Orden ECI/2211/2007, de 12 de julio, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la Educación primaria

Rango Orden
Publicación 2007-07-20
Última actualización 2014-05-02
Estado Vigente
Departamento Ministerio de Educación y Ciencia
Fuente BOE
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La Educación artística se concibe como un medio para recrear la realidad que nos rodea, participar en proyectos de producción y creación artística y juzgar los hechos artísticos en función de criterios personales, lo que exige el desarrollo de dos capacidades básicas: la percepción y la expresión. Se aprende a percibir observando, escuchando e identificando rasgos o características de elementos de orden natural y social. Se aprende a expresar cuando intentamos mostrar una interpretación de las cosas. Expresar requiere saber qué es lo que se puede hacer, por lo que es necesario conocer los recursos y técnicas propios del área; pero también es imprescindible saber cómo y con qué se puede hacer y, sobre todo, para qué se hace. La verdadera expresión en el arte no es un proceso espontáneo ni propio de los más dotados, sino una forma de comunicación que puede estar al alcance de todos, pero que ha de nutrirse de experiencias que lo hagan posible. Es por esto que la percepción, el descubrimiento de lo que nos rodea, constituye una fuente inagotable de sugerencias y motivos, pues lo tocado, lo visto, lo oído, lo sentido se revelan, en la expresión, como instrumentos de trabajo, como posibles elementos provocadores de una obra nueva. Así pues, y aunque sea la práctica lo que caracteriza el área, también lo ha de ser el acercar al alumno a una percepción sensible de su entorno, lo que lleva, necesariamente, a procurar situaciones de aprendizaje que lo hagan posible. A su vez, la práctica debe preceder a todo intento de aproximación teórica, lo que no significa eludirla; por el contrario, el alumno llegará al análisis de los elementos constitutivos de los lenguajes artísticos como consecuencia de un acercamiento intuitivo inicialmente y reflexivo después.

Analizar y reflexionar son capacidades que se desarrollan explorando, experimentando y produciendo mensajes mediante la combinación de los distintos materiales y técnicas de la plástica y la música. En este sentido, es conveniente tener en cuenta que los procedimientos han de ser siempre el punto de partida para la asimilación conceptual posterior. Por su parte, los contenidos referidos a actitudes estarán presentes en todo este proceso. Para ello será necesario que el maestro cree un ambiente de confianza en el que los niños se atrevan a expresarse de forma personal, participando activamente, y donde estén presentes las actitudes de valoración del trabajo personal y de los otros, ayuda y cooperación o búsqueda y exploración que contribuyen, de forma directa, al desarrollo de competencias básicas tales como la autonomía e iniciativa personal o la competencia social y ciudadana.

Las experiencias artísticas deberían enfocarse de modo tal que permitiesen no sólo alcanzar los objetivos del área, sino también establecer los cauces para que, por medio de los distintos aprendizajes, los niños y las niñas puedan desenvolverse más creativamente en el mundo que les rodea. Pero habrá que tener en cuenta que la creatividad se desarrolla a partir de lo que se conoce y resulta de un proceso continuo en el cual la actitud del docente, atento a las diferentes propuestas y sugiriendo posibilidades más que resultados, juega un papel fundamental. Esto supone adoptar un enfoque en el que se estimule al alumnado para expresar sus propias ideas, sin tener miedo a fallar. El modo en que cada persona capta la realidad y las sensaciones que ésta puede producirnos difiere de unos a otros, pues en la percepción intervienen variables poco manejables como las experiencias personales, los intereses o el medio cultural. Es por esto por lo que la expresión artística es una forma de comunicación ligada a los sentimientos, a lo subjetivo, y es por esto, también, por lo que puede ser imprevisible y original. Admitir que un resultado final es producto de una manera de sentir, obliga a todos los partícipes del proceso, alumnos y profesores, a mostrarse abiertos y flexibles ante diferentes maneras de presentar una propuesta. Esto recomienda establecer en el aula espacios para ampliar y compartir la información sobre lo percibido, pues es de recibo admitir otras formas de captación diferentes de la propia. Si se trata de mostrar un particular modo de sentir debemos asumir que una práctica creativa, original, casa mal con las tareas repetitivas o imitativas donde el producto es similar a cientos. Una práctica que se adentre en el camino de lo original, genera resultados únicos e irrepetibles. Las prácticas monótonas, las copias reiteradas, generan resultados mediocres. Tanto los objetivos como los bloques de Expresión y Creación Plástica e Interpretación y Creación musical sugieren la utilización de técnicas y estrategias en la configuración de producciones artísticas originales, tanto individuales como colectivas.

Para trabajar dentro de un enfoque centrado en la producción y la acción como rasgos característicos también es necesario considerar cuál será la organización del aula y el tipo de agrupamientos. La organización del espacio del aula resulta fundamental. En la medida de lo posible, debería considerarse la posibilidad de que los espacios dedicados a la Educación artística fueran específicos. El desarrollo de los contenidos del área requiere, a veces, de zonas diáfanas para realizar ejercicios de movimiento; en otras, se han de prever superficies grandes para poder trabajar o cubrir las mesas para que no se manchen. Sobre estos aspectos es conveniente hacer una reflexión inicial en la que se aborden los recursos disponibles, el aprovechamiento de espacios en el centro y la organización de las aulas. La falta de previsión al respecto puede conducir a optar por tareas rutinarias en las que no sea necesario variar, ni acondicionar nada para evitar la distorsión que supone modificar un espacio usado habitualmente para otra cosa. Por ello, aún en aquellos casos en los que no se cuente con aulas específicas y acondicionadas adecuadamente, el profesorado deberá tener en cuenta las demandas que en este sentido plantea el área y buscar soluciones que permitan un mejor aprovechamiento de los espacios y recursos disponibles. Así, por ejemplo, si las clases de plástica van a estar basadas en la exploración de materiales, habrá que tener en cuenta la necesidad de disponer de espacios para almacenarlos; si en las clases de música se va a propiciar el trabajo en pequeños grupos, habrá que buscar alternativas para que la tarea de unos no interfiera en la de los otros. Otra consideración a tener en cuenta es que en pocas ocasiones ésta es un área silenciosa. En la Educación artística se canta, se tocan instrumentos, se golpea arcilla, se sale a por agua... Todo esto genera un nivel de ruido que ha de ser controlado, pero que resulta imposible eliminar por completo. En el caso concreto de la Plástica, además, hay que admitir que la realización de las tareas lleva aparejados ciertos «contratiempos» como que se derrame pintura, se acumulen materiales sobrantes, se manchen mesas e incluso los niños. Todo esto ha de entenderse como algo inherente a la práctica del trabajo plástico y será más fácil de asumir si se han establecido normas que regulen las posibles contingencias y si existe una buena organización de los materiales. Por lo que respecta a esto último, es conveniente contar con armarios o estanterías en los que los materiales se puedan localizar fácilmente, algo igualmente recomendable para la música.

Puesto que el currículo del área demanda del uso de distintas Tecnologías de la Información y la Comunicación, en esta organización también habrá que tener en cuenta cómo y cuándo se van a usar estos recursos. Programar una unidad específica en la que se usen las TIC no será suficiente para alcanzar los objetivos propuestos. La incorporación de recursos tecnológicos supone un trabajo continuado en el que estos medios queden integrados en la programación. Además de los trabajos que se realicen en el centro, el área debe estar abierta a prácticas y manifestaciones culturales y artísticas de distintas características que tienen lugar fuera del recinto escolar. Es innegable que el hecho artístico, como valor cultural que es, tiene una repercusión social en la que los niños y las niñas también tienen que participar. Por esta razón, en la medida de lo posible es importante la asistencia a espectáculos, fiestas, acciones en la calle, festivales, exposiciones, conciertos, etcétera. Cuando existen dificultades para asistir a estos eventos podemos recurrir a los medios audiovisuales y las tecnologías de la información y la comunicación. Actualmente este es un poderoso recurso que facilita el acercamiento al hecho artístico cuando no es posible disfrutarlo «in situ».

En cuanto a los agrupamientos, cada tipo de actividad requerirá de trabajos individuales, en grupos o con toda la clase. Para muchas de las actividades del área resultará apropiado un trabajo en grupos más o menos reducidos que puedan discutir y tomar decisiones sobre la tarea que se está realizando. Es recomendable evitar la formación de grupos estables, pues ello impide la interacción entre los alumnos de diferentes características y el enriquecimiento que supone el contacto con distintas personas. Al trabajar con este tipo de agrupamientos, se contribuirá al desarrollo de competencias tales como la autonomía y la iniciativa personal, la competencia social o la competencia para aprender a aprender, ya que los niños y las niñas aprenderán a tomar sus propias decisiones, a esperar turno para actuar, a usar sus propias estrategias de aprendizaje, a respetar opiniones o a colaborar en la consecución de un resultado. Estas interacciones requieren de un entorno de trabajo basado en el respeto mutuo, estimulando al alumnado para que pueda expresar sus ideas y sentimientos, aceptar sus propios errores o ayudar a quién lo necesite. Cualquiera que sea el tipo de agrupamiento usado para una determinada actividad, habrá que respetar el ritmo de trabajo de cada alumno o alumna, adaptando las propuestas a sus propias habilidades y dificultades.

Orientaciones para la evaluación

La evaluación es un análisis del proceso de enseñanza y aprendizaje que permite al docente comprobar (y en su caso modificar) si la planificación de la acción educativa es coherente con los objetivos propuestos y adecuada a las necesidades y características de los alumnos. Para ello, la evaluación proporciona información sobre el punto de partida, el proceso que sigue el alumno, sus progresos y dificultades y, en su caso, los apoyos que necesita.

Si bien, desde un punto de vista general, la evaluación en el área de educación artística es similar a la que se lleva a cabo en otras áreas, en la que nos ocupa se plantean exigencias específicas, ya que no se trata de valorar sólo los resultados, sino también el proceso, teniendo en cuenta habilidades como la comprensión, la imaginación o la sensibilidad y la adquisición de técnicas y conocimientos artísticos concretos. Las pruebas, los intentos, los ensayos, los errores que se producen en el transcurso de la creación forman parte de la misma y han de ser registrados para reconocer y valorar de qué se sirven niños y niñas en su proceso creador.

En todos los casos, habrá que tener en cuenta tres aspectos: qué, cómo y cuándo evaluar. La principal guía a la hora de determinar qué evaluar la ofrece el propio currículo, mediante los criterios de evaluación que relacionan las capacidades señaladas en los objetivos generales y los distintos tipos de contenidos. Se ha de tener en cuenta que los criterios de evaluación propuestos son selectivos: tan sólo hacen referencia a algunas capacidades y a ciertos contenidos del área que se consideran esenciales en esta etapa educativa. Desde este punto de vista son intencionadamente incompletos y constituyen una guía que deja un margen para que cada profesor y cada centro pueda incorporar aquellos aspectos que considere necesarios.

En cuanto al cómo evaluar, hay una serie de técnicas y procedimientos que resultan adecuados y que deben aplicarse, siempre que sea posible, en el contexto de las situaciones habituales de aprendizaje.

La principal forma de recogida de información de la que dispone el profesor es la observación sistemática, ya que permite obtener datos sobre comportamientos, intervenciones, formas de trabajar individualmente y en equipo o adquisición de habilidades técnicas introduciendo aquellas medidas correctivas que sean necesarias a lo largo del proceso, y no al final.

Otros datos para la evaluación se obtienen mediante la revisión de trabajos, teniendo en cuenta que el resultado de un proceso se plasmará de diferentes maneras en cada uno de los dos lenguajes del área. Así, mientras que en el ámbito de la plástica suele quedar una constancia material (dibujos, murales, móviles, fotografías...) que permiten de un análisis posterior, algunas actividades musicales deberán observarse sobre la marcha o, cuando sea posible, registrarse a través de grabaciones en audio y vídeo. Estos dos recursos permitirán valorar también aspectos específicos como la entonación, la utilización de instrumentos, la coordinación del grupo en la interpretación vocal, instrumental o corporal, la actuación en el marco de una improvisación o el producto obtenido en una actividad de creación musical. La utilización de medios audiovisuales puede ser igualmente aplicada a la plástica, pues se pueden obtener datos valiosos sobre el proceso de trabajo, las dificultades para aplicar una técnica o los hallazgos respecto a un material. En cualquier caso, la revisión de los trabajos no debe limitarse al momento final, sino que debe contemplar distintos momentos del proceso.

Otro procedimiento adecuado será el de los debates, en los que el alumnado y el docente tendrán la oportunidad de explicar las decisiones tomadas a lo largo del proceso, las dificultades encontradas o las soluciones adoptadas. En este sentido, el uso de la palabra, oral o escrita es, en sí mismo, un valioso instrumento de evaluación. Cuando se exponen las impresiones que la experiencia sensorial ha producido, cuando se caracteriza un material, cuando se cuenta el método de trabajo seguido se da nombre a los sentimientos, a las sensaciones, se definen y discriminan los objetos y los materiales, y, además, se verbaliza el propio proceso de aprender.

Al comenzar una tarea ha de hacerse una evaluación inicial de la situación para constatar cual es el punto del que parte el alumno. Nos estamos refiriendo a cuáles son sus expectativas respecto de lo que pretende y con qué medios y recursos cree contar para abordarla. Esta información inicial servirá para contrastarla con la producción final, momento en el que se realiza una evaluación del resultado considerando si el mismo responde a lo previsto. Sin embargo, esta valoración final no puede desprenderse de las apreciaciones que se hayan hecho en el transcurso del proceso de creación, por el contrario ha de interpretarse a la luz de los datos que se hayan obtenido, mientras se realizaba dicho proceso. El conocimiento de los códigos que regulan los lenguajes artísticos puede ser el referente para comprobar si el alumno ha hecho una tarea acertada, pero no olvidemos que dichos códigos no son tan precisos como los de la lengua o las matemáticas. La expresión en la Plástica y en la Música puede caminar por derroteros poco convencionales dando pie a producciones originales que responden al criterio del creador. Es por esto que el análisis de los procesos de creación resulta fundamental, porque sabiendo qué mecanismos se están empleando para realizar una tarea, podemos acercarnos más fácilmente a la misma y comprobar lo que es más importante, si en lo sucesivo las producciones mejoran porque se van haciendo más complejas, entendiendo por complejidad trabajos originales, alejados de estereotipos que el niño puede defender porque son el producto de su universo particular.

Educación física

Esta área, que tiene en el cuerpo y en la motricidad humana los elementos esenciales de su acción educativa, se orienta en primer lugar al desarrollo de las capacidades vinculadas a la actividad motriz y a la adquisición de elementos de cultura corporal que contribuyan al desarrollo personal y a una mejor calidad de vida.

No obstante, el currículo del área va más allá de la adquisición y el perfeccionamiento de las conductas motrices. El área de Educación física se muestra sensible a los acelerados cambios que experimenta la sociedad y pretende dar respuesta, a través de sus intenciones educativas, a aquellas necesidades, individuales y colectivas, que conduzcan al bienestar personal y a promover una vida saludable, lejos de estereotipos y discriminaciones de cualquier tipo.

La enseñanza de la Educación física en estas edades debe fomentar especialmente la adquisición de capacidades que permitan reflexionar sobre el sentido y los efectos de la actividad física y, a la vez, asumir actitudes y valores adecuados con referencia a la gestión del cuerpo y de la conducta motriz. En este sentido, el área se orienta a crear hábitos de práctica saludable, regular y continuada a lo largo de la vida, así como a sentirse bien con el propio cuerpo, lo que constituye una valiosa ayuda en la mejora de la autoestima. Por otra parte, la inclusión de la vertiente lúdica y de experimentación de nuevas posibilidades motrices puede contribuir a establecer las bases de una adecuada educación para el ocio.

Las relaciones interpersonales que se generan alrededor de la actividad física permiten incidir en la asunción de valores como el respeto, la aceptación o la cooperación, transferibles al quehacer cotidiano, con la voluntad de encaminar al alumnado a establecer relaciones constructivas con las demás personas en situaciones de igualdad. De la misma manera, las posibilidades expresivas del cuerpo y de la actividad motriz potencian la creatividad y el uso de lenguajes corporales para transmitir sentimientos y emociones que humanizan el contacto personal.

De la gran variedad de formas culturales en las que ha derivado la motricidad, el deporte es una de las más aceptadas y difundidas en nuestro entorno social, aun cuando las actividades expresivas, los juegos y los bailes tradicionales siguen gozando de un importante reconocimiento. Con ello, la complejidad del fenómeno deportivo exige en el currículo una selección de aquellos aspectos que motiven y contribuyan a la formación del alumnado, tanto desde la perspectiva del espectador como desde la de quienes los practican.

La estructuración de los contenidos refleja cada uno de los ejes que dan sentido a la Educación física en la enseñanza primaria: el desarrollo de las capacidades cognitivas, físicas, emocionales y relacionales vinculadas a la motricidad; la adquisición de formas sociales y culturales de la motricidad; y la educación en valores y la educación para la salud.

Desde este planteamiento, el área se ha estructurado en cinco bloques. El desarrollo de las capacidades vinculadas a la motricidad, se aborda prioritariamente en los tres primeros bloques, los bloques tercero y quinto se relacionan más directamente con la adquisición de formas culturales de la motricidad, mientras que la educación para la salud y la educación en valores tienen gran afinidad con los bloques cuarto y quinto, respectivamente.

El bloque 1, El cuerpo: imagen y percepción, corresponde a los contenidos que permiten el desarrollo de las capacidades perceptivo-motrices. Está especialmente dirigido a adquirir un conocimiento y un control del propio cuerpo que resulta determinante tanto para el desarrollo de la propia imagen corporal como para la adquisición de posteriores aprendizajes motores.

El bloque 2, Habilidades motrices, reúne aquellos contenidos que permiten al alumnado moverse con eficacia. Se verán implicadas por tanto adquisiciones relativas al dominio y control motor. Destacan los contenidos que facilitan la toma de decisiones para la adaptación del movimiento a nuevas situaciones.

En el bloque 3, Actividades físicas artístico-expresivas, se hallan incorporados los contenidos dirigidos a fomentar la expresividad a través del cuerpo y el movimiento. La comunicación a través del lenguaje corporal se ha tenido también en cuenta en este bloque.

El bloque 4, Actividad física y salud, está constituido por aquellos conocimientos necesarios para que la actividad física resulte saludable. Además, se incorporan contenidos para la adquisición de hábitos de actividad física a lo largo de la vida como fuente de bienestar. La inclusión de un bloque que reúne los contenidos relativos a la salud corporal desde la perspectiva de la actividad física pretende enfatizar la necesaria adquisición de unos aprendizajes que obviamente se incluyen transversalmente en todos los bloques.

Finalmente, el bloque 5, Juegos y actividades deportivas, presenta contenidos relativos al juego y a las actividades deportivas entendidos como manifestaciones culturales de la motricidad humana. Independientemente de que el juego pueda ser utilizado como estrategia metodológica, también se hace necesaria su consideración como contenido por su valor antropológico y cultural. Por otro lado, la importancia que, en este tipo de contenidos, adquieren los aspectos de relación interpersonal hace destacable aquí la propuesta de actitudes dirigidas hacia la solidaridad, la cooperación y el respeto a las demás personas.

Los diferentes bloques, cuya finalidad no es otra que la de estructurar los conocimientos de la Educación física seleccionados para esta etapa educativa, presentan de forma integrada conceptos, procedimientos y actitudes. Cabe destacar que establecer una prioridad de contenidos en Educación física requiere respetar la doble polarización entre contenidos procedimentales y actitudinales. Los primeros permitirán a niños y niñas sentirse competentes en el plano motor. Los segundos les permitirán afrontar, desde una perspectiva ética, las numerosas y complejas situaciones que envuelven la actividad física y deportiva, así como las relativas a la cultura corporal. Por otra parte, la adquisición de conceptos, aun estando supeditada a los anteriores tipos de contenidos, facilitará la comprensión de la realidad corporal y del entorno físico y social.

Contribución del área al desarrollo de las competencias básicas

El área de Educación física contribuye esencialmente al desarrollo de la competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico, mediante la percepción e interacción apropiada del propio cuerpo, en movimiento o en reposo, en un espacio determinado mejorando sus posibilidades motrices. Se contribuye también mediante el conocimiento, la práctica y la valoración de la actividad física como elemento indispensable para preservar la salud. Esta área es clave para que niños y niñas adquieran hábitos saludables y de mejora y mantenimiento de la condición física que les acompañen durante la escolaridad y lo que es más importante, a lo largo de la vida.

En la sociedad actual que progresa hacia la optimización del esfuerzo intelectual y físico, se hace imprescindible la práctica de la actividad física, pero sobre todo su aprendizaje y valoración como medio de equilibrio psicofísico, como factor de prevención de riesgos derivados del sedentarismo y, también, como alternativa de ocupación del tiempo de ocio.

Asimismo el área contribuye de forma esencial al desarrollo de la competencia social y ciudadana. Las características de la Educación física, sobre todo las relativas al entorno en el que se desarrolla y a la dinámica de las clases, la hacen propicia para la educación de habilidades sociales, cuando la intervención educativa incide en este aspecto. Las actividades físicas y en especial las que se realizan colectivamente son un medio eficaz para facilitar la relación, la integración y el respeto, a la vez que contribuyen al desarrollo de la cooperación y la solidaridad.

La educación física ayuda a aprender a convivir, fundamentalmente en lo que se refiere a la elaboración y aceptación de reglas para el funcionamiento colectivo, desde el respeto a la autonomía personal, la participación y la valoración de la diversidad. Las actividades dirigidas a la adquisición de las habilidades motrices requieren la capacidad de asumir las diferencias así como las posibilidades y limitaciones propias y ajenas. El cumplimiento de las normas que rigen los juegos colabora en la aceptación de códigos de conducta para la convivencia. Las actividades físicas competitivas pueden generar conflictos en los que es necesaria la negociación, basada en el diálogo, como medio para su resolución. Finalmente, cabe destacar que se contribuye a conocer la riqueza cultural, mediante la práctica de diferentes juegos y danzas.

Esta área contribuye en alguna medida a la adquisición de la competencia cultural y artística. A la expresión de ideas o sentimientos de forma creativa contribuye mediante la exploración y utilización de las posibilidades y recursos del cuerpo y del movimiento. A la apreciación y comprensión del hecho cultural, y a la valoración de su diversidad, lo hace mediante el reconocimiento y la apreciación de las manifestaciones culturales específicas de la motricidad humana, tales como los deportes, los juegos tradicionales, las actividades expresivas o la danza y su consideración como patrimonio de los pueblos.

En otro sentido, el área favorece un acercamiento al fenómeno deportivo como espectáculo mediante el análisis y la reflexión crítica ante la violencia en el deporte u otras situaciones contrarias a la dignidad humana que en él se producen.

La Educación física ayuda a la consecución de la Autonomía e iniciativa personal en la medida en que emplaza al alumnado a tomar decisiones con progresiva autonomía en situaciones en las que debe manifestar autosuperación, perseverancia y actitud positiva, También lo hace si se le da protagonismo al alumnado en aspectos de organización individual y colectiva de las actividades físicas, deportivas y expresivas.

El área contribuye a la competencia de aprender a aprender mediante el conocimiento de sí mismo y de las propias posibilidades y carencias como punto de partida del aprendizaje motor desarrollando un repertorio variado que facilite su transferencia a tareas motrices más complejas. Ello permite el establecimiento de metas alcanzables cuya consecución genera autoconfianza. Al mismo tiempo, los proyectos comunes en actividades físicas colectivas facilitan la adquisición de recursos de cooperación.

Por otro lado, esta área colabora, desde edades tempranas, en la valoración crítica de los mensajes y estereotipos referidos al cuerpo, procedentes de los medios de información y comunicación, que pueden dañar la propia imagen corporal. Desde esta perspectiva se contribuye en cierta medida a la competencia sobre el tratamiento de la información y la competencia digital.

El área también contribuye, como el resto de los aprendizajes, a la adquisición de la competencia en comunicación lingüística, ofreciendo gran variedad de intercambios comunicativos, del uso de las normas que los rigen y del vocabulario específico que el área aporta.

Objetivos

La enseñanza de la Educación física en esta etapa tendrá como objetivo el desarrollo de las siguientes capacidades:

1. Conocer y valorar su cuerpo y la actividad física como medio de exploración y disfrute de sus posibilidades motrices, de relación con los demás y como recurso para organizar el tiempo libre.

2. Apreciar la actividad física para el bienestar, manifestando una actitud responsable hacia uno mismo y las demás personas y reconociendo los efectos del ejercicio físico, de la higiene, de la alimentación y de los hábitos posturales sobre la salud.

3. Utilizar sus capacidades físicas, habilidades motrices y su conocimiento de la estructura y funcionamiento del cuerpo para adaptar el movimiento a las circunstancias y condiciones de cada situación.

4. Adquirir, elegir y aplicar principios y reglas para resolver problemas motores y actuar de forma eficaz y autónoma en la práctica de actividades físicas, deportivas y artístico-expresivas.

5. Regular y dosificar el esfuerzo, llegando a un nivel de autoexigencia acorde con sus posibilidades y la naturaleza de la tarea.

6. Utilizar los recursos expresivos del cuerpo y el movimiento, de forma estética y creativa, comunicando sensaciones, emociones e ideas.

7. Participar en actividades físicas compartiendo proyectos, estableciendo relaciones de cooperación para alcanzar objetivos comunes, resolviendo mediante el diálogo los conflictos que pudieran surgir y evitando discriminaciones por características personales, de género, sociales y culturales.

8. Conocer y valorar la diversidad de actividades físicas, lúdicas y deportivas como elementos culturales, mostrando una actitud crítica tanto desde la perspectiva de participante como de espectador.

Primer ciclo

Contenidos

Bloque 1. El cuerpo: imagen y percepción.

Esquema corporal. Partes del cuerpo y su intervención en el movimiento.

Posibilidades sensoriales. Experimentación, exploración y discriminación de las sensaciones: visuales, auditivas, táctiles, olfativas y cinestésicas. Utilización de la percepción auditiva, visual y táctil en la realización de actividades motrices.

Toma de conciencia del propio cuerpo en relación con la tensión y relajación.

Exploración y toma de conciencia de las vías, tipos y fases de la respiración.

Experimentación de posturas corporales diferentes.

Afirmación de la lateralidad. Discriminación de la derecha y la izquierda en el propio cuerpo.

Experimentación de situaciones de equilibrio estático y dinámico modificando la base de sustentación, los puntos de apoyo y la posición del centro de gravedad.

Nociones asociadas a relaciones espaciales, como dentro-fuera; encima-debajo; delante-detrás o cerca-lejos.

Nociones asociadas a relaciones temporales: antes, durante, después, principio o final.

Percepción espacio-temporal.

Aceptación de la propia realidad corporal.

Bloque 2. Habilidades motrices.

Identificación de formas y posibilidades de movimiento. Experimentación de diferentes formas de la ejecución de desplazamientos, saltos, giros, equilibrios y manejo de objetos.

Control de las habilidades motrices básicas más habituales en situaciones sencillas.

Resolución de problemas motores sencillos.

Disposición favorable a participar en actividades diversas aceptando la existencia de diferencias en el nivel de habilidad.

Bloque 3. Actividades físicas artístico-expresivas.

Descubrimiento y exploración de las posibilidades expresivas del cuerpo relacionadas con el tono muscular, la mímica facial, los gestos y los ademanes.

Descubrimiento y exploración de las posibilidades expresivas del movimiento relacionadas con el espacio, el tiempo y la intensidad.

Realización de acciones corporales improvisadas en respuesta a estímulos visuales, auditivos y táctiles.

Sincronización del movimiento con pulsaciones y estructuras rítmicas sencillas.

Práctica de bailes y danzas populares de ejecución simple.

Exteriorización de emociones y sentimientos a través del cuerpo, el gesto y el movimiento, con desinhibición.

Observación y comprensión de mensajes corporales sencillos.

Imitación de personajes, objetos y situaciones.

Exploración de posibilidades expresivas con ritmos, objetos y materiales.

Disfrute mediante la expresión a través del propio cuerpo.

Participación en situaciones que supongan comunicación corporal.

Reconocimiento y respeto por las diferencias en el modo de expresarse.

Bloque 4. Actividad física y salud.

Adquisición de hábitos básicos de higiene corporal, alimentarios y posturales relacionados con la actividad física.

Relación de la actividad física con el bienestar.

Movilidad corporal orientada a la salud.

Respeto de las normas de uso de materiales y espacios en la práctica de actividad física.

Bloque 5. Juegos y actividades deportivas.

El juego como actividad común a todas las culturas. Práctica de juegos populares y tradicionales de distintas culturas, especialmente los de las presentes en el entorno.

Realización de juegos libres y organizados. Juegos simples sensoriales, simbólicos y cooperativos.

Descubrimiento de la cooperación y la oposición con relación a las reglas de juego. Aceptación de distintos roles en el juego.

Utilización de estrategias de cooperación en la práctica de juegos de estructura sencilla.

Práctica de juegos de pistas.

Reconocimiento y valoración hacia las personas que participan en el juego.

Compresión y cumplimiento de las reglas de juego, valoración de su funcionalidad.

Confianza en las propias posibilidades y esfuerzo personal en los juegos.

Valoración del juego como medio de disfrute y de relación con los demás

Criterios de evaluación

1. Identificar las partes del cuerpo, nombrándolas correctamente, reconociendo diferentes segmentos y discriminando la derecha e izquierda corporal.

Aunque a estas edades ya identifican los componentes básicos del propio cuerpo, será ahora el momento de comprobar que es capaz de localizar y verbalizar las diferentes partes de forma más detallada. Asimismo, se comprobará la capacidad de diferenciar la derecha y la izquierda en el propio cuerpo.

2. Diferenciar las vías y fases respiratorias en acciones de inspiración nasal o bucal y de espiración nasal o bucal.

Mediante este criterio se pretende evaluar si el alumnado tiene un cierto control sobre su respiración. Deberá ser capaz de diferenciar la respiración por vía nasal y por vía bucal. Deberá también ser capaz de controlar voluntariamente las fases de inspiración, de espiración y de apnea.

3. Reaccionar corporalmente ante estímulos visuales, auditivos y táctiles dando respuestas motrices prefijadas que se adapten a las características de dichos estímulos.

Este criterio pretende evaluar la respuesta discriminada a estímulos que pueden condicionar la acción motriz. Se comprobará que sepan reconocer objetos y texturas habituales con el tacto, que puedan descubrir e identificar la procedencia de sonidos cotidianos, así como seguir e interpretar las trayectorias de objetos y móviles. También se evaluará la capacidad de recordar experiencias auditivas, táctiles y visuales cuando ha desaparecido el estímulo, es decir, la memoria sensorial.

4. Desplazarse y saltar de forma diversa, variando puntos de apoyo, amplitudes y frecuencias, con coordinación y buena orientación en el espacio.

Con este criterio se evalúa la capacidad de desplazarse y saltar de formas diferentes y orientándose en espacios de un entorno próximo. Se tendrá en cuenta la disponibilidad del alumnado de explorar sus posibilidades variando las posiciones corporales y la dirección y sentido de los desplazamientos. Se prestará especial atención a la capacidad de adaptar los desplazamientos y saltos a las condiciones de los juegos y otras situaciones motrices.

5. Realizar lanzamientos y recepciones y otras habilidades básicas que impliquen manejo de objetos, con coordinación de los segmentos corporales y situando el cuerpo de forma apropiada.

En las habilidades que implican manejo de objetos es importante comprobar la coordinación en el gesto y la utilización que se hace en las situaciones de juego. También es importante observar que el cuerpo se coloque y se oriente de forma apropiada para facilitar el gesto. No se incluyen aspectos relativos a la fuerza y la precisión.

6. Equilibrar el cuerpo adoptando posturas que impliquen un ajuste de los segmentos corporales, con control de la tensión, la relajación y la respiración.

El alumnado, en este ciclo, debe conseguir un cierto control del tono muscular y debe poder aplicar las tensiones necesarias en los diferentes segmentos corporales para equilibrarse. Las posturas deberán diversificarse lo que permitirá comprobar la reacción frente a los diferentes estímulos que condicionan el equilibro. En la evaluación no debe de buscarse la imitación de modelos, sino la iniciativa del alumnado de adoptar posturas diferentes.

7. Utilizar los recursos expresivos del cuerpo e implicarse en el grupo para la comunicación de ideas, sentimientos y representación de personajes e historias, reales o imaginarias, mostrando una actitud de aceptación hacia compañeros y compañeras.

La implicación del alumnado en su grupo es importante en la producción de pequeñas secuencias expresivas. Con este criterio se valorará la aportación personal a la dinámica del grupo, si los alumnos y las alumnas se relacionan adecuadamente y si utilizan la expresión como instrumento de relación. Así mismo se pretende valorar la predisposición al diálogo y la responsabilidad en la organización y la preparación de la propuesta creativa. En la puesta en escena, se observará la producción de gestos significativos y también la capacidad para prestar atención en la expresión de los demás, recibir el mensaje y seguir la acción respetando el hilo argumental.

8. Participar activamente en los juegos de grupo ajustando su actuación tanto en lo que se refiere a la aplicación adecuada de habilidades motrices básicas como a la orientación en el espacio acorde con los requisitos del juego.

Se observará la participación activa en el juego en lo que se refiere a los desplazamientos, los cambios de dirección, la orientación en el espacio, la discriminación de estímulos, etc., así como el grado de aportación personal a la dinámica del juego. También se observará si se relacionan adecuadamente con el grupo y si utilizan el juego como instrumento de relación, valorándose el respeto a las reglas y la aceptación de los distintitos roles.

9. Mantener conductas activas acordes con el valor del ejercicio físico para la salud, mostrando interés en el cuidado del cuerpo.

Este criterio pretende evaluar si el alumnado va tomando conciencia de los efectos saludables de la actividad física, el cuidado del cuerpo y las actitudes que permiten evitar los riesgos innecesarios en la práctica de juegos y actividades. Además, pretende valorar si se van desarrollando las capacidades físicas, a partir de sucesivas observaciones que permitan comparar los resultados y observar los progresos, sin perder de vista que la intención va encaminada a mantener una buena condición física con relación a la salud.

10. Reproducir una estructura rítmica simple, corporalmente o con materiales de percusión.

Se trata de comprobar si los alumnos y alumnas son capaces de reproducir una estructura rítmica sencilla. La reproducción puede hacerse mediante el movimiento corporal (desplazamientos, saltos, palmas, golpeos, balanceos, giros) o con instrumentos de percusión.

11. Conocer y realizar alguna de las danzas y bailes sencillos y representativos de la cultura popular.

Este criterio pretende evaluar si el alumnado conoce algunas danzas y bailes populares sencillos y diferenciar las partes de una danza según los cambios de ritmos, dando la respuesta motriz adecuada a cada una de ellas.

Segundo ciclo

Contenidos

Bloque 1. El cuerpo: imagen y percepción.

Posibilidades perceptivas. Experimentación y exploración de las capacidades perceptivas y su relación con el movimiento.

Descubrimiento de los elementos orgánico-funcionales relacionados con el movimiento.

Conciencia y control del cuerpo en relación con la tensión y la relajación.

Conciencia y control de las fases, los tipos y los ritmos respiratorios.

Esquema corporal. Representación del propio cuerpo y del de los demás.

Adecuación de la postura a las necesidades expresivas y motrices.

Consolidación de la lateralidad y su proyección en el espacio. Discriminación de la derecha y la izquierda en los demás.

Control del cuerpo en situaciones de equilibrio y desequilibrio modificando la base de sustentación, los puntos de apoyo y la posición del centro de gravedad.

Organización espacio-temporal en acciones y situaciones de complejidad creciente.

Valoración y aceptación de la propia realidad corporal y la de las demás personas.

Bloque 2. Habilidades motrices.

Formas y posibilidades del movimiento. Ajuste y consolidación de los elementos fundamentales en la ejecución de desplazamientos, saltos, giros, equilibrios y manejo de objetos.

Utilización eficaz de las habilidades básicas en medios y situaciones estables y conocidas.

Control motor y dominio corporal.

Propuesta y resolución de problemas motores sencillos.

Mejora de las cualidades físicas básicas de forma genérica y orientada a la ejecución motriz. Mantenimiento de la flexibilidad y ejercitación globalizada de la fuerza, la velocidad y la resistencia.

Interés por mejorar la competencia motriz, valoración del esfuerzo personal en la actividad física.

Disposición favorable a participar en actividades motrices diversas, reconociendo y aceptando las diferencias individuales en el nivel de habilidad.

Bloque 3. Actividades físicas artístico-expresivas.

El cuerpo y el movimiento como instrumentos de expresión y comunicación.

Utilización de las posibilidades expresivas del cuerpo relacionadas con la actitud, el tono muscular; la mímica facial, los gestos y los ademanes.

Aplicación de las posibilidades expresivas del movimiento relacionadas con el espacio, el tiempo o la intensidad en situaciones cotidianas.

Adecuación del movimiento a estructuras espacio-temporales variadas.

Ejecución de bailes y coreografías simples. Práctica de bailes populares y procedentes de otras culturas, especialmente de las presentes en el entorno.

Expresión de emociones y sentimientos a través del cuerpo, el gesto y el movimiento.

Comprensión de mensajes corporales expresados por sus iguales.

Recreación de personajes reales y ficticios. Escenificación de una situación sencilla.

Utilización de los objetos y materiales y sus posibilidades en la expresión.

Disfrute mediante la expresión y comunicación a través del propio cuerpo.

Participación en situaciones que supongan comunicación corporal. Valoración de las diferencias en el modo de expresarse.

Bloque 4. Actividad física y salud.

El cuidado del cuerpo. Adquisición de hábitos posturales y alimentarios saludables relacionados con la actividad física y consolidación de hábitos de higiene corporal.

Relación de la actividad física con la salud y el bienestar. Reconocimiento y actitud favorable de los beneficios de la actividad física en la salud.

Estrategias de mejora global de la condición física, resistencia cardiovascular. Seguridad en la propia práctica de la actividad física. Calentamiento, dosificación del esfuerzo y relajación.

Medidas básicas de seguridad en la práctica de la actividad física, con relación al entorno. Uso correcto y respetuoso de materiales y espacios

Bloque 5. Juegos y actividades deportivas.

El juego y el deporte como elementos de la realidad social.

Práctica de juegos tradicionales, cooperativos y tradicionales de distintas culturas, especialmente los de las presentes en el entorno.

Participación en juegos e iniciación a la práctica de actividades deportivas.

Aplicación de las habilidades básicas de manejo de balones, con o sin implemento, en situaciones de juego.

Descubrimiento de las estrategias básicas de juego relacionadas con la cooperación, la oposición y la cooperación/oposición.

Utilización de estrategias de cooperación y oposición en la práctica de juegos motores.

Juegos y actividades deportivas en el medio natural. Juegos de pistas y rastreo. Sensibilización y respeto al medio ambiente.

Respeto hacia las personas que participan en el juego y rechazo hacia los comportamientos antisociales.

Compresión, aceptación, cumplimiento y valoración de las reglas y normas de juego y actitud responsable con relación a las estrategias establecidas.

Interés por el juego como medio de disfrute, de relación y de empleo del tiempo de ocio y valoración del esfuerzo en la práctica de los juegos y actividades deportivas.

Criterios evaluación

1. Ajustar voluntariamente la tensión y distensión muscular en diferentes segmentos corporales así como los ritmos respiratorios en tareas sencillas que lo requieran.

Se comprobará si el alumnado es capaz de variar voluntariamente los grados de tensión de los segmentos corporales, así como del cuerpo en su globalidad. Asimismo, se comprobará si es capaz de ajustar el ritmo respiratorio, tanto en actividades en que sea necesario mantener un ritmo respiratorio constante como en aquellas que sea necesario variar la frecuencia de inspiraciones y espiraciones.

2. Desplazarse y saltar, combinando ambas habilidades de forma coordinada y equilibrada, ajustando los movimientos corporales a diferentes y ligeros cambios de las condiciones de la actividad.

Se evalúa con este criterio la mejora cualitativa de la capacidad de desplazarse y saltar de distintas maneras y con velocidades variables, con cambios de dirección y sentido y franqueando pequeños obstáculos. Se observará la capacidad de reequilibrarse al combinar diferentes tipos de desplazamientos o saltos. Se prestará especial atención a la capacidad para resolver problemas motores sencillos y para orientarse en el espacio con el fin de adaptar los desplazamientos y saltos a nuevas condiciones.

3. Lanzar, pasar y recibir pelotas u otros móviles, sin perder el control de los mismos, adecuando los movimientos a las trayectorias.

Con este criterio se pretende comprobar la coordinación en las habilidades que impliquen manejo de objetos y la utilización que se hace en las situaciones de juego reglado. Se tendrá en cuenta la adecuación de las trayectorias en los pases, lanzamientos, conducciones e impactos. Se observará la orientación del cuerpo en las recepciones y paradas. No se incluyen aspectos relativos a la fuerza.

4. Girar sobre el eje longitudinal y transversal, diversificando la utilización y colocación de los segmentos corporales y combinando eficaz y equilibradamente los giros con otras formas de desplazamiento.

Con relación a los giros corporales, se tratará de comprobar la capacidad que tienen de utilizarlos en las actividades cotidianas. Los giros sobre el eje longitudinal podrán estar asociados con desplazamientos y saltos, cambios de dirección y sentido y los giros sobre el eje transversal, se asociarán a volteretas fundamentalmente. En la evaluación no debe buscarse la imitación de modelos predeterminados, sino el uso que se hace de los giros para lograr mejores respuestas motrices, evitando en todo momento el riesgo.

5. Actuar de forma coordinada y cooperativa para resolver retos motrices sencillos o para oponerse a uno o varios adversarios mostrando estrategias de apoyo en un juego colectivo.

Este criterio pretende evaluar si son capaces de interaccionar adecuadamente en situaciones de juego, realizando acciones de ayuda entre los miembros de un mismo equipo. También se debe observar si, en situaciones de oposición, los jugadores y jugadoras ocupan posiciones en el terreno que faciliten el juego, como por ejemplo ocupar espacios libres u orientarse en la dirección de juego.

6. Participar plenamente en el juego y en las actividades deportivas con conocimiento de las normas y mostrando una actitud de aceptación hacia las demás personas.

La plena participación en el juego vendrá condicionada por un conjunto de habilidades motrices y sociales. Por un lado, se observará el grado de eficacia motriz y la capacidad de esforzarse y aprovechar la condición física para implicarse plenamente en el juego. Por otro, se atenderá a las habilidades sociales (respetar las normas, tener en cuenta a las demás personas, evitar discriminaciones y actitudes de rivalidad fundamentadas en estereotipos y prejuicios, etc.) que favorecen las buenas relaciones entre los participantes.

7. Proponer estructuras rítmicas sencillas y reproducirlas corporalmente o bien combinado acciones motrices con materiales que permitan la percusión.

Con este criterio se quiere evaluar si los niños y niñas son capaces de inventar y reproducir una estructura rítmica sencilla, bien por la combinación de elementos de estructuras que ya conoce, bien por la aportación de elementos nuevos. La reproducción puede hacerse mediante el movimiento corporal (desplazamientos, saltos, palmas, golpeos, balanceos, giros) o con instrumentos de percusión utilizados en las acciones motrices.

8. Conocer y realizar danzas y bailes representativos de la cultura popular.

Este criterio pretende evaluar si el alumnado maneja un repertorio básico de danzas y bailes populares y su capacidad para discriminar partes de la danza en función del sus ritmos y dar la respuesta motriz adecuada a cada una de ellas. Se evaluará también la coordinación de movimientos con la pareja de baile.

9. Utilizar los recursos expresivos del cuerpo e implicarse en el grupo para la comunicación de ideas, sentimientos y la representación de algún personaje y de alguna historia, reales o imaginarios.

La implicación del alumnado en su grupo es importante en la producción de pequeñas secuencias expresivas. Con este criterio se valorará la predisposición al diálogo y la responsabilidad en la organización y la preparación de la propuesta creativa. En la puesta en escena, se observará la producción de gestos significativos y también la capacidad para prestar atención en la expresión de los demás, recibir el mensaje y seguir la acción comprendiendo el hilo argumental.

10. Recorrer durante un cierto tiempo una distancia a un ritmo constante resistiendo el esfuerzo que supone la actividad.

Con este criterio se pretende evaluar la adquisición de estrategias para mejorar globalmente la condición física y más concretamente la resistencia cardiovascular. Como muestra de su capacidad aeróbica se sugieren periodos de carrera continua entre 10 y/o 12 minutos.

11. Mantener conductas activas acordes con el valor del ejercicio físico para la salud, mostrando interés en el cuidado del cuerpo.

Este criterio pretende evaluar si el alumnado va tomando conciencia de los efectos saludables de la actividad física, el cuidado del cuerpo y las actitudes que permiten evitar los riesgos innecesarios en la práctica de juegos y actividades. Además, pretende valorar si se van desarrollando las capacidades físicas, a partir de sucesivas observaciones que permitan comparar los resultados y observar los progresos, sin perder de vista que la intención va encaminada a mantener una buena condición física con relación a la salud.

Tercer ciclo

Contenidos

Bloque 1. El cuerpo: imagen y percepción.

Elementos orgánico-funcionales implicados en las situaciones motrices.

Conciencia y control del cuerpo en reposo y en movimiento.

Aplicación del control tónico y de la respiración a la relajación corporal y control motor.

Adecuación de la postura a las necesidades expresivas y motrices de forma económica y equilibrada.

Utilización adecuada de la discriminación selectiva de estímulos y de la anticipación perceptiva.

Ejecución de movimientos de cierta dificultad con los segmentos corporales no dominantes.

Equilibrio estático y dinámico en situaciones complejas.

Estructuración espacio-temporal en acciones y situaciones motrices complejas.

Valoración y aceptación de la propia realidad corporal y la de los demás mostrando una actitud crítica hacia el modelo estético-corporal socialmente vigente.

Bloque 2. Habilidades motrices.

Adaptación de la ejecución de las habilidades motrices a contextos de práctica de complejidad creciente, con eficiencia y creatividad.

Dominio motor y corporal desde un planteamiento de análisis previo a la acción.

Resolución de problemas motores de cierta complejidad.

Acondicionamiento físico orientado a la mejora de la ejecución de las habilidades motrices. Mantenimiento de la flexibilidad, mejora de la resistencia y ejercitación globalizada de la fuerza y la velocidad.

Valoración del trabajo bien ejecutado desde el punto de vista motor y del esfuerzo personal en la actividad física.

Implicación activa en actividades motrices diversas, reconociendo y aceptando las diferencias individuales en el nivel de habilidad.

Bloque 3. Actividades físicas artístico-expresivas.

El cuerpo y el movimiento. Exploración y conciencia de las posibilidades y recursos del lenguaje corporal.

Experimentación con algunas técnicas expresivas básicas como mímica, sombras o máscaras.

Composición de movimientos a partir de estímulos rítmicos y musicales.

Coordinaciones de movimiento en pareja o grupales en bailes y danzas sencillos.

Identificación y práctica de bailes populares y procedentes de otras culturas, especialmente de las presentes en el entorno.

Expresión y comunicación de sentimientos y emociones individuales y compartidas a través del cuerpo, el gesto y el movimiento.

Comprensión de mensajes corporales y de representaciones realizados de manera individual o colectiva.

Representaciones e improvisaciones artísticas con el lenguaje corporal y con la ayuda de objetos y materiales.

Escenificación de situaciones reales o imaginarias que comporten la utilización de técnicas expresivas.

Valoración de los usos expresivos y comunicativos del cuerpo.

Participación y respeto ante situaciones que supongan comunicación corporal.

Bloque 4. Actividad física y salud.

El cuidado del cuerpo. Adquisición de hábitos posturales y alimentarios saludables y autonomía en la higiene corporal.

Efectos de la actividad física en la salud y el bienestar. Reconocimiento de los efectos beneficiosos de la actividad física en la salud y el bienestar e identificación de las prácticas poco saludables.

Mejora de las capacidades físicas orientadas a la salud: resistencia cardio-vascular, flexibilidad y fuerza-resistencia.

Prevención de lesiones en la actividad física. Calentamiento, dosificación del esfuerzo y recuperación.

Medidas de seguridad en la práctica de la actividad física, con relación al entorno. Uso correcto de materiales y espacios.

Valoración de la actividad física para el mantenimiento y la mejora de la salud.

Bloque 5. Juegos y actividades deportivas.

El juego y el deporte como fenómenos sociales y culturales. Reconocimiento e identificación de diferentes juegos y deportes.

Práctica de juegos tradicionales, cooperativos y tradicionales de distintas culturas, especialmente los de las presentes en el entorno.

Tipos de juegos y actividades deportivas. Realización de juegos y de actividades deportivas, con o sin implemento, de diversas modalidades y dificultad creciente.

Aplicación de la organización espacial en juegos colectivos, adecuando la posición propia, las direcciones y trayectorias de los compañeros, de los adversarios y, en su caso, del móvil.

Uso adecuado de las estrategias básicas de juego relacionadas con la cooperación, la oposición y la cooperación/oposición.

Juegos y actividades deportivas en el medio natural. Práctica de juegos de orientación. Respeto del medio ambiente y sensibilización por su cuidado y mantenimiento sostenible.

Aceptación y respeto hacia las normas, reglas, estrategias y personas que participan en el juego. Elaboración y cumplimiento de un código de juego limpio.

Valoración del esfuerzo personal y colectivo en los diferentes tipos de juegos y actividades deportivas al margen de preferencias y prejuicios.

Aprecio del juego y las actividades deportivas como medio de disfrute, de relación y de empleo satisfactorio del tiempo de ocio.

Criterios evaluación

1. Adaptar los desplazamientos y saltos a diferentes tipos de entornos que puedan ser desconocidos y presenten cierto grado de incertidumbre.

Con este criterio se pretende evaluar la capacidad del alumnado de resolver problemas motores al adaptar las habilidades a nuevas condiciones del entorno cada vez más complejas. Igualmente, se evaluará la capacidad de orientarse en el espacio tomando puntos de referencia, interpretando mapas sencillos para desplazarse de un lugar a otro, escogiendo un camino adecuado.

2. Lanzar, pasar y recibir pelotas u otros móviles, sin perder el control de los mismos en los juegos y actividades motrices que lo requieran, con ajuste correcto a la situación en el terreno de juego, a las distancias y a las trayectorias.

Es preciso comprobar el dominio en el manejo de objetos, pero sobre todo su utilización en situaciones de juego, es decir teniendo en cuenta a los compañeros de equipo y a los oponentes. Por ello, es importante observar la orientación del cuerpo en función de la dirección del móvil. Deberá tenerse en cuenta también la capacidad de anticipación a trayectorias y la estimación de velocidades.

3. Actuar de forma coordinada y cooperativa para resolver unos retos tácticos elementales propios del juego colectivo o para oponerse a uno o varios adversarios, ya sea como atacante o como defensor.

Este criterio pretende evaluar las interacciones en situaciones de juego. Se trata de observar las acciones de ayuda y colaboración entre los miembros de un mismo equipo. Se observarán también acciones de oposición como la interceptación del móvil o dificultar el avance del oponente. También se debe observar si los jugadores y jugadoras ocupan posiciones en el terreno de juego que faciliten las acciones de cooperación y oposición.

4. Mostrar en los juegos y la práctica de actividades deportivas una actitud de esfuerzo personal y de valoración de las relaciones que se establecen con el grupo.

Con este criterio se pretende comprobar si el alumnado sitúa el trabajo en equipo, la satisfacción por el propio esfuerzo, el juego limpio y las relaciones personales que se establecen mediante la práctica de juegos y actividades deportivas, por encima de los resultados de la propia actividad (ganar o perder) y si juega tanto con niños como con niñas de forma integradora.

5. Opinar coherente y críticamente con relación a las situaciones conflictivas surgidas en la práctica de la actividad física y el deporte, y hacer propuestas para su resolución.

Reflexionar sobre las situaciones surgidas en la práctica de la actividad física y cuestiones de actualidad relacionadas con el deporte y sus manifestaciones culturales constituirán el objeto de evaluación de este criterio. Se tendrán en cuenta capacidades relacionadas con la construcción y la expresión de las opiniones, los hábitos para un buen funcionamiento del debate y las que permiten tener un criterio propio, pero a la vez, entender el punto de vista de las demás personas.

6. Mostrar conductas activas para incrementar globalmente la condición física, ajustando su actuación al conocimiento de las propias posibilidades y limitaciones corporales y de movimiento, tanto en actividades escolares como de ocio.

Se observará el interés por mantener conductas activas que conduzcan a los alumnos y alumnas a la mejora de su condición física. Simultáneamente se observará si el alumnado ha desarrollado las capacidades físicas de acuerdo con el momento de desarrollo motor. Para ello será necesario realizar sucesivas observaciones comparando los resultados y observando los progresos. Asimismo, se tendrá en cuenta la capacidad para dosificar el esfuerzo y adaptar el ejercicio a las propias posibilidades y limitaciones.

7. Identificar y llevar a cabo un repertorio básico de danzas y bailes representativos de distintas culturas.

Este criterio pretende evaluar si el alumnado conoce un repertorio de danzas y bailes de diversas culturas. Para ello se tendrá en cuenta la concordancia de la música con el gesto y el movimiento que le corresponda a cada una de ellas. Se evaluará también la coordinación de movimientos tanto con la pareja de baile como con el conjunto de participantes.

8. Construir composiciones grupales en interacción con los compañeros y compañeras utilizando los recursos expresivos del cuerpo y partiendo de estímulos musicales, plásticos o verbales.

Este criterio pretende valorar la capacidad para trabajar en grupo, compartiendo objetivos, en la elaboración de un pequeño espectáculo. Por otra parte, se observará la capacidad individual y colectiva para comunicar de forma comprensible sensaciones, mensajes, etc., a partir del gesto y el movimiento, y siendo capaz de transmitir los elementos expresivos con suficiente serenidad, desinhibición y estilo propio.

9. Mostrar una mejora global con respecto a su nivel de partida de las capacidades físicas orientadas a la salud: resistencia cardio-vascular, flexibilidad y fuerza resistencia.

Con este criterio se pretende evaluar si los alumnos y las alumnas han desarrollado las capacidades físicas a lo largo del ciclo. Aunque el desarrollo de las capacidades se hace globalmente se evaluará cada una de las capacidades por separado y los resultados se compararan globalmente a lo largo del curso. Como muestra de su capacidad aeróbica se sugieren periodos de carrera continua entre los 12 y los 15 minutos.

10. Identificar algunas de las relaciones que se establecen entre la práctica correcta y habitual del ejercicio físico y la mejora de la salud y actuar de acuerdo con ellas.

Es preciso comprobar si el alumnado establece relaciones coherentes entre los aspectos conceptuales y las actitudes relacionados con la adquisición de hábitos saludables. Se tendrá en cuenta la predisposición a realizar ejercicio físico, evitando el sedentarismo; a mantener posturas correctas; a alimentarse de manera equilibrada; a hidratarse correctamente; a mostrar la responsabilidad y la precaución necesarias en la realización de actividades físicas, evitando riesgos.

11. Manifestar respeto hacia el medio natural en los juegos y actividades al aire libre, identificando y realizando acciones concretas dirigidas a su preservación.

A través de este criterio se pretende medir el grado de sensibilización con relación a los problemas globales que tienen que ver con el mantenimiento sostenible y su concreción en buenas prácticas de respeto al entorno en situación de juego o actividad deportiva en el medio natural.

Orientaciones metodológicas y para la evaluación

La Educación física constituye un contexto educativo privilegiado para el desarrollo de actitudes favorables a la convivencia social y a los estilos de vida saludables. Por ello, el dinamismo, las experiencias en torno a la motricidad y las relaciones con los compañeros y compañeras en los aprendizajes constituyen requisitos básicos.

En consecuencia, la tarea docente en Educación física ha de ir fundamentalmente encaminada a la adquisición de la competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico y a la competencia social y ciudadana a través de la actividad física. La percepción del propio cuerpo, del movimiento, la interacción con el entorno físico y la valoración de la actividad física como elementos indispensables para preservar la salud, así como la adquisición de habilidades sociales, deben partir de situaciones reales, prácticas, activas y vivenciadas que den respuesta a las motivaciones y necesidades de movimiento del alumnado a lo largo de toda la etapa.

En el primer ciclo se pondrá más énfasis en la libre experimentación y en el descubrimiento guiado para lograr, por ejemplo, el desarrollo de las capacidades perceptivo-motrices, el afianzamiento de la lateralidad, la adquisición de patrones motores o el conocimiento del propio cuerpo. En los dos ciclos siguientes las propuestas van más encaminadas a la mejora de la competencia motriz y la eficacia del gesto a través de la resolución de retos y problemas complejos donde tendrán gran presencia el juego reglado y las actividades deportivas y expresivas.

Cabe resaltar que en lo concerniente a las capacidades físicas tanto los contenidos como los criterios de evaluación se refieren a una condición física orientada a la salud. Se trata pues de integrar de manera globalizada y transversal el mantenimiento de la flexibilidad, la regulación del esfuerzo y la progresión de la agilidad a lo largo de toda la etapa, aprovechando la propia estructura de las sesiones para afrontar este tipo de contenidos y sin necesidad de dedicar periodos específicos a su desarrollo.

El esquema de las sesiones debe seguir un patrón que encaja con los tiempos de cualquier práctica física en la etapa adulta. Una primera fase de implicación y animación (predisposición general, puesta en acción, activación de los grandes grupos musculares, movilidad articular y flexibilidad), una segunda fase de gran extensión temporal dedicada a los objetivos fundamentales de la sesión, en la que se inserten agrupaciones cooperativas e incluso colaborativas y donde se pueda exigir la máxima intensidad física (resistencia, velocidad, agilidad, fuerza) y una tercera fase para volver a la calma que puede y debe adoptar formas muy variadas (valoración oral de la actividad, recapitulación de los contenidos de aprendizaje, juegos sensoriales...) pero que debe incluir también de manera intencionada y periódica aspectos relacionados con la recuperación y el bienestar personal (relajación, control respiratorio, masaje, higiene personal...). El uso generalizado de esta estructura puede favorecer transferencias positivas a etapas adultas y por este motivo parece relevante no sólo seguirla sino también verbalizar y justificar su intencionalidad educativa.

Una de las funciones importantes de la Educación física, que va asociada a la práctica física saludable, consiste en propiciar que se utilice como recurso para organizar el tiempo de ocio, personal y familiar. Para ello, será necesario un planteamiento didáctico que tenga en cuenta la variabilidad en las propuestas con el objetivo de dar a conocer el amplio abanico de posibilidades lúdicas que nos ofrece la actividad física. De esta manera, teniendo en cuenta que existen diversas estrategias que permiten implicar más al alumnado trabajando contenidos similares y alcanzando los mismos objetivos, se pretende que pueda disfrutar e identificar aquellas que más se adaptan a sus preferencias, sin que se produzcan discriminaciones relacionadas con el nivel de habilidad, con el género o con la procedencia cultural.

Por otra parte, la Educación física tiene un enorme potencial en la adquisición de contenidos actitudinales relacionados con las habilidades sociales. De la misma práctica de juegos, actividades deportivas, formas jugadas, actividades de expresión corporal... se sucederán, con toda seguridad, múltiples situaciones en las que se pondrán en evidencia todo tipo de actitudes y valores. En estos casos la tarea docente ha de ir encaminada a observar y detectar actitudes individuales y colectivas. Además de dinamizar y gestionar los momentos de reflexión, de diálogo y de consenso que se deriven de ellas. Pero, a parte de estos valores que genera la propia práctica, también es conveniente plantear actividades intencionadas para potenciarlos. Actividades encaminadas a promocionar las relaciones y la convivencia adecuada, a través los juegos de afirmación, cooperativos y de resolución de conflictos.

Del mismo modo, los juegos y actividades deportivas en los que se combinan cooperación y oposición o la misma competición también pueden convertirse en un buen recurso para potenciar los valores más positivos del deporte como el trabajo en equipo, el juego limpio, el esfuerzo, la superación o la aceptación del resultado. La competición es un recurso más y, aunque siempre se pueden encontrar argumentos a favor de ella, como los que ya se han nombrado, y argumentos en contra (sentimiento de fracaso, rivalidad, competitividad, agresividad...), no es educativa por sí misma sino que todo depende de su planteamiento. Para que cumpla realmente con su papel educador es necesario que esté impregnada de un espíritu lúdico, que sea abierta y variada, que no discrimine por ningún tipo de motivo (género, procedencia cultural, nivel de habilidad...). Además, debe conseguir el máximo respeto hacia el reglamento, los compañeros y compañeras o hacia uno mismo y, además, tiene que suponer un esfuerzo individual y grupal.

Finalmente es necesario tener en cuenta que se requiere una actitud firme para coartar los comportamientos más negativos que puedan darse en situación de juego. Cuando aparecen el menosprecio, la marginación y la burla, el juego se ha transformado en un conflicto que debe dar pie a un proceso reflexivo y comunicativo que tienda a diversificar los canales de diálogo y a encontrar las mejores vías de solución.

Pero la manera de orientar el trabajo pedagógico en Educación física debe tener en cuenta otros aspectos para asegurar buenos procesos de enseñanza y aprendizaje. Será necesario tomar decisiones curriculares y organizativas en función de la diversidad del alumnado, de manera que la programación se acomode a la realidad del grupo y las sesiones sean suficientemente flexibles para atender las necesidades de todas las individualidades. Conviene tener en cuenta que la adecuada selección de las actividades así como la adaptación de algunas reglas, en los juegos y actividades deportivas, puede favorecer la cohesión y participación de todas la personas implicadas aunque algunas de ellas presenten dificultades transitorias o permanentes. La tarea docente requiere una reformulación constante de las actividades físicas ya que el ajuste de pequeños detalles puede suponer grandes diferencias en el aprovechamiento de los contenidos, la implicación del alumnado en su proceso de aprendizaje y la consecución de los objetivos.

Cabe recalcar la importancia que tiene el hecho de que la actividad lúdica impregne las sesiones de Educación física. El juego configura un bloque de contenidos, pero además es el medio más eficaz para tratar y afrontar cualquier otro tipo de contenido. El repertorio de juegos es prácticamente inagotable y casi siempre es posible encontrar propuestas que encajen con las intenciones educativas y que además tengan la capacidad de motivar al alumnado.

Asimismo, el trabajo en grupo tiene que ser una de las constantes de cualquier planteamiento metodológico porque la interacción entre iguales ejerce un efecto multiplicador del aprendizaje siempre que se sigan las consignas y se asuman las responsabilidades. Formar parte de un equipo exige compartir unos propósitos, tener confianza en otras personas, apoyarlas y ser capaz de aceptar su apoyo y supone el desarrollo de un conjunto de actitudes y valores indispensables en cualquier tipo de actividad humana.

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