Orden PCI/489/2019, de 26 de abril, por la que se publica la Estrategia de Seguridad Aeroespacial Nacional, aprobada por el Consejo de Seguridad Nacional
Este es el acto tal como se publicó. Las modificaciones posteriores no están incorporadas al texto: cada una es un acto aparte en este repositorio y una entrada en el historial de esta ley.
Las medidas que desarrollan está línea de acción, hacen hincapié en cuatro áreas principales: Coordinación, Estructuras, Formación y Cultura de Seguridad.
Coordinación:
Mejorar y desarrollar la acción coordinada y el intercambio de información relevante entre los distintos niveles de la administración pública y con los elementos de la sociedad civil que se consideren necesarios, de forma que las autoridades designadas dispongan de la información necesaria y en tiempo útil para la toma de decisiones en situaciones de crisis.
Específicamente:
– Reforzar los mecanismos de coordinación y fomentar sinergias entre las distintas administraciones y organismos involucradas en la seguridad aeroespacial.
– Hacer uso de todas las fuentes de información disponibles, incluyendo el «big data», la inteligencia artificial y la simulación de efectos de respuesta, para anticipar, en lo posible, las situaciones de crisis que puedan presentarse en el ámbito aeroespacial y preparar las respuestas adecuadas.
– Impulsar la cooperación en materia de inteligencia e investigación criminal sobre los riesgos que amenazan al sector aeroespacial.
– Impulsar la acción coordinada de los organismos estatales ante las amenazas y desafíos, estableciendo protocolos de actuación y desarrollando las capacidades necesarias.
– Mejorar la coordinación e intercambio de información entre las distintas agencias y organismos que tienen responsabilidades en la regulación, producción, gestión, control y operación de aeronaves no tripuladas.
– Establecer entre las distintas administraciones los planes de prevención y de respuesta encaminados a hacer frente al desafío de pandemias y epidemias que se puedan transmitir mediante el empleo del transporte aéreo.
– Incrementar la eficiencia explotando las sinergias en capacidades aeroespaciales entre organizaciones dependientes de la administración, así como las colaboraciones con la empresa privada, promoviendo la optimización y distribución de los recursos de la forma más eficiente para un mejor aprovechamiento del gasto público.
Estructuras:
En el ámbito aeroespacial resulta crucial desarrollar y mantener una capacidad de respuesta suficientemente ágil y adecuada ante aquellos eventos que puedan afectar a la Seguridad Nacional. Dicha capacidad requiere de cuatro elementos esenciales:
– Un sistema unificado de observación, vigilancia y control permanentes que permita conocer en tiempo casi real la situación aeroespacial y sus posibles amenazas.
– Un sistema que aporte visibilidad integral sobre los medios de respuesta disponibles para llevar a cabo la acción correctora elegida.
– Una estructura de decisión centralizada y ágil, basada en un marco regulador que favorezca la transversalidad y la descentralización de la ejecución.
– Un componente humano experto que, empleando su formación, experiencia y la información disponible, sea capaz de orientar adecuadamente la situación y proponer opciones de respuesta.
Formación y adiestramiento:
– Mejorar aquellos aspectos relacionados con la formación y el adiestramiento avanzado en la actuación coordinada contra los diferentes escenarios de crisis, catástrofes y degradación de los sistemas asociados al ámbito aeroespacial.
– Realizar regularmente ejercicios de gestión de crisis interministeriales e internacionales, para preparar el sistema de gestión de crisis en diferentes escenarios y evaluar su respuesta, resistencia y resiliencia.
Cultura de seguridad:
– Mejorar la cultura de seguridad aeroespacial en todos los ámbitos relevantes de la Administración Pública mediante reuniones periódicas de coordinación, jornadas divulgativas en materia de seguridad, seminarios específicos, etc.
– Fomentar y divulgar la cultura de seguridad aeroespacial a todos los niveles de la sociedad mediante una política de información y comunicación social transparente, activa y participativa.
– Aprovechar las tecnologías que permiten la compartición e interacción de información, de forma que la comunicación de las medidas de prevención y/o de las consecuencias de los riesgos y amenazas se haga de forma veraz, ágil, coherente y coordinada.
Línea de acción 2. Fortalecer las capacidades de los organismos e instituciones nacionales, tanto públicos como privados, con competencias en estos ámbitos, para hacer frente a las diversas amenazas y desafíos propios del espacio aéreo y ultraterrestre
Las medidas para el fortalecimiento de las capacidades nacionales en el sector aeroespacial pueden clasificarse en dos grandes apartados, medidas de tipo legal y, medidas de incremento y mejora de las capacidades. Las primeras buscan establecer un marco legal claro que regule las actividades en el espacio aéreo y ultraterrestre, mientras que las segundas buscan el incremento y mejora de capacidades que permita hacer efectiva la seguridad aeroespacial.
Medidas legales:
– Seguir impulsando la regulación nacional e internacional del espacio ultraterrestre.
– Dada la indefinición existente sobre el límite superior de la soberanía del espacio aéreo nacional y la previsible proliferación de ingenios aéreos que operarán por encima del espacio aéreo controlado, impulsar la regulación del espacio aéreo comprendido entre el actual espacio aéreo controlado y el espacio ultraterrestre, considerando las iniciativas internacionales y europeas en la materia.
– Actualizar el código penal y la Ley Penal y Procesal de la Navegación Aérea (1964) para tipificar delitos en el ámbito aeroespacial, relacionados con la violación de las normas que regulan el empleo de los espacios aéreo y ultraterrestre, y que supongan una grave amenaza para los medios e infraestructuras aeroespaciales y consecuentemente, para la seguridad de los ciudadanos.
Medidas de incremento y mejora de las capacidades:
– Reforzar constantemente los sistemas nacionales, civil y militar, de vigilancia y control del espacio aéreo, para que incorporen información transversal de otros organismos, de forma que se incrementen sus capacidades de detección, identificación y clasificación, y su eficacia y resiliencia ante las amenazas y desafíos en el ámbito aeroespacial.
– Impulsar el desarrollo de una capacidad nacional dual de vigilancia y seguimiento del espacio ultraterrestre, íntimamente interconectada e integrada con las capacidades de vigilancia, seguimiento y control del espacio aéreo.
– Incrementar y mejorar las capacidades necesarias para hacer frente al empleo de plataformas aéreas en acciones contra la seguridad nacional, e impulsar la colaboración y coordinación entre el sistema nacional de vigilancia y control del espacio aéreo, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y los entes autonómicos y locales, difundiendo y armonizando los procedimientos relativos a la detección de posibles comportamientos delictivos en este tipo de plataformas.
– Desarrollar la capacidad de inteligencia espacial y la protección de los medios espaciales, para mantener nuestros servicios espaciales esenciales protegidos contra acciones de perturbación, guerra electrónica y destrucción, inhabilitación o neutralización.
– Incrementar la capacidad de supervivencia de infraestructuras críticas aeroespaciales, en particular los sistemas de vigilancia, control y defensa aeroespaciales, y las redes de información y comunicaciones aeroespaciales, mediante la protección física y cibernética, el servicio de alerta de colisiones de satélites, y la disposición de redundancias que aumenten su resiliencia y garanticen su supervivencia en caso de la materialización de una amenaza, un fallo grave o una degradación sobrevenida.
– Fortalecer y consolidar de forma colaborativa la base industrial nacional del sector aeroespacial, impulsando las capacidades tecnológicas e industriales propias y la participación en programas internacionales, tanto a nivel bilateral, multilateral o derivados de nuestra pertenencia a organizaciones como la Unión Europea y la OTAN, que permitan adquirir conocimiento y experiencia, obtener sinergias, compartir y aumentar el espectro de colaboración, así como reducir la inversión para la adquisición de dichas capacidades.
– Fortalecer la industria aeroespacial nacional para obtener una mayor autonomía y soberanía, reduciendo la dependencia de terceros países.
– Fomentar las sinergias de las actividades y tecnologías duales.
– Impulsar la dimensión de seguridad en la innovación, la investigación básica y el desarrollo tecnológico.
– Detectar amenazas y desafíos aeroespaciales mediante el desarrollo de nuevas herramientas que utilicen los avances tecnológicos en inteligencia artificial, «big data», etc.
– Impulsar e implantar tecnologías avanzadas en el proceso de identificación de los viajeros que transitan por nuestros aeropuertos. Establecer bases de datos armonizables nacional e internacionalmente.
– Activar los protocolos de actuación contra las pandemias liderados por las organizaciones competentes (principalmente OMS) y su coordinación con los protocolos nacionales.
– Establecer y evaluar los protocolos nacionales contra pandemias.
– Completar e incorporar medidas de protección medioambiental en el ámbito aeroespacial.
Línea de acción 3. Perseverar en el análisis de riesgos y evaluación de medidas contra ciberataques, actos terroristas o delictivos u otros conflictos que afecten a las instalaciones aeroportuarias o al transporte aéreo, dentro o fuera del espacio aéreo español
Ciberamenazas:
Las características más preocupantes de las ciberamenazas son su impacto transversal, su globalidad por la ausencia de fronteras geográficas, su fácil expansión y propagación debido a la interconectividad, la dificultad en su detección, y la impunidad derivada de una compleja atribución. Por ello, es necesario afrontar esta amenaza al sector aeroespacial con medidas de fortalecimiento interno, inteligencia, cooperación internacional, y normativa y legislación.
– Fortalecer las capacidades de prevención, detección, vigilancia y respuesta a los ciberataques, impulsando los planes contemplados en la Estrategia de Ciberseguridad Nacional y dotándolos de los recursos necesarios.
– Adecuación de los sistemas informáticos y operativos al Esquema Nacional de Seguridad (ENS) en las Administraciones Públicas del ámbito aeroespacial.
– Fomentar el empleo de soluciones, productos, sistemas y servicios confiables, certificados en entornos y equipos acreditados en redes sensibles.
– Concienciar en ciberseguridad a los principales actores nacionales del sector aeroespacial, adoptando procedimientos y buenas prácticas como las relativas a las actualizaciones de seguridad de los sistemas.
– Incorporar la Inteligencia sobre las ciberamenazas, para aportar un valor predictivo y estratégico, como complemento indispensable a las medidas de seguridad físicas y lógicas.
– Utilizar medidas de contrainteligencia para ayudar a contrarrestar las ciberamenazas en el ámbito aeroespacial.
– Fomentar la cooperación con otros estados y organizaciones internacionales para establecer un marco estratégico internacional de estabilidad cíber en el ámbito de la seguridad aeroespacial que posibilite la cooperación estratégica (creación de capacidades defensivas, intercambio de buenas prácticas, fomento de la presencia internacional, etc.) y la táctica (intercambio entre Equipos de Respuesta a Incidentes de Seguridad de la Información (CERT), formación de expertos, etc.).
– Impulsar el desarrollo de la legislación internacional específica cíber para establecer un marco legislativo común, como la Directiva europea de Seguridad de las Redes y Sistemas de Información –NIS- traspuesta a la legislación nacional por el RDL 12/2018.
– Implantar una política integral de ciberseguridad en el ámbito aeroespacial acorde a los principios establecidos en la Estrategia de Ciberseguridad Nacional, que:
• promueva arquitecturas de sistemas redundantes, resistentes y resilientes a agresiones cibernéticas;
• gestione la obsolescencia de los sistemas aeroespaciales;
• audite la ciberseguridad de los sistemas más críticos;
• determine la formación específica en ciberseguridad del personal que opera y sostiene sistemas aeroespaciales;
• organice ejercicios para evaluar los sistemas y el personal.
– Incorporar criterios de ciberseguridad tanto en los documentos de definición de requisitos y de viabilidad de los procesos de obtención de capacidades aeroespaciales, como en las actividades de sostenimiento que se realizan a plataformas e instalaciones críticas vinculadas al sector.
Terrorismo:
En la lucha contra el terrorismo, el intercambio ágil de información es un elemento esencial para afrontar la amenaza a la que se enfrenta el sector aeroespacial por parte de las organizaciones terroristas. La gran capacidad de adaptación de estos grupos a las medidas de todo tipo que se adopten, exige de la existencia de unos canales específicos de distribución de inteligencia sobre:
– amenazas específicas al sector aeroespacial, en el interior y el exterior de España;
– tácticas, técnicas y procedimientos que estén desarrollando los grupos terroristas para soslayar las medidas de seguridad implementadas.
Como complemento a las medidas anteriores, es indispensable incrementar la seguridad del personal que trabaja u opera en las instalaciones aeroportuarias e infraestructuras críticas asociadas al transporte aéreo mediante:
– la determinación del nivel de clasificación de seguridad necesario para acceder a las áreas sensibles de dichas instalaciones e infraestructuras;
– el impulso al desarrollo de la legislación pertinente y la determinación del procedimiento de obtención de la habilitación.
Amenazas emergentes:
– Mantener un adecuado nivel de inteligencia sobre el estado de los desarrollos tecnológicos emergentes que puedan ser empleados contra las capacidades aeroespaciales de la nación.
Desafíos:
– Desarrollar e implementar el conjunto de medidas técnicas, de continuidad de operaciones y de recuperación de desastres, en el marco de los planes sectoriales del ámbito de la Protección de la Infraestructuras Críticas (PIC), tanto para el subsector de transporte aéreo como para el sector espacio.
– Incrementar las capacidades del Sistema Español de Vigilancia y Seguimiento Espacial, en coordinación con las actividades realizadas en el marco de la Agencia Espacial Europea, la Unión Europea, y otros departamentos de la Administración Pública, para incluir mejoras y nuevas funcionalidades en el área de análisis de riesgos y evaluación de medidas de seguridad, específicamente en:
• Las capacidades de detección de objetos espaciales;
• Las capacidades de procesado, incluyendo catalogación y capacidades específicas para las necesidades de seguridad espacial
• Las capacidades de provisión de servicios de vigilancia y seguimiento espacial para que puedan discriminarse los objetos catalogados e identificados como «actividad legal y registrada», de otros que puedan tener algún tipo de actividad o intención potencialmente hostiles.
• Las capacidades de análisis ante los desafíos de la meteorología espacial, los asteroides y los cometas.
• La coordinación y el intercambio de información con otros centros o servicios espaciales de seguridad (comunicaciones seguras, navegación segura, teledetección para seguridad).
• La inclusión de nuevas capacidades de análisis ante las amenazas identificadas para los casos de conflictos armados, terrorismo, crimen organizado y espionaje.
– Participar internacionalmente en la monitorización de la meteorología atmosférica y espacial e incorporar medidas de protección medioambiental en el ámbito aeroespacial.
Línea de acción 4. Impulsar un desarrollo normativo del uso civil de aeronaves pilotadas remotamente que garantice el necesario equilibrio entre la seguridad de las personas, instalaciones y demás usuarios del espacio aéreo, y el desarrollo tecnológico y económico de un sector pujante de la economía española
El sector de las aeronaves no tripuladas de uso civil tiene un enorme potencial, tanto por los innumerables usos que pueden tener como por el previsto peso económico que generará su actividad. Para liberar ese potencial, es condición indispensable regular los múltiples aspectos que implica su operación, y esta regulación se vuelve compleja cuando hay que hacerla compatible con otras regulaciones que ocupan el mismo espacio.
En algunos aspectos, las aeronaves no tripuladas pueden ser tratadas como las tripuladas y puede reutilizarse la normativa aeronáutica, particularizada para estas aeronaves. En este sentido se enmarcan:
– el Reglamento (UE) 2018/1139 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre normas comunes en el ámbito de la aviación civil, que establece y mantiene el nivel de seguridad que debe cumplir la aviación civil en la Unión Europea en la que se incluye a las aeronaves no tripuladas.
– el RD 1036/2017, por el que se regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto en el espacio de soberanía aérea nacional. Se aplica principalmente a aeronaves civiles con un peso máximo al despegue menor de 150 Kg. para la realización de trabajos técnicos o científicos (operaciones aéreas especializadas en términos de la UE). La norma fija todas las condiciones que deben cumplirse para autorizar estos trabajos técnicos.
El desarrollo normativo tiene forzosamente que ir ligado al concepto de operación de las aeronaves no tripuladas. Por ejemplo, si se desea operar dentro de la circulación aérea general, tendrán que cumplir las mismas normas aplicables a las aeronaves tripuladas y con todas las garantías adicionales que exija el legislador; si el concepto de operación incluye operar múltiples aeronaves no tripuladas a baja altitud y dentro de un área urbana (concepto U-Space de la UE), la gestión del tráfico y la regulación serán muchísimo más complejas.
El desarrollo del sector debe contemplar medidas ante la utilización irresponsable, ilícita o con fines terroristas de las aeronaves no tripuladas. Concretamente será necesario:
– Impulsar los desarrollos normativos que permitan un mejor control, localización y registro de las aeronaves no tripuladas.
– Desarrollar capacidades contra aeronaves no tripuladas y la normativa que regule su uso.
– Promover la creación de centros de vigilancia, coordinación y control efectivo para aeronaves no tripuladas, principalmente en los espacios incluidos en el concepto U-Space, y establecer las normas de coordinación entre estos y los organismos del sistema nacional de vigilancia y control del espacio aéreo.
– Coordinar y gestionar los aspectos de seguridad en el marco del sistema de vigilancia y control del espacio aéreo, regulando el ámbito de actuación de cada uno de los organismos estatales con responsabilidades en el área de seguridad.
– Promover actuaciones de concienciación y sensibilización sobre el empleo de aeronaves no tripuladas por particulares.
– Desarrollar medidas legales punitivas específicas para el sector de las aeronaves no tripuladas.
Línea de acción 5. Apoyar el papel de España en el ámbito internacional, dentro del marco de compromisos y responsabilidades asumidos en materia de seguridad aérea y ultraterrestre
España tradicionalmente participa en múltiples programas, foros, comités y grupos de trabajo de organizaciones internacionales civiles y militares del ámbito aeroespacial. Su sistema de defensa aéreo está al nivel de los mejores de Europa y está interconectado e integrado en el de la Alianza Atlántica; igualmente, su sistema de control aéreo civil es uno de los mayores y más complejos de Europa y está interconectado con EUROCONTROL. En los últimos años se está desarrollando el Sistema Español de Vigilancia y Seguimiento Espacial, como colaboración nacional al programa de la regulación actual Espacial de la Unión Europea, para extender la vigilancia y el seguimiento sobre las amenazas y desafíos provenientes del espacio ultraterrestre.
La Alianza Atlántica reconoce que las capacidades basadas en el espacio son imprescindibles para el mando y control de las operaciones y como apoyo en la toma de decisiones, por lo que es esencial en la política defensiva y de disuasión. La cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Bruselas, julio 2018, acordó desarrollar la «Política Espacial de la Alianza».
Las medidas para potenciar el ámbito aeroespacial en materia de seguridad incluyen:
– Fomentar la inversión, participación activa y representación de España en todas las organizaciones, comités, programas, foros, iniciativas y grupos de trabajo internacionales en materia de seguridad aeroespacial de interés.
– Suscribir acuerdos de seguridad aeroespacial bilaterales, fundamentalmente con los países limítrofes, y multilaterales, preferentemente con los países europeos más influyentes y las potencias espaciales globales, para apoyo mutuo en situaciones de crisis.
– Potenciar la cooperación policial internacional en la investigación criminal de temas aeroespaciales de su competencia para amenazas de crimen organizado, terrorismo y cíber.
– Potenciar los mecanismos de intercambio de información de vigilancia espacial con los centros y organismos (civiles y militares) de otras naciones cuya cobertura complementa y completa la de nuestro sistema de vigilancia espacial.
– Asegurar la interoperabilidad con los sistemas de mando y control aeroespaciales de los países de la OTAN/UE, para el correcto desempeño de las funciones de seguridad y defensa en el espacio aéreo de soberanía, responsabilidad o interés nacional.
– Utilizar los mecanismos de financiación comunitarios para fortalecer, consolidar y mejorar la base industrial aeroespacial, contribuyendo a la economía y seguridad de la nación.
– Potenciar el desarrollo nacional e internacional de las capacidades espaciales de doble uso.
– Mejorar la capacidad de previsión meteorológica y contribuir en el desarrollo de protocolos internacionales de prevención, alerta y actuación en caso de fenómenos meteorológicos adversos, inclusive los de origen ultraterrestre, en línea con los estudios y planes de protección establecidos para los fenómenos de Meteorología Espacial.
– Cooperar internacionalmente para paliar los efectos nocivos de la aviación mediante la mejora de la eficiencia energética, el uso de energías renovables y biocombustibles, y la disminución del ruido en los entornos aeroportuarios.
– Impulsar la coordinación internacional para la prevención y control de la propagación de enfermedades contagiosas a través del sistema de transporte aéreo internacional.
CAPÍTULO 4. La Seguridad Aeroespacial en el Sistema de Seguridad Nacional
La visión integral de la seguridad aeroespacial plasmada en esta estrategia, los riesgos y amenazas detectados que le afectan, los objetivos y líneas de acción trazados para dar una respuesta conjunta y adecuada a la preservación de la seguridad aeroespacial bajo los principios que sustentan el Sistema de Seguridad Nacional, determinan la necesidad de contar con una estructura orgánica precisa a estos efectos, que estará constituida por los siguientes componentes, bajo la dirección del Presidente del Gobierno:
A. El Consejo de Seguridad Nacional.
B. El Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial.
C. El Comité de Situación, único para el conjunto del Sistema de Seguridad Nacional ante situaciones de crisis.
Organización de la Seguridad Aeroespacial
A. El Consejo de Seguridad Nacional
El Consejo de Seguridad Nacional, configurado como Comisión Delegada del Gobierno para la Seguridad Nacional, asiste al Presidente del Gobierno en la dirección de la Política de Seguridad Nacional.
B. El Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial
El Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial dará apoyo al Consejo de Seguridad Nacional para el cumplimiento de sus funciones y, en particular, en la asistencia al Presidente del Gobierno en la dirección y coordinación de la Política de Seguridad Nacional en el ámbito de la seguridad aeroespacial.
Funciones del Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial:
– Apoyar a la toma de decisiones del Consejo de Seguridad Nacional en materia de seguridad aeroespacial mediante el análisis, estudio y propuesta de iniciativas tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
– Apoyar al Consejo de Seguridad Nacional en materias de planificación y coordinación de la política de Seguridad Nacional relacionadas con la seguridad aeroespacial.
– Reforzar las relaciones de coordinación, colaboración y cooperación entre las distintas Administraciones Públicas con competencias relacionadas con el ámbito de la seguridad aeroespacial, así como entre los sectores público y privado.
– Contribuir a la elaboración de propuestas normativas en materia de seguridad aeroespacial para su consideración por el Consejo de Seguridad Nacional.
– Evaluar el grado de desarrollo y cumplimiento de la Estrategia de Seguridad Aeroespacial Nacional e informar al Consejo de Seguridad Nacional.
– Impulsar los estudios necesarios y hacer propuestas para que la Estrategia de Seguridad Aeroespacial Nacional evolucione armónicamente con respecto a la normativa aeroespacial nacional e internacional, y a otras estrategias con dimensión internacional.
– En el ámbito de la seguridad aeroespacial: valorar los riesgos asociados a las amenazas y desafíos; analizar posibles escenarios de crisis y su evolución; elaborar y mantener actualizados los planes de respuesta; formular directrices, en el ámbito de la seguridad aeroespacial, para la realización de ejercicios de gestión de crisis, evaluando los resultados de su ejecución; todo ello en coordinación con los órganos y autoridades directamente competentes.
– Proponer la creación de comités y grupos de trabajo, permanentes o temporales, para la realización de determinadas funciones especializadas y, en su caso, aprobar su composición, incluyendo los expertos del sector público y privado necesarios.
– Aprobar y, en su caso, elevar los trabajos, estudios o informes de los comités y grupos de trabajo.
– Todas aquellas otras funciones que le encomiende el Consejo de Seguridad Nacional en el marco de la seguridad aeroespacial.
La composición del Consejo de Seguridad Nacional Aeroespacial reflejará el espectro de los ámbitos de los departamentos, organismos y agencias de las Administraciones Públicas con competencias en materia de seguridad aeroespacial, para coordinar aquellas actuaciones que se deban abordar de forma conjunta con el fin de elevar los niveles de seguridad.
En el Consejo podrán participar otros actores relevantes del sector privado y especialistas cuya contribución se considere necesaria.
En el cumplimiento de sus funciones, el Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial será apoyado por el Departamento de Seguridad Nacional en su condición de Secretaría Técnica y órgano de trabajo permanente del Consejo de Seguridad Nacional.
C. El Comité de Situación
El Comité de Situación será convocado para llevar a cabo la gestión de las situaciones de crisis en el ámbito de la seguridad aeroespacial que, atendiendo a la acentuada transversalidad o dimensión e impacto de sus efectos, produzcan el desbordamiento de los límites de capacidad de respuesta eficaz por parte de los mecanismos previstos, siempre respetando las competencias asignadas a las distintas Administraciones Públicas y a los efectos de garantizar una respuesta inmediata, coordinada y eficaz a través de un solo órgano de dirección político estratégica de la crisis.
El Comité de Situación y el Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial actuarán de forma complementaria, cada uno en su ámbito de competencias, pero bajo la misma dirección estratégica y política del Consejo de Seguridad Nacional presidido por el Presidente del Gobierno.
El Comité de Situación será apoyado por el Departamento de Seguridad Nacional con el fin de garantizar su interconexión con los centros operativos implicados y dar una respuesta adecuada en situaciones de crisis, facilitando su seguimiento y control y la trasmisión de las decisiones.
Para el cumplimiento eficaz de sus funciones de apoyo al Comité de Situación, el Departamento de Seguridad Nacional podrá ser reforzado por personal especializado proveniente de los departamentos ministeriales u organismos competentes, los cuales conformarán la Célula de Coordinación específica en el ámbito de la seguridad aeroespacial.
Implantación:
La puesta en marcha del Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial y del Comité de Situación, y la armonización de su funcionamiento con los órganos existentes, se realizará paulatinamente mediante la aprobación de las disposiciones normativas necesarias y el reajuste de las vigentes, con el objetivo de alcanzar el funcionamiento coordinado y eficiente de estos componentes del Sistema de Seguridad Nacional.
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