del proceso terrorista desde su prevención, hasta la preparación de la respuesta, pasando por la protección y la persecución. En segundo lugar, por la propia experiencia española en la lucha contra el terrorismo, una de cuyas lecciones identificadas revela la eficacia de éxito de las estrategias integrales contra el terrorismo. Y, por último, la propia singularidad del fenómeno terrorista, que afecta de manera grave y directa a la sociedad y al Estado en su conjunto, requiere de una respuesta especialmente integral e integradora.
Por otra parte, la integración de la lucha contra el terrorismo en el SSN no ha de entenderse como un cambio en la asignación competencial de roles en la lucha contra el terrorismo, ni como una alteración del modelo español de seguridad e inteligencia contraterrorista, un modelo robusto, eficaz y consolidado tras largos años de lucha contra el azote del terrorismo.
Por último, la integración de la lucha contra el terrorismo en el SSN tiene también como finalidad aplicar en este ámbito los mismos principios básicos que orientan la política de Seguridad Nacional: unidad de acción, anticipación, prevención, eficiencia, sostenibilidad en el uso de los recursos, capacidad de resistencia y recuperación, coordinación y colaboración.
Un nuevo Comité Especializado en el ámbito de la lucha contra el terrorismo y los extremismos violentos
El campo de la Seguridad Nacional aparece como un espacio de actuación pública enfocado a la armonización de objetivos, recursos y políticas ya existentes en materia de seguridad. El esfuerzo de integración necesario reviste tanta mayor importancia por cuanto que la Seguridad Nacional debe ser considerada un objetivo compartido por todos los actores implicados.
A tal fin se ha ido conformando una estructura, el Sistema de Seguridad Nacional, con el Consejo de Seguridad Nacional como máximo exponente. Una estructura que se ha visto reforzada a través de la constitución de Comités Especializados, como órganos de apoyo del Consejo de Seguridad Nacional que, desde el enfoque político-estratégico, sirven para facilitar la toma eficaz de decisiones en ámbitos sectoriales concretos: Comité de Situación, Comité Especializado de Inmigración, Consejo Nacional de Seguridad Marítima, Consejo Nacional de Ciberseguridad, Comité de Seguridad Energética, Comité de No Proliferación y el Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial.
En la gran mayoría de estos Comités Especializados se vienen tratando tangencialmente aspectos relacionados con la amenaza terrorista y los extremismos violentos, si bien no existe hasta el momento un comité específico, dedicado en exclusiva a abordar las cuestiones transversales del fenómeno terrorista en nuestro país.
A su vez, cuestiones horizontales como la prevención de la radicalización, especialmente en sus aspectos educativos y sociales, el fomento de la resiliencia frente a atentados terroristas, la generación de contranarrativas para hacer frente a las falaces narrativas terroristas, entre otras, son cuestiones que necesitan un tratamiento integral y cooperativo que desborda las tradicionales fronteras ministeriales en su afrontamiento político-estratégico.
Todo ello constituye razón suficiente para la creación de un Comité Especializado que aborde el terrorismo y los extremismos violentos. Este nuevo Comité Especializado, con el nombre específico y las tareas concretas que se determinen en su norma de creación, dará apoyo al Consejo de Seguridad Nacional para el cumplimiento de sus funciones y, en particular, en la asistencia al Presidente del Gobierno en la dirección y coordinación de la Política de Seguridad Nacional en el ámbito de la lucha contra el terrorismo y los extremismos violentos. Además, reforzará las relaciones de coordinación, colaboración y cooperación entre las distintas Administraciones Públicas con competencias en la materia, así como entre los sectores públicos y privados, y facilitará la toma de decisiones del propio Consejo.
Sin perjuicio de su ulterior desarrollo y concreción, el marco general en el que se desarrollará el Comité Especializado viene determinado por los siguientes factores caracterizadores:
– Considerando las responsabilidades, competencias y función integradora desempeñada hasta ahora en el marco de la EICTIR, así como las propias competencias asignadas al Ministerio del Interior en la lucha contra el terrorismo, el Comité Especializado será presidido por la Secretaria de Estado de Seguridad (SES) del Ministerio del Interior, en sintonía con lo previsto para el Comité Especializado de Inmigración.
– Paralelamente, la composición del Comité Especializado reflejará el espectro de los ámbitos de los departamentos, organismos y agencias de las Administraciones Públicas con competencias en materia de lucha contra el terrorismo y el extremismo violento, para coordinar aquellas actuaciones que se deban abordar de forma conjunta.
– Los trabajos del Comité Especializado se focalizarán en cuestiones transversales en el ámbito político-estratégico que requieran una actuación concertada, multidisciplinar y multiagencia, en las que la integración sea un activo a fortalecer, sin perjuicio del mantenimiento de los protocolos y mecanismos de coordinación operativa y de inteligencia preexistentes.
CAPÍTULO 6. Consideraciones finales. Vigencia, evaluación y actualización
En este capítulo se exponen, a modo de conclusión, unas consideraciones finales, se concreta la vigencia de la Estrategia Nacional Contra el Terrorismo, así como los mecanismos para su actualización y evaluación.
Consideraciones finales
España ha desarrollado modelos referenciales en materia de seguridad como es el caso de su sistema de lucha contra el terrorismo y el extremismo violento basado en un concepto de aproximación integral. No obstante, en un contexto actual y futuro, donde la revolución tecnológica abre un proceso de transformación y globalización constante ante la amenaza terrorista, se han de seguir actualizando las estrategias desarrolladas contra este fenómeno, con visión anticipatoria, aportando respuestas integrales, coordinadas y cooperativas tanto en el plano nacional como en el internacional.
Esta nueva Estrategia Nacional Contra el Terrorismo nace con la voluntad de ser la piedra angular a través de la cual se articula la acción del Estado en la lucha contra este fenómeno, en aras de garantizar la Seguridad Nacional y los intereses nacionales en el exterior.
El objetivo de implicar a la sociedad en su conjunto, con un afán integrador y cooperador de las distintas Administraciones así como del sector privado, es la principal razón por la que la Estrategia se hace pública y dirigida a todos los ciudadanos.
La Ley se constituye como el elemento básico del Estado de Derecho y su adaptación a la evolución de la amenaza planteada por el terrorismo y el extremismo violento, eje transversal de los pilares de la Estrategia, siendo el cimiento sobre el que debe asentarse su desarrollo.
La consideración, respeto y protección integral de las víctimas debe mantenerse como un eje prioritario y referencia de la acción del Estado contra el terrorismo y el extremismo violento.
Se hace necesario constituir un Comité Especializado Contra el Terrorismo como apoyo al Consejo de Seguridad Nacional en el desarrollo de esta Estrategia Nacional.
La prevención resulta clave para eliminar en su origen las futuras amenazas. Requiere, no obstante, un especial esfuerzo de concienciación y coordinación de todas las Administraciones y una amplia gama de medidas en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Por ello, la Estrategia fomenta la implementación del Plan Estratégico Nacional de Lucha contra la Radicalización Violenta, impulsando la coordinación y colaboración del conjunto de las Administraciones e instituciones públicas y privadas, con especial atención a los centros penitenciarios y a la financiación del terrorismo, fomentando planes específicos de control, seguimiento y desradicalización en aquéllos y haciendo imperativo elaborar y desarrollar un Plan Nacional de Lucha contra la Financiación del Terrorismo.
Aunque la protección total no es posible, una permanente valoración de amenazas y riesgos resulta determinante para una adecuada priorización de los esfuerzos, permitiendo la aplicación de medidas adicionales de refuerzo que mejoren la seguridad de los ciudadanos y del Estado.
Es exigible una continua actualización del Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, no solo asegurando la permanente valoración de la amenaza, sino con un sistema eficiente de selección de objetivos a proteger y revisión de los sistemas de coordinación de información sobre éstos, especialmente el Catálogo Nacional de lnfraestructuras Críticas.
En la persecución se refuerza la capacidad de obtención, análisis e integración de información e inteligencia contra el terrorismo y el extremismo violento, siendo otra de las bases transversales sobre las que se sustentan los cuatro pilares de actuación de esta Estrategia. Por lo tanto, la potenciación de los recursos humanos, materiales y técnicos de los órganos nacionales de seguridad e inteligencia y de los procedimientos en que estos se basan, además de la coordinación y la explotación de la inteligencia obtenida, resultan fundamentales.
También resulta prioritario potenciar el sistema de coordinación del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado de Ias investigaciones llevadas a cabo por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad contra el terrorismo y, en su caso, su conexión con el crimen organizado, así como contra el extremismo violento.
Estar preparado para la respuesta ante un acto terrorista debe constituir una prioridad de desarrollo de la Estrategia. Es imperativo reforzar los sistemas de coordinación de la respuesta, asistencia a las víctimas, reparación del daño causado y recuperación de la normalidad institucional y social.
La Comunicación Estratégica es una tercera base transversal de los pilares de la Estrategia y se manifiesta en tres ámbitos:
1. Una comunicación interna que afirme la confianza de los ciudadanos en la acción del Estado frente a las amenazas del terrorismo y el extremismo violento y su propaganda. Hay que reforzar la participación ciudadana como sustento de la colaboración integral en materia de lucha contra el terrorismo y el extremismo violento. Para ello deben potenciarse el conocimiento y uso de los canales de comunicación incluidos, entre otros, el Centro de Coordinación de Información sobre Radicalización (CCIR) y los habilitados por los organismos de seguridad e inteligencia.
2. Una comunicación externa que aborde la amenaza del terrorismo y del extremismo violento en el actual mundo globalizado, exige el apoyo y cooperación con los países de nuestro entorno y nuestros aliados. La coordinación y sinergia con la UE, ONU, OTAN y otras organizaciones internacionales de seguridad y defensa o coaliciones en las que España participe, resultan fundamentales en todos los pilares y puede tener un importante impacto en el ámbito interior y en los espacios comunes globales.
3. El tercer ámbito lo constituye la comunicación dirigida a los terroristas y extremistas violentos, que les haga llegar un mensaje claro e inequívoco de la determinación de la sociedad española de hacer uso de todos los medios del Estado de Derecho para conseguir su derrota.
Por otro lado, para la consecución de los objetivos definidos resulta clave la formación específica del personal de todos los servicios e instituciones implicados en las distintas fases de la acción terrorista o del extremismo violento, desde la prevención hasta los planes de reacción y emergencia.
Desde un enfoque más amplio, se hace necesario favorecer desde el conjunto de las Administraciones la consecución del objetivo general de la Estrategia, mediante la implementación y desarrollo de Planes Estratégicos Sectoriales y, cuando proceda, Planes Específicos o de Acción, para el cumplimiento de los concretos objetivos específicos marcados en los distintos pilares.
La lucha contra el terrorismo y el extremismo violento debe estar basada en un modelo robusto fundamentado en la unidad de los partidos políticos, la actuación eficiente y coordinada de la Administración, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, las Fuerzas Armadas y los Servicios de Inteligencia, el trabajo de jueces y fiscales, la cooperación internacional, así como el compromiso de la sociedad española, con el apoyo y asistencia integral permanente a las víctimas del terrorismo, con el respeto a su dignidad y memoria como fundamento.
Vigencia, evaluación y actualización
La Estrategia Nacional Contra el Terrorismo tiene un periodo de vigencia de cuatro años desde su aprobación, sin perjuicio de que las circunstancias aconsejen anticipar su revisión. Su puesta en marcha y desarrollo tendrá por finalidad alcanzar sus objetivos y acciones estratégicas y específicas, haciendo necesaria la subsiguiente revisión y actualización de los Planes Nacionales vigentes que se encuadran en este marco estratégico.
La Estrategia se concibe como un documento vivo que ha de adaptarse a la evolución del terrorismo y el extremismo violento, por lo que deberá ser objeto de evaluación continua, como también los Planes Específicos y Sectoriales que de ella se deriven.
Se elaborará un Informe Anual de Evaluación de la Estrategia donde figurará el grado de ejecución y cumplimiento de sus objetivos.
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