Orden ECI/2220/2007, de 12 de julio, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la Educación secundaria obligatoria
La diversidad religiosa, factor de pluralidad en las sociedades actuales: religiones, nuevos movimientos religiosos y creencias pararreligiosas. Convivencia plural, tolerancia y juicio crítico.
La religión y los derechos humanos. La religión en los tratados y acuerdos internacionales ratificados por España.
Las creencias religiosas en el marco de la Constitución española: antecedentes históricos, consenso constitucional de 1978 y situación actual.
Criterios de evaluación
1. Identificar, a partir del análisis de hechos históricos o actuales, situaciones de intolerancia o discriminación hacia las personas por sus creencias o no creencias religiosas, mostrando actitudes de tolerancia positiva.
Este criterio permite comprobar si el alumnado, ante una situación presente o pasada, es capaz de reconocer la discriminación que por motivos religiosos han sufrido o sufren determinadas personas y si manifiesta una actitud crítica.
2. Identificar la influencia de la religión en algún aspecto concreto de la organización social a lo largo del tiempo.
Se trata de valorar si el alumnado es capaz de reconocer en el estudio de algunos elementos concretos situaciones en que la religión ha estado en la base de una determinada concepción de la vida social -estamentos, castas, etc.- o, se han mantenido posiciones de rechazo del orden social establecido, caso de la esclavitud o de determinadas posiciones ante la situación de los indios en América, por ejemplo.
3. Caracterizar los tipos de Estado en función de su relación con la religión, poniendo algunos ejemplos de dicha tipología y explicando la situación de la religión en España.
Con este criterio se trata de evaluar si el alumno enmarca en las relaciones entre religión y poder político las diferentes situaciones que se han producido a lo largo del tiempo y en la actualidad, identificando, por ejemplo, épocas o sociedades en las que se defiende el origen divino del poder, la separación Iglesia-Estado o ejemplos de países confesionales, aconfesionales y laicos, etc., si sabe explicar la situación de nuestro país reconocida en el ordenamiento constitucional.
4. Describir alguna situación, actual o histórica, en la que ante un mismo hecho se manifieste divergencia entre el planteamiento o la posición religiosa y la científica, haciendo explícitos argumentos que apoyan una u otra.
Con este criterio de trata de evaluar que el alumnado ha tomado conciencia de que la visión de un determinado hecho puede estar condicionada por el punto de referencia desde el que se aborda y los valores que se defiendan pueden condicionar la aceptación o no de determinadas realidades. Por otra parte, se trata de valorar que se es capaz de identificar, en el análisis de una situación de este tipo, las razones que avalan las diferentes posiciones.
5. Realizar un trabajo, individual o en grupo, sobre alguna situación de conflicto, actual o del pasado, en el que se manifieste tensión de tipo religioso, indagando sus causas y planteando, en su caso, los posibles desenlaces, utilizando fuentes de información adecuadas.
Con este criterio se trata de evaluar la capacidad del alumnado para abordar, asesorado por el profesor, el estudio de una situación de tensión religiosa (guerras religiosas, conflicto entre comunidades diferentes, situaciones de expulsión, genocidio -el Holocausto judío, por ejemplo- o intolerancia, etc.), buscando las causas que la originan e identificando las diferentes posiciones de los participantes en ella. Se trata, también de comprobar la iniciativa para planificar el trabajo, acceder con cierta autonomía a diversas fuentes de información, analizar ésta y presentar las conclusiones de manera clara y correcta.
Orientaciones metodológicas y para la evaluación
Orientaciones metodológicas
Las orientaciones que se presentan tratan de aportar algunas sugerencias metodológicas que resulten coherentes con el significado de esta materia:
Atendiendo a las características de los contenidos de los diferentes cursos, la complejidad de los aprendizajes y el nivel previsible de maduración de los alumnos, parece conveniente asignar a los dos primeros cursos un tratamiento en el aula en el que predomine la descripción, la identificación y la comparación, referidas al conocimiento de los rasgos relevantes del sentir religioso en diferentes sociedades y, en particular, de las grandes religiones. A partir de tercero, y especialmente en cuarto, los contenidos permiten diseñar un espacio en el que las actividades de aprendizaje ayuden específicamente a reflexionar, desarrollen la capacidad de análisis y el espirito critico, debiendo abordarse con un tratamiento más explicativo el estudio de temas relativos a la presencia de las creencias religiosas en las sociedades actuales, su influencia en diferentes ámbitos, las posiciones personales ante la religión o el marco religioso en el ordenamiento constitucional español.
En el marco de este planteamiento, sin embargo debe advertirse que la ordenación de los contenidos de cada curso, en especial de primero y segundo, no debe entenderse como algo cerrado, ya que son susceptibles de ser integrados en diferentes unidades didácticas en torno a temas tales como los ritos de nacimiento, matrimonio y muerte, la idea de salvación, etc. en diferentes religiones.
La propia concepción de la materia exige fomentar en el aula el respeto para con todas las creencias, así como, hacia las personas creyentes o no creyentes. En el contexto de las actuales sociedades, en las que la complejidad cultural es cada vez mayor, adquiere una especial relevancia el valor del respeto al pluralismo religioso y la libertad religiosa como elemento esencial de la convivencia. Por ello deben promoverse actividades que favorezcan el desarrollo de capacidades relacionadas con la tolerancia, con la capacidad de ver las cosas desde el punto de vista de los demás o con el respeto a la conciencia de los otros.
Conviene recordar el enfoque no confesional de la materia que ha de tenerse en cuenta tanto en el planteamiento como en el desarrollo por parte del profesorado, sean cuales sean las convicciones y posiciones propias. Por otra parte, también ha de asegurarse el respeto a la privacidad respecto a las creencias o increencias, derecho reconocido en la Constitución (art. 16, apartado 2) en cuya salvaguarda debe ponerse especial cuidado.
La comprensión de la influencia que cada religión ha tenido en la cultura y sus manifestaciones en las distintas épocas obliga a enmarcar las religiones en las sociedades en donde surgen y se desarrollan. En este sentido es obvio que puede aprovecharse la relación de la Historia y cultura de las religiones con algunos contenidos del currículo de Ciencias sociales, geografía e historia que proporcionan el panorama general en el que se insertan, además de tratar específicamente algunos temas referidos a las grandes religiones monoteístas, el papel de la Iglesia en la Edad Media o la convivencia de religiones en España. La Historia y cultura de las religiones no sólo puede apoyarse en dicha materia, y evitar con ello reiteraciones innecesarias, sino que aporta una visión complementaria que permite profundizar en el conocimiento de la realidad histórica y actual.
La importancia que adquiere la influencia de la religión en las manifestaciones culturales de la tradición española y occidental hacen de este tema un contenido especialmente adecuado para reconocer fácilmente su influencia en el arte. Actividades de aprendizaje que acerquen al alumnado a la iconografía cristiana, a los temas que utiliza y sus representaciones icónicas -la creación, personajes y episodios del Antiguo Testamento, el ciclo de la vida de Cristo o representaciones de la Virgen María, por citar algunos-narran y describen acontecimientos y creencias que no sólo corresponden al conocimiento de una determinada religión o de obras de arte sino que resultan fáciles de relacionar con la pervivencia en devociones, romerías, procesiones u otras manifestaciones que aun siendo religiosas han pasado a formar parte de la vida social.
Algo similar puede decirse de convertir en actividad de aprendizaje la lectura de mitos egipcios, clásicos o bíblicos -Osiris, dioses y héroes griegos, el pecado original y la expulsión del paraíso, la torre de Babel, etc.-, interesantes de conocerse en sí mismos pero también por su incorporación a abundantes obras artísticas o como fuente de inspiración de producciones literarias o cinematográficas. En función del interés del alumnado sobre estos aspectos también podría abordarse el paso de mitos y temas de otras culturas a las propias concepciones cristianas, fácilmente identificables si se trabaja, por ejemplo, la santificación por parte del cristianismo de fiestas y ritos paganos o el establecimiento de identidades religiosas que hacen los misioneros con dioses y mitos de los pueblos en los que ejercen su actividad.
Las actividades de aprendizaje que se propongan deben proporcionar, al igual que otras materias de la etapa, no sólo conocimientos específicos sobre las religiones sino la posibilidad de desarrollar estrategias que contribuyen, mediante el uso de información, el análisis de realidades o la aplicación de técnicas asociadas a un aprendizaje participativo, al desarrollo de capacidades tendentes a que el alumno, guiado por el profesor, aprenda progresivamente por sí mismo y en colaboración con otros.
Dado que, sobre todo, en cuarto curso los contenidos poseen cierto nivel de abstracción su estudio debe realizarse, preferentemente, a través del estudio de ejemplos concretos para facilitar la comprensión de los factores que inciden, las interrelaciones que se producen o las razones que están detrás de determinadas situaciones o hechos. A partir de este estudio concreto resulta más sencillo que una vez analizado pueda trascenderse y se llegue a comprender las concepciones de tipo general que aborda la materia en este curso.
Orientaciones para la evaluación
El proceso de evaluación, inseparable de los procesos de enseñanza y aprendizaje de cualquier materia y en el marco de cualquier metodología, permite al profesorado valorar la idoneidad de su planificación didáctica en los distintos aspectos del currículo y la validez de las estrategias de enseñanza utilizadas a la vez que al alumno debe hacerle evidente los éxitos y los obstáculos en su aprendizaje y ayudarle en la construcción de estrategias de superación y mejora.
Considerada la evaluación en un sentido más amplio que su función calificadora, aunque ésta también le corresponde, tiene por objeto comprobar el estado inicial de los conocimientos de los alumnos, el grado progresivo de asimilación de los nuevos contenidos y la verificación del logro de los objetivos previstos de aprendizaje para, en función de los resultados, ir ajustando las propuestas de intervención educativa.
Las siguientes ideas se refieren a algunos aspectos que se juzgan relevantes en este proceso visto desde la perspectiva de la evaluación del aprendizaje del alumnado:
Los criterios de evaluación son el referente principal para la evaluación del aprendizaje del alumnado. Aunque pueden ser utilizados por el profesor como un referente más de la planificación de la materia, junto a los objetivos y contenidos, ya que concretar qué y cómo se piensa evaluar permite con frecuencia definir con exactitud lo que se piensa que los alumnos y alumnas deben aprender. Los criterios de evaluación sirven de referencia para valorar en qué medida se han producido los aprendizajes que se consideran especialmente relevantes para la adquisición de las capacidades recogidas en los objetivos. Los criterios son además el elemento que aúna objetivos y contenidos y en donde se observa con mayor claridad la contribución de la materia al logro de las competencias básicas, ya que se refieren a conductas observables que permiten comprobar si se han adquirido los aprendizajes que se consideran imprescindibles, y en qué grado. No obstante, su enunciado no debe traducirse mecánicamente en una única actividad de evaluación ya que ofrecen posibilidades variadas de tareas específicas.
El seguimiento del trabajo, la participación en las actividades habituales del aula así como todas las actividades que realicen los alumnos y alumnas deben ser evaluadas. Proporcionan información valiosa sobre el seguimiento del proceso de aprendizaje del alumnado, además de que el hecho de hacerlo contribuye a que éstos valoren la importancia que tiene la continuidad en el aprendizaje.
La observación periódica de la propia actividad del alumno en el aula es adecuada no sólo para evaluar su trabajo escolar, el interés, la curiosidad o la participación en las tareas colectivas, sino que dicha observación adquiere mayor significado en esta materia por el componente que incluye de desarrollo de actitudes de tolerancia y respeto, por ejemplo, o en el caso de la realización de debates, por la valoración que puede hacerse de la utilización de la argumentación en las intervenciones o de la propia expresión oral. Las actividades diarias recogidas en los cuadernos de clase, los dosieres u otro tipo de trabajos de mayor envergadura proporcionan, igualmente, información sobre la manera de hacer, la organización e incluso la presentación de lo que se hace.
A la hora de utilizar pruebas especificas de evaluación resulta conveniente emplear técnicas variadas, ya que con un único tipo de instrumento, es difícil poder medir adecuadamente aprendizajes muy diferentes o complejos. Para comprobar la memorización de información o la identificación de conceptos, pueden utilizarse pruebas objetivas o ampliarlas incluyendo la justificación de la respuesta (resultarían adecuadas para identificar los rasgos de las religiones monoteístas o para compararlos, para reconocer lo similar y lo diferente entre ellas...). La exposición de un tema -«Situación de la religión en el marco de los acuerdos internacionales ratificados por España y de la Constitución de 1978»- permite valorar los conocimientos que se tiene sobre el mismo, la capacidad de organización y la expresión. Un tipo de prueba que se ve adecuado en muchos de los temas, especialmente en los cursos superiores son las pruebas con material en las que a partir de una información, que puede ser plural tanto en contenidos como en presentación -textos, imágenes, datos, etc.- se plantean preguntas abiertas. Debe evitarse que se refieran a temas relacionados con ejemplos o situaciones ya vistas en clase ya que de otra forma podría estarse evaluando exclusivamente la recuperación de información cuando lo que se pretendía era evaluar capacidades vinculadas a procedimientos tanto de tratamiento de la información como de explicación, o se quería comprobar la capacidad de aplicar los conceptos adquiridos a nuevos ejemplos y situaciones. Esta referencia resulta clara si en relación con el criterio 1 de evaluación de tercer curso -Reconocer la pluralidad religiosa en el mundo actual e identificar los rasgos fundamentales de su distribución explicando algunos factores que han contribuido a dicho reparto- una prueba de este tipo versa sobre la incidencia de la evangelización cuando al tratar en clase los factores que influyen en la distribución de las religiones se ha elegido como ejemplo el estudio de la expansión del cristianismo en América.
Por último, debe considerarse que las actividades o pruebas de evaluación propuestas al alumnado deberían guardar similitud -no ser idénticas- con las actividades habituales de aprendizaje e igualmente deberían permitir comprobar aprendizajes que integren conceptos y procedimientos.
ANEXO III. Horario
| 1.º | 2.º | 3.º | 4.º | 4.º | 4.º | |
| Ciencias de la naturaleza | 3 | 4 | ||||
| Ciencias sociales, geografía e historia | 3 | 3 | 3 | 3 | 3 | 3 |
| Educación física | 2 | 2 | 2 | 2 | 2 | 2 |
| Educación para la ciudadanía | 2 | 2 | 2 | 2 | ||
| Lengua castellana | 4 | 4 | 4 | 4 | 4 | 4 |
| Lengua extranjera | 3 | 3 | 3 | 3 | 3 | 3 |
| Matemáticas | 4 | 4 | 4 | 4 | 4 | 4 |
| Educación plástica y visual | 3 | 2 | 3 | } | 9 | |
| Música | 3 | 2 | 3 | } | 9 | |
| Tecnologías/ Tecnología | 4 | 2 | 3 | } | 9 | |
| Biología y geología | 2 | 3 | } | 9 | ||
| Física y química | 2 | 3 | } | 9 | ||
| Informática | 3 | } | 9 | |||
| Latín | 3 | } | 9 | |||
| Segunda lengua extranjera | 3 | } | 9 | |||
| Optativa | 2 | 2 | 2 | 1 | 1 | 1 |
| Religión/ Historia y cultura de las religiones | 2 | 1 | 1 | 1 | 1 | 1 |
| Tutoría | 1 | 1 | 1 | 1 | 1 | 1 |
| Total | 30 | 30 | 30 | 30 | 30 | 30 |
ANEXO IV. Horario de los programas de diversificación curricular
1. Programas de dos años de duración
| Primer año | Segundo año | |
| Ámbito lingüístico y social | 8 | 7 |
| Ámbito científico tecnológico | 8 | 7 |
| Educación ético-cívica | 2 | |
| Educación física | 2 | 2 |
| Lengua extranjera | 3 | 3 |
| Optativa | 2 | 1 |
| Religión/ Historia y cultura de las religiones | 1 | 1 |
| Tutoría | 2 | 1 |
| Otras (*) | 4 | 6 |
| Total | 30 | 30 |
(*) Los centros completarán el horario de cada curso con otras materias de las indicadas en el artículo 20.4 de esta orden.
2. Programas de un año de duración
| Ámbito lingüístico y social | 7 |
| Ámbito científico tecnológico | 7 |
| Educación ético-cívica | 2 |
| Educación física | 2 |
| Lengua extranjera | 3 |
| Optativa | 1 |
| Religión/ Historia y cultura de las religiones | 1 |
| Tutoría | 1 |
| Otras (*) | 6 |
| Total | 30 |
(*) Los centros completarán este horario con otras materias de las indicadas en el artículo 20.4 de esta orden.
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