Orden ECI/2220/2007, de 12 de julio, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la Educación secundaria obligatoria
Con este criterio se quiere comprobar que se comprende la terminología básica para seguir explicaciones e instrucciones en las actividades gramaticales. En este curso se comprobará el conocimiento de la terminología referida a modalidades de la oración, palabras flexivas y no flexivas, procedimientos de formación de palabras, sinonimia y antonimia, categorías gramaticales (en casos prototípicos), tiempo y modo verbales, y sujeto y predicado (en oraciones sencillas). Se evaluará la obtención de información gramatical de carácter general en los diccionarios escolares y otras obras de consulta.
Describir la diversidad lingüística y de la distribución geográfica de las lenguas de España.
Con este criterio se trata de comprobar que se posee un conocimiento de algunos aspectos de las diferentes lenguas de España como el nombre de las mismas o su presencia en cada ámbito lingüístico, así como alguna de sus características. Se atenderá al reconocimiento de estas lenguas como propias de cada comunidad lingüística y al desarrollo de actitudes de comprensión y tolerancia hacia las lenguas y sus hablantes.
Segundo curso
Contenidos
Bloque 1. Escuchar, hablar y conversar.
Comprensión de informaciones de actualidad y de mensajes publicitarios procedentes de los medios de comunicación audiovisual.
Exposición de informaciones tomadas de textos orales, escritos e icónicos procedentes de los medios de comunicación, poniendo de relieve diferencias en el modo de presentar los hechos en distintos medios.
Presentación de informaciones de forma ordenada y clara, previamente preparadas, sobre temas de interés del alumnado, con ayuda de medios audiovisuales y de las tecnologías de la información y la comunicación.
Comprensión de textos orales utilizados en el ámbito académico atendiendo especialmente a la presentación de tareas e instrucciones para su realización, a breves exposiciones orales y a la obtención de informaciones de los medios de comunicación en informativos y documentales.
Participación activa en situaciones de comunicación propias del ámbito académico, especialmente en las propuestas sobre el modo de organizar la actividad, en la aportación de informaciones útiles para el trabajo en común y en la exposición de breves informes sobre las tareas realizadas.
Actitud de cooperación y de respeto en situaciones de aprendizaje compartido.
Utilización de la lengua para tomar conciencia de los conocimientos, las ideas y los sentimientos propios y para regular la propia conducta.
Bloque 2. Leer y escribir.
Comprensión de textos escritos.
Identificación de textos propios de la vida cotidiana y de las relaciones sociales en ámbitos próximos a la experiencia del alumnado, como normas, avisos, y comunicaciones, y comprensión de su finalidad, de la secuencia de acciones, de lo que se prohíbe y se permite, de datos relevantes, etc.
Identificación de las secciones del periódico (con soporte papel y digital) y de los géneros informativos, extracción de informaciones relacionadas con la vida cotidiana (procedentes de mensajes verbales e icónico-verbales) y comprensión de la secuencia temporal de los hechos narrados en noticias y crónicas procedentes de contextos reconocibles por los alumnos.
Comprensión de textos del ámbito académico, como exposiciones (de carácter descriptivo, enumeración de las fases de un proceso social o natural, comparación entre elementos.) explicaciones de hechos sociales y naturales poco complejos, pero en los que intervenga una sucesión de factores, e instrucciones para realizar tareas de una cierta complejidad.
Consulta, en diversos soportes, de diccionarios, glosarios y otras fuentes de información, como enciclopedias, y webs educativas con el fin de extraer informaciones para fines concretos.
Utilización progresivamente autónoma de las bibliotecas y de las tecnologías de la información y la comunicación como fuente de información para las actividades propias del ámbito académico.
Actitud reflexiva y crítica con respecto a la información disponible ante los mensajes que supongan cualquier tipo de discriminación.
Composición de textos escritos.
Composición de textos propios de la vida cotidiana y de las relaciones sociales en ámbitos próximos a la experiencia del alumnado, como participación en foros y cartas de solicitud, estableciendo previamente la finalidad y otros elementos del contexto social con el fin de usar un registro adecuado.
Composición, tras el análisis de ejemplos prototípicos, de textos propios de los medios de comunicación, especialmente crónicas, destinados a un soporte impreso o digital, a audio o a vídeo, y revisión de los borradores antes de la edición del texto definitivo.
Composición, en soporte papel o digital, en relación con tareas de aprendizaje dentro de las diversas materias del currículo, de textos propios del ámbito académico, especialmente resúmenes, exposiciones y explicaciones sencillas, glosarios e informes de tareas y aprendizajes efectuados.
Interés por la composición escrita como fuente de información y aprendizaje, como forma de comunicar las experiencias y los conocimientos propios, y como forma de regular la conducta.
Interés por la planificación de los textos y por la revisión a lo largo del proceso de composición, así como por la buena presentación de los textos escritos tanto en soporte papel como digital, con respeto a las normas gramaticales, ortográficas y tipográficas.
Bloque 3. Educación literaria.
Lectura de varias obras adecuadas a la edad.
Lectura comentada y recitado de poemas, prestando atención al valor simbólico del lenguaje poético, al sentido de los recursos retóricos más importantes, reconociendo los procedimientos de la versificación y valorando la función de todos estos elementos en el poema.
Lectura comentada de relatos, comparando y contrastando temas y elementos de la historia, formas de inicio, desarrollo cronológico, desenlaces, etc.
Lectura comentada y dramatizada de fragmentos de obras teatrales, reconociendo algunos subgéneros y prestando atención a la estructura y componentes del texto teatral.
Diferenciación de los principales subgéneros literarios a través de las lecturas comentadas.
Composición de textos de intención literaria utilizando algunos de los aprendizajes adquiridos en las lecturas comentadas.
Utilización progresivamente autónoma de la biblioteca del centro y de bibliotecas virtuales.
Desarrollo de la autonomía lectora y aprecio por la literatura como fuente de placer y de conocimiento de otros mundos y culturas.
Bloque 4. Conocimiento de la lengua.
Reconocimiento de algunos significados contextuales que pueden adquirir las modalidades de la oración.
Identificación y uso de las formas de deixis personal, temporal y espacial (demostrativos, adverbios de tiempo y lugar) en textos orales y escritos.
Identificación y uso reflexivo de algunos conectores textuales, con especial atención a los de orden, explicativos y de contraste.
Identificación y uso reflexivo de algunos mecanismos de referencia interna, gramaticales (sustituciones pronominales) y léxicos, especialmente la elipsis y el uso de hiperónimos de significado concreto (como objeto, utensilio o aparato).
Reconocimiento y uso coherente de las formas verbales en los textos, con especial atención a los distintos valores del presente de indicativo.
Reconocimiento del funcionamiento sintáctico del verbo a partir de su significado, identificando el sujeto y los complementos del verbo, distinguiendo entre argumentales y no argumentales, transformando oraciones para observar diferentes papeles semánticos del sujeto (agente, causa, paciente).
Conocimiento y utilización de una terminología sintáctica básica: oración; sujeto y predicado; predicado nominal y predicado verbal; sujeto, verbo y complementos; agente, causa y paciente.
Uso de procedimientos para componer los enunciados con un estilo cohesionado, especialmente la inserción de expresiones explicativas y el empleo de construcciones de participio y de gerundio.
Interpretación de las informaciones lingüísticas que proporcionan los diccionarios escolares y otras obras de consulta, especialmente sobre clases de palabras, relaciones semánticas del léxico y normativa.
Familiarización con el uso del diccionario de sinónimos y del corrector ortográfico de los procesadores de textos.
Conocimiento y uso reflexivo de las normas ortográficas, apreciando su valor social y la necesidad de ceñirse a la norma lingüística.
Bloque 5. La lengua y los hablantes.
Reconocimiento del papel que desempeña la situación comunicativa en los usos lingüísticos.
Reconocimiento de las diferencias más relevantes, contextuales y formales, entre comunicación oral y escrita.
Reconocimiento de rasgos lingüísticos característicos de los usos coloquiales y formales en los discursos ajenos y en la elaboración de los propios.
Uso de un registro adecuado en situaciones formales y especialmente en la escritura.
Reconocimiento de algunos rasgos característicos de la variedad o variedades lingüísticas de la zona.
Criterios de evaluación
Reconocer, junto al propósito y la idea general, ideas, hechos o datos relevantes en textos orales de ámbitos sociales próximos a la experiencia del alumnado y en el ámbito académico; captar la idea global y la relevancia de informaciones oídas en radio o en TV y seguir instrucciones para realizar autónomamente tareas de aprendizaje.
Este criterio está destinado a comprobar que los alumnos y las alumnas no sólo son capaces de parafrasear o expresar oralmente o por escrito el tema general de declaraciones públicas o informaciones de naturaleza diversa -avisos, normas, instrucciones sencillas, noticias...- sino que retienen ideas, hechos o datos significativos; también se comprueba si son capaces de resumir oralmente o por escrito presentaciones breves, estructuradas con claridad y con un registro divulgativo, relacionadas con temas académicos; finalmente, se constata si siguen instrucciones orales para realizar tareas constituidas por una secuencia de más de tres actividades.
Extraer informaciones concretas e identificar el propósito en textos escritos de ámbitos sociales próximos a la experiencia del alumnado; seguir instrucciones de cierta extensión en procesos poco complejos; identificar el tema general y temas secundarios y distinguir cómo está organizada la información.
Con este criterio se evalúa si extraen informaciones concretas localizadas en varios párrafos del texto; si identifican el acto de habla (protesta, advertencia, invitación.) y el propósito comunicativo, aunque en ellos no haya expresiones en que se hagan explícitos; si siguen instrucciones para seguir procesos de una cierta extensión, aunque poco complejos, en actividades propias del ámbito personal y relacionadas con tareas de aprendizaje; si identifican el tema general de un texto y los temas secundarios reconociendo los enunciados en los que aparece explícito; si identifican los elementos de descripciones técnicas, de las fases de procesos poco complejos, y de la secuencia de los hechos en narraciones con desarrollo temporal lineal y no lineal y aplican técnicas de organización de ideas como esquemas jerárquicos o mapas conceptuales.
Narrar, exponer, explicar, resumir y comentar, en soporte papel o digital, usando el registro adecuado, organizando las ideas con claridad, enlazando los enunciados en secuencias lineales cohesionadas, respetando las normas gramaticales y ortográficas y valorando la importancia de planificar y revisar el texto.
Con este criterio se pretende evaluar si se redactan los textos con una organización clara y enlazando las oraciones en una secuencia lineal cohesionada y si se manifiesta interés en planificar los textos y en revisarlos realizando sucesivas versiones hasta llegar a un texto definitivo adecuado por su formato y su registro. En este curso se evaluará si saben narrar y comentar con claridad experiencias y hechos próximos a su entorno social y cultural en textos del ámbito personal, como la participación en foros; componer textos propios del ámbito público (especialmente cartas de solicitud) de acuerdo con las convenciones de estos géneros; redactar breves crónicas periodísticas organizando la información de forma jerárquica; resumir narraciones y exposiciones sencillas reconstruyendo los elementos básicos del texto original; componer explicaciones y exposiciones sencillas propias del ámbito académico, glosarios e informes de tareas realizadas. Se valorará también la buena presentación de los textos escritos tanto en soporte papel como digital, con respeto a las normas ortográficas y tipográficas.
Realizar exposiciones orales sencillas sobre temas próximos a su entorno que sean del interés del alumnado, con la ayuda de medios audiovisuales y de las tecnologías de la información y la comunicación.
Con este criterio se busca observar si son capaces de presentar de forma ordenada y clara informaciones, previamente preparadas sobre algún tema de su interés próximo a su experiencia, de forma que sean relevantes para que los oyentes adquieran los conocimientos básicos sobre el tema que se expone. Dada la relativa brevedad de la exposición, se valorará especialmente la capacidad para seleccionar lo más relevante y para presentar la información con orden y claridad. También habrá que tener en cuenta si en las exposiciones orales son capaces de utilizar los apoyos que los medios audiovisuales y las tecnologías de la información y la comunicación proporcionan.
Exponer una opinión sobre la lectura personal de una obra completa adecuada a la edad; reconocer la estructura de la obra y los elementos del género; valorar el uso del lenguaje y el punto de vista del autor; diferenciar contenido literal y sentido de la obra y relacionar el contenido con la propia experiencia.
Este criterio evalúa la competencia lectora en el ámbito literario, por medio de la lectura personal de obras completas, en orden a observar el desarrollo del interés por la lectura como fuente de placer y de enriquecimiento personal. Deberán considerar el texto de manera crítica, evaluar su contenido, la estructura, los elementos caracterizadores del género, el uso del lenguaje, y el punto de vista del autor. Deberán emitir una opinión personal sobre los aspectos más apreciados y menos apreciados de la obra, y sobre la implicación entre su contenido y las propias vivencias.
Utilizar los conocimientos literarios en la comprensión y la valoración de textos breves o fragmentos, atendiendo a los temas y motivos de la tradición, a la caracterización de los subgéneros literarios, a la versificación, al uso del lenguaje y a la funcionalidad de los recursos retóricos en el texto.
Con este criterio se pretende evaluar la asimilación de los conocimientos literarios en función de la lectura, la valoración y el disfrute de los textos comentados en clase; se observa la capacidad de distanciarse del texto para evaluar su contenido, su organización, el uso del lenguaje y el oficio del autor. Se evaluará la comprensión de los temas y motivos, el reconocimiento de las características de los géneros (elementos de la historia y desarrollo cronológico de la narración, componentes del texto teatral, estructuras de la versificación y su efecto sobre el ritmo) y de los subgéneros más frecuentes, así como el reconocimiento de los recursos retóricos más comunes, con especial atención al valor simbólico del lenguaje poético.
Componer textos, en soporte papel o digital, tomando como modelo textos literarios leídos y comentados en el aula o realizar algunas transformaciones en esos textos.
Con este criterio se pretende comprobar la capacidad de utilizar en los propios escritos, presentados en soporte papel o digital, los conocimientos literarios adquiridos, mediante la composición de textos de intención literaria como un relato breve, un poema con ciertas características rítmicas o retóricas, imitando modelos utilizados en clase o realizando alguna transformación de los mismos con un propósito determinado. Con este criterio no se trata de evaluar la calidad literaria de los textos elaborados, sino la utilización de los conocimientos adquiridos y la composición de textos con un propósito y para una tarea determinada.
Aplicar los conocimientos sobre la lengua y las normas del uso lingüístico para resolver problemas de comprensión de textos orales y escritos y para la composición y revisión progresivamente autónoma de los textos propios de este curso.
Con este criterio se trata de comprobar que se utilizan determinados conocimientos sobre la lengua y las normas de uso en relación con la comprensión, la composición y la revisión de textos. Se atenderá especialmente a los significados contextuales de las modalidades de la oración y a las distintas formas de la deixis personal, temporal y espacial; a los conectores textuales de orden, explicativos y de contraste; a los mecanismos de referencia interna, gramaticales y léxicos (atendiendo a la elipsis y los hiperónimos de significado concreto); a los valores del presente d e indicativo y del modo subjuntivo; a la expresión de un mismo contenido mediante diferentes esquemas sintácticos y al empleo de construcciones de participio y de gerundio. En las normas ortográficas se atenderá a la acentuación en hiatos y diptongos, usos más frecuentes de la tilde diacrítica, problemas ortográficos relacionados con verbos irregulares, diferentes modos de usar los signos de puntuación en los diálogos, y a los usos del punto y de la coma.
Conocer una terminología lingüística básica en las actividades de reflexión sobre el uso.
Con este criterio se pretende comprobar que se conoce la terminología básica para seguir explicaciones e instrucciones en las actividades gramaticales. En este curso, además de la terminología usada en el curso anterior, se comprobará el conocimiento de la referida a sujeto, predicado y complementos; elipsis; papeles del sujeto (agente, causa, paciente); funciones sintácticas características de las clases de palabras (núcleo, complemento, determinante, enlace). Se valorará la progresiva autonomía en la obtención de información gramatical de carácter general en los diccionarios escolares y otras obras de consulta.
Reconocer diferencias relevantes, contextuales y formales, entre comunicación oral y escrita y entre usos informales y formales en usos propios y ajenos.
Se trata de comprobar que se adquiere conciencia de las diferencias más relevantes entre la lengua oral y la escrita (papel de la situación, importancia de lo no verbal, de la entonación, ruidos, grada de gramaticalidad, rasgos del léxico.) tanto observando producciones de otros como revisando las propias. Se valorará asimismo el grado de formalidad de las producciones en el ámbito escolar.
Tercer curso
Contenidos
Bloque 1. Escuchar, hablar y conversar.
Comprensión de textos procedentes de los medios de comunicación audiovisual, como reportajes, entrevistas y mensajes publicitarios emitidos por la radio y la televisión.
Exposición de la información tomada de textos orales, escritos e icónicos procedentes de los medios de comunicación acerca de un tema de actualidad, respetando las normas que rigen la interacción oral.
Explicaciones orales sencillas de forma ordenada y clara, previamente preparadas, sobre hechos de actualidad social, política o cultural que sean del interés del alumnado, con ayuda medios audiovisuales y de las tecnologías de la información y la comunicación. tecnologías de la información y la comunicación.
Comprensión de textos orales utilizados en el ámbito académico atendiendo especialmente a la presentación de tareas e instrucciones para su realización, a breves exposiciones orales y a la obtención de informaciones de los medios de comunicación en informativos, documentales, reportajes o entrevistas.
Intervención activa en situaciones de comunicación propias del ámbito académico, especialmente en las propuestas sobre el modo de organizar la actividad, la aportación de informaciones útiles para el trabajo en común y la exposición de informes sobre las tareas realizadas.
Actitud de cooperación y de respeto en situaciones de aprendizaje compartido.
Utilización de la lengua para tomar conciencia de los conocimientos, las ideas y los sentimientos propios y para regular la propia conducta.
Bloque 2. Leer y escribir.
Comprensión de textos escritos.
Identificación de textos propios de la vida cotidiana y de las relaciones sociales como convocatorias y órdenes del día, actas de reuniones y reglamentos, y comprensión de su finalidad, de los elementos del contexto social, de los acuerdos tomados y puntos principales de los debates y de las principales normas por las que se rige un colectivo.
Identificación de las secciones del periódico (con soporte papel y digital) y de los géneros informativos, reconociendo las diferencias entre información y opinión en crónicas, reportajes y entrevistas.
Comprensión de textos del ámbito académico, como exposiciones, explicaciones de hechos naturales y sociales en los que concurran diversos factores, e instrucciones para realizar con autonomía tareas de una cierta complejidad.
Consulta, en diversos soportes, de diccionarios, glosarios y otras fuentes de información como enciclopedias y webs educativas, con el fin de extraer informaciones para fines concretos.
Utilización de las bibliotecas y de las tecnologías de la información y la comunicación de forma autónoma como fuente de información para las actividades propias del ámbito académico y para la organización de información.
Actitud reflexiva y crítica con respecto a la información disponible ante los mensajes que suponen cualquier tipo de discriminación.
Composición de textos escritos.
Composición de textos propios de la vida cotidiana y de las relaciones sociales como participación en foros, diarios personales, reglamentos o circulares, estableciendo previamente la finalidad y otros elementos del contexto social con el fin de usar un registro adecuado.
Composición, tras el análisis de ejemplos prototípicos, de textos propios de los medios de comunicación, como reportajes o entrevistas destinados a un soporte escrito o digital, a audio o a vídeo, y revisión de los borradores antes de la edición del texto definitivo.
Composición, en soporte papel o digital, en relación con tareas de aprendizaje dentro de las diversas materias del currículo, de textos propios del ámbito académico, especialmente textos expositivos y explicativos elaborados a partir de la información obtenida y organizada mediante esquemas, mapas conceptuales y resúmenes, así como la elaboración de proyectos e informes sobre tareas y aprendizajes.
Interés por la composición escrita como fuente de información y aprendizaje, como forma de comunicar experiencias, opiniones y conocimientos propios, y como forma de regular la conducta.
Interés por la planificación de los textos y por la revisión a lo largo del proceso de composición, así como por la buena presentación de los textos escritos tanto en soporte papel como digital, con respeto a las normas gramaticales, ortográficas y tipográficas.
Bloque 3. Educación literaria.
Lectura de obras adecuadas a la edad.
Lectura de obras o fragmentos relacionados con los grandes periodos y autores de la literatura desde la Edad Media hasta el siglo XVIII.
Lectura comentada y recitado de poemas, comparando el tratamiento de ciertos temas recurrentes, en distintos periodos literarios, y valorando la función de los elementos simbólicos y de los recursos retóricos y métricos en el poema.
Lectura comentada de relatos, observando la transformación de la narrativa desde la épica medieval en verso a la narración moderna en prosa, y del héroe al personaje de novela.
Lectura comentada y dramatizada de obras teatrales breves y fragmentos representativos del teatro clásico español, reconociendo algunas características temáticas y formales.
Composición de textos de intención literaria y elaboración de trabajos sencillos sobre lecturas.
Utilización progresivamente autónoma de la biblioteca del centro, de las del entorno y de bibliotecas virtuales.
Desarrollo de la autonomía lectora y aprecio por la literatura como fuente de placer, de conocimiento de otros mundos, tiempos y culturas.
Bloque 4. Conocimiento de la lengua.
Reconocimiento y uso de los significados contextuales que pueden adquirir las modalidades de la oración y las perífrasis verbales de carácter modal.
Identificación y uso de las variaciones (fórmulas de confianza y de cortesía) que adoptan las formas deícticas en relación con la situación.
Identificación y uso reflexivo de conectores textuales, con especial atención a los distributivos, de orden, contraste, explicación y causa
Identificación y uso reflexivo de los mecanismos de referencia interna, tanto gramaticales como léxicos, especialmente las nominalizaciones y los hiperónimos de significado abstracto (como fenómeno, elemento o característica).
Reconocimiento y uso coherente de las formas verbales en los textos, con especial atención a los valores aspectuales de perífrasis verbales.
Comparación de los diferentes comportamientos sintácticos de un mismo verbo en algunas de sus acepciones, identificación del sujeto y de los diferentes complementos verbales, incluyendo algunas funciones con forma oracional (estructuras sencillas de subordinadas sustantivas, adjetivas y adverbiales).
Conocimiento y uso de la terminología sintáctica necesaria en las actividades: enunciado, frase y oración; sujeto y predicado; predicado nominal y predicado verbal; sujeto, verbo y complementos; agente, causa y paciente; oración activa y oración pasiva; oración transitiva e intransitiva; complemento directo, indirecto, de régimen, circunstancial, agente y atributo; oraciones subordinadas sustantivas, adjetivas y adverbiales.
Uso de procedimientos para componer los enunciados con un estilo cohesionado, especialmente mediante la transformación de oraciones independientes, coordinadas o yuxtapuestas en subordinadas adverbiales o en oraciones subordinadas mediante las que se expresan diferentes relaciones lógicas: causales, consecutivas, condicionales y concesivas.
Conocimiento de las funciones sintácticas características de las clases de palabras y análisis de su forma (flexión, afijos.), especialmente en lo que se refiere a los aspectos relacionados con la normativa.
Interpretación de las informaciones lingüísticas que proporcionan los diccionarios escolares y otras obras de consulta, especialmente sobre el comportamiento sintáctico de los verbos (transitivos e intransitivos) y las relacionadas con el registro y con la normativa.
Uso progresivamente autónomo de diccionarios y de correctores ortográficos de los procesadores de textos.
Conocimiento y uso reflexivo de las normas ortográficas, apreciando su valor social y la necesidad de ceñirse a la norma lingüística.
Bloque 5. La lengua y los hablantes.
Reconocimiento del papel que desempeña la situación comunicativa en los usos lingüísticos
Conocimiento de las diferencias entre usos orales informales y formales y conciencia de las situaciones comunicativas en que resultan adecuados.
Uso de un registro adecuado en situaciones formales, orales y escritas, con especial atención al ámbito académico.
Reconocimiento de los rasgos más característicos de la variedad o variedades lingüísticas de la zona y observación de los fenómenos de contacto e influencia entre lenguas, en zonas bilingües.
Criterios de evaluación
Entender instrucciones y normas dadas oralmente; extraer ideas generales e informaciones específicas de reportajes y entrevistas, seguir el desarrollo de presentaciones breves relacionadas con temas académicos y plasmarlo en forma de esquema y resumen.
Con este criterio se comprobará si alumnos y alumnas son capaces de reproducir normas e instrucciones recibidas oralmente, al menos en sus puntos fundamentales; de dar cuenta del tema general y de hechos relevantes de un reportaje radiofónico o emitido por TV o de las opiniones más significativas de un entrevistado y del perfil que de él da el entrevistador; finalmente, de plasmar en forma de esquema y resumen el tema general y las partes de una exposición oral no muy extensa y de estructura clara acerca de contenidos relacionados con diferentes materias escolares y otras obras de consulta.
Extraer y contrastar informaciones concretas e identificar el propósito en los textos escritos más usados para actuar como miembros de la sociedad; seguir instrucciones en ámbitos públicos y en procesos de aprendizaje de cierta complejidad; inferir el tema general y temas secundarios; distinguir cómo se organiza la información.
Con este criterio se evalúa que extraen informaciones concretas que pueden aparecer expresadas con palabras diferentes a las usadas para preguntar por ellas y contrastar las informaciones procedentes de diversas fuentes; identifican el acto de habla (protesta, advertencia, invitación.) y el propósito comunicativo, aunque en ellos no haya expresiones en que aquéllos se hagan explícitos; siguen instrucciones para realizar actividades en ámbitos públicos próximos a su experiencia social y en situaciones de aprendizaje que constituyen procesos de cierta complejidad; identifican el tema general de un texto y los temas secundarios, no sólo reconociendo los enunciados en los que aparecen explícitos, sino infiriéndolos de informaciones que se repiten en el texto; establecen la relación entre los elementos de una exposición y de una explicación y aplican técnicas de organización de ideas.
Narrar, exponer, explicar, resumir y comentar, en soporte papel o digital, usando el registro adecuado, organizando las ideas con claridad, enlazando los enunciados en secuencias lineales cohesionadas, respetando las normas gramaticales y ortográficas y valorando la importancia de planificar y revisar el texto.
Este criterio evalúa que redactan los textos con una organización clara y enlazando las oraciones en una secuencia lineal cohesionada y que manifiestan interés en planificar los textos y en revisarlos realizando sucesivas versiones hasta llegar a un texto definitivo adecuado por su formato y su registro. En este curso se evaluará si saben narrar y comentar con claridad hechos y experiencias en foros y diarios personales en soporte impreso o digital; componer textos propios del ámbito público, especialmente reglamentos, circulares, convocatorias y actas de reuniones, de acuerdo con las convenciones de estos géneros; redactar reportajes y entrevistas organizando la información de forma jerárquica; resumir narraciones y exposiciones reconstruyendo los elementos básicos del texto original; componer exposiciones y explicaciones sobre temas que requieren la consulta de fuentes, facilitando a los lectores una lectura fluida y la obtención de informaciones relevantes; exponer proyectos de trabajo e informar de las conclusiones. Se valorará también la buena presentación de los textos escritos tanto en soporte papel como digital, con respeto a las normas ortográficas y tipográficas.
Realizar explicaciones orales sencillas sobre hechos de actualidad social, política o cultural que sean del interés del alumnado, con la ayuda de medios audiovisuales y de las tecnologías de la información y la comunicación.
Con este criterio se busca observar si son capaces de ofrecer explicaciones sobre algún fenómeno natural, algún hecho histórico, algún conflicto social, etc., que sea de su interés. Se tratará de que los oyentes puedan obtener una descripción clara de los hechos y una comprensión suficiente de las causas que los explican. Se valorará especialmente la utilización de los medios audiovisuales y las tecnologías de la información y la comunicación como apoyo a las explicaciones orales.
Exponer una opinión sobre la lectura personal de una obra completa adecuada a la edad y relacionada con los periodos literarios estudiados; evaluar la estructura y el uso de los elementos del género, el uso del lenguaje y el punto de vista del autor; situar básicamente el sentido de la obra en relación con su contexto y con la propia experiencia.
Este criterio evalúa la competencia lectora en el ámbito literario, por medio de la lectura personal de obras completas relacionadas con los periodos literarios estudiados, (lo que incluye adaptaciones y recreaciones modernas). Deberán considerar el texto de manera crítica, evaluar su contenido, teniendo en cuenta su contexto histórico, la estructura general, los elementos caracterizadores del género, el uso del lenguaje (registro y estilo), el punto de vista y el oficio del autor. Deberán emitir una opinión personal sobre los aspectos más apreciados y menos apreciados de la obra, y sobre la implicación entre su contenido y las propias vivencias.
Utilizar los conocimientos literarios en la comprensión y la valoración de textos breves o fragmentos, atendiendo a la presencia de ciertos temas recurrentes, al valor simbólico del lenguaje poético y a la evolución de los géneros, de las formas literarias y de los estilos.
Con este criterio se pretende evaluar la asimilación de los conocimientos literarios en función de la lectura, la valoración y el disfrute de los textos comentados en clase; se observa la capacidad de distanciarse del texto literario para evaluar su contenido, su organización, el uso del lenguaje y el oficio del autor. Se tendrá en cuenta la comprensión de los temas y motivos, el reconocimiento de la recurrencia de ciertos temas (amor, tiempo, vida, muerte), el reconocimiento de los géneros y de su evolución a grandes rasgos (de la épica en verso a la novela, de la versificación tradicional a la renacentista) y la valoración de los elementos simbólicos y de los recursos retóricos y de su funcionalidad en el texto.
Mostrar conocimiento de las relaciones entre las obras leídas y comentadas, el contexto en que aparecen y los autores más relevantes de la historia de la literatura, realizando un trabajo personal de información y de síntesis o de imitación y recreación, en soporte papel o digital.
Este criterio trata de comprobar que se comprende el fenómeno literario como una actividad comunicativa estética en un contexto histórico determinado, mediante un trabajo personal presentado en soporte papel o digital, en el que se sintetice la información obtenida sobre un autor, obra o periodo; también se puede proponer la composición de un texto en el que se imite o recree alguno de los modelos utilizados en clase. De esta forma se puede comprobar que se va adquiriendo un conocimiento de los grandes periodos de la historia de la literatura, desde la Edad Media hasta el siglo XVIII, así como de las obras y de los autores más relevantes de las literaturas hispánicas y europea.
Aplicar los conocimientos sobre la lengua y las normas del uso lingüístico para resolver problemas de comprensión de textos orales y escritos y para la composición y revisión progresivamente autónoma de los textos propios de este curso.
Con este criterio se busca averiguar si se adquieren y utilizan los conocimientos sobre la lengua y las normas de uso en relación con la comprensión, la composición y la revisión de textos. Se atenderá en especial a las variaciones sociales de la deixis (fórmulas de confianza y de cortesía), a los conectores distributivos, de orden, contraste, explicación y causa; a los mecanismos de referencia interna, gramaticales léxicos, especialmente las nominalizaciones y los hiperónimos abstractos; a los valores del subjuntivo y de las perífrasis verbales de uso frecuente; a los diferentes comportamientos sintácticos de un mismo verbo en diferentes acepciones y a la expresión de un mismo contenido mediante diferentes esquemas sintácticos; a la inserción de subordinadas sustantivas, adjetivas y adverbiales. Se comprobará la consolidación del conocimiento práctico de las normas ortográficas y se ampliará a la ortografía de prefijos y sufijos más usuales; la tilde diacrítica en interrogativos y exclamativos; la coma en las oraciones compuestas y en relación con marcadores discursivos; las comillas como forma de cita.
Conocer la terminología lingüística necesaria para la reflexión sobre el uso.
Con este criterio se pretende comprobar que se conoce y se comienza a usar la terminología básica para seguir y dar explicaciones e instrucciones en las actividades gramaticales. En este curso, además de la terminología evaluada en cursos anteriores, se comprobará el conocimiento de la referida a clases de predicados (nominal, verbal) y oraciones (activa, pasiva) y de complementos verbales; cambios de categoría (nominalizaciones) y a la identificación de las formas de unión (yuxtaposición, coordinación y subordinación) de las oraciones. Se valorará la progresiva autonomía en la obtención de información gramatical de carácter general en los diccionarios escolares.
Reconocer las diferencias entre usos orales informales y formales de la lengua y mostrar conciencia de las situaciones comunicativas en que resultan adecuados.
Se trata de comprobar que se adquiere conciencia de las diferencias entre la lengua oral y la escrita (papel de la situación, importancia de lo no verbal, de la entonación, ruidos, grada de gramaticalidad, rasgos del léxico.). Se valorará la capacidad de reconocer el grado de adecuación de los registros a la situación comunicativa.
Describir los rasgos más característicos de la variedad o variedades lingüísticas de la zona.
Se trata de comprobar que el alumnado ha adquirido conocimiento sobre su propia variedad dialectal y sobre la del entorno en el que vive, describiendo sus características esenciales (fonéticas, gramaticales, léxicas, fraseológicas) en una grabación o transcripción, valorando estos hechos como muestra de la riqueza lingüística y no como hechos que originan discriminación entre los hablantes.
Cuarto curso
Contenidos
Bloque 1. Escuchar, hablar y conversar.
Comprensión de textos procedentes de los medios de comunicación audiovisual, como debates en radio o televisión y opiniones de los oyentes y mensajes publicitarios.
Exposición de la información tomada de varios textos orales, escritos e icónicos procedentes de los medios de comunicación acerca de un tema de actualidad, contrastando los diferentes puntos de vista y las opiniones expresadas por dichos medios, respetando las normas que rigen la interacción oral.
Presentaciones orales bien estructuradas sobre temas relacionados con la actividad académica o la actualidad que admitan diferentes puntos de vista, utilizando el apoyo de medios audiovisuales y de las tecnologías de la información y la comunicación.
Comprensión de presentaciones, exposiciones o conferencias realizadas en el ámbito académico relacionadas con contenidos de diferentes materias.
Intervención activa en las situaciones de comunicación propias del ámbito académico, especialmente en las propuestas de planificación de las actividades y en la presentación de informes de seguimiento y evaluación de las tareas.
Actitud de cooperación y de respeto en situaciones de aprendizaje compartido.
Utilización de la lengua para tomar conciencia de los conocimientos, las ideas y los sentimientos propios y para regular la propia conducta.
Bloque 2. Leer y escribir.
Comprensión de textos escritos.
Identificación de textos propios de la vida cotidiana y de las relaciones sociales como disposiciones legales, contratos, folletos y correspondencia institucional y comercial, y comprensión de su finalidad, de los elementos del contexto social, de la estructura y de algunos términos más usados del lenguaje jurídico-administrativo.
Identificación de los géneros de opinión, y comprensión de la intención, de los argumentos principales, de los procedimientos retóricos más significativos y de las imágenes de editoriales, columnas y mensajes publicitarios.
Comprensión de textos del ámbito académico, como exposiciones, explicaciones y argumentaciones, en textos procedentes tanto de las ciencias naturales como de las ciencias sociales.
Consulta, en diversos soportes, de diccionarios, glosarios, y otras fuentes de información, como enciclopedias y webs educativas, con el fin de extraer informaciones para fines concretos.
Utilización de las bibliotecas y de las tecnologías de la información y la comunicación de forma autónoma como de información para las actividades propias del ámbito académico y para la organización de información.
Actitud reflexiva y crítica con respecto a la información disponible ante los mensajes que supongan cualquier tipo de discriminación.
Composición de textos escritos.
Composición de textos propios de la vida cotidiana y de las relaciones sociales como foros, solicitudes e instancias, reclamaciones, currículum vítae y folletos, estableciendo previamente la finalidad y otros elementos del contexto social con el fin de usar un registro adecuado.
Composición, tras el análisis de ejemplos prototípicos, de textos propios de los medios de comunicación como cartas al director y artículos de opinión (editoriales y columnas), destinados a un soporte escrito o digital, y revisión de los borradores antes de la edición del texto definitivo.
Composición, en soporte papel o digital, en relación con tareas de aprendizaje dentro de las diversas materias del currículo, de textos propios del ámbito académico, especialmente textos expositivos, explicativos y argumentativos elaborados a partir de la información obtenida en diversas fuentes y organizada mediante esquemas, mapas conceptuales y resúmenes, así como la elaboración de proyectos e informes sobre tareas y aprendizajes.
Interés por la composición escrita como fuente de información y aprendizaje, como forma de comunicar las experiencias y los conocimientos propios, y como forma de regular la conducta.
Interés por la planificación de los textos y por la revisión a lo largo del proceso de composición, así como por la buena presentación de los textos escritos tanto en soporte papel como digital, con respeto a las normas gramaticales, ortográficas y tipográficas.
Bloque 3. Educación literaria.
Lectura de novelas y relatos desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Lectura comentada y recitado de poemas contemporáneos, con especial atención a las aportaciones del simbolismo y las vanguardias al lenguaje poético, valorando la función de los elementos simbólicos y de los recursos retóricos y métricos en el poema.
Lectura comentada de relatos contemporáneos de diverso tipo que ofrezcan distintas estructuras y voces narrativas.
Lectura comentada y dramatizada de breves piezas teatrales contemporáneas, o de fragmentos, de carácter diverso constatando algunas innovaciones en los temas y las formas.
Conocimiento de las características generales de los grandes periodos de la historia de la literatura desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Acercamiento a algunos autores relevantes de las literaturas hispánicas y europea desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Composición de textos de intención literaria y elaboración de trabajos sobre lecturas.
Utilización con cierta autonomía de la biblioteca del centro, de las del entorno y de bibliotecas virtuales.
Desarrollo de la autonomía lectora y aprecio por la literatura como fuente de placer y de conocimiento de otros mundos, tiempos y culturas.
Bloque 4. Conocimiento de la lengua.
Reconocimiento y utilización de algunas formas de expresión de la subjetividad en textos de carácter expositivo y argumentativo e identificación y uso de las variaciones que adoptan las formas deícticas en relación con las situaciones de comunicación.
Identificación y uso reflexivo de distintos procedimientos de conexión en los textos, con especial atención a conectores de causa, consecuencia, condición e hipótesis.
Identificación y uso reflexivo de los mecanismos gramaticales y léxicos de referencia interna, favoreciendo la autonomía en la revisión de los propios textos.
Reconocimiento y uso coherente de la correlación temporal en la coordinación y subordinación de oraciones y en el discurso relatado (paso de estilo directo a indirecto).
Reconocimiento de los esquemas semántico y sintáctico de la oración, construcción y transformación de enunciados de acuerdo con estos esquemas y uso de la terminología sintáctica necesaria en las actividades: enunciado, frase y oración; sujeto y predicado; predicado nominal y predicado verbal; sujeto, verbo y complementos; agente, causa y paciente; oración impersonal; oración activa y oración pasiva; oración transitiva e intransitiva; complemento directo, indirecto, de régimen, circunstancial, agente y atributo; oraciones subordinadas sustantivas, adjetivas y adverbiales.
Uso de procedimientos para componer los enunciados con un estilo cohesionado y empleo de los siguientes términos: aposición; adjetivo y oración de relativo explicativos; construcción de participio y de gerundio; oración coordinada (copulativa, disyuntiva, adversativa y consecutiva); subordinada causal, consecutiva, condicional y concesiva.
Distinción entre la forma (categoría gramatical) y la función de las palabras, así como conocimiento de los procedimientos léxicos (afijos) y sintácticos para el cambio de categoría.
Interpretación de las informaciones lingüísticas que proporcionan los diccionarios de la lengua (gramaticales, semánticas, registro y normativa).
Uso con cierta autonomía de diccionarios y correctores ortográficos de los procesadores de textos.
Conocimiento y uso reflexivo de las normas ortográficas, empleando los términos apropiados en la explicación sobre el uso (sílaba tónica, tilde diacrítica, etc.) y apreciando su valor social y la necesidad de ceñirse a la norma lingüística.
Bloque 5. La lengua y los hablantes.
Conocimiento de los factores que inciden en el uso de la lengua en los distintos ámbitos sociales.
Conocimiento y uso de los diferentes registros y valoración de la importancia de usar el registro adecuado según las circunstancias de la situación comunicativa.
Conocimiento de la diversidad lingüística de España, de sus causas históricas y de la localización de las lenguas cooficiales.
Conocimiento de la variedad dialectal del castellano.
Conocimiento de la situación actual del español en el mundo y valoración de su importancia en las relaciones internacionales.
Criterios de evaluación
Extraer las ideas principales y los datos relevantes de presentaciones de una cierta extensión o de conferencias no muy extensas e identificar el propósito, la tesis y los argumentos de declaraciones o de debates públicos en medios de comunicación o en el marco escolar.
Este criterio está dirigido a averiguar si los alumnos y las alumnas son capaces de elaborar esquemas y resúmenes de exposiciones orales, recogiendo las intenciones, las tesis y los argumentos de declaraciones públicas de tipo persuasivo o de los participantes en debates públicos o celebrados en el marco escolar.
Identificar y contrastar el propósito en textos escritos del ámbito público y de los medios de comunicación; comprender instrucciones que regulan la vida social y procesos de aprendizaje complejos; inferir el tema general y temas secundarios; distinguir cómo se organiza la información; contrastar explicaciones y argumentos y juzgar la eficacia de los procedimientos lingüísticos usados.
Este criterio sirve para evaluar si Identifican el acto de habla (protesta, advertencia, invitación.) y el propósito comunicativo en los textos más usados para actuar como miembros de la sociedad y en los medios de comunicación (cartas al director, columnas de opinión, publicidad); siguen instrucciones para realizar actividades en ámbitos públicos próximos a su experiencia social y en situaciones de aprendizaje que constituyen procesos de cierta complejidad; infieren el tema general y los temas secundarios a partir de informaciones que se repiten en el texto y de sus propios conocimientos; establecen la relación entre las partes de una explicación y de una argumentación aplicando técnicas de organización de ideas; identifican las diferencias entre explicaciones de un mismo hecho y entre argumentos de signo contrario y son capaces de juzgar el papel de algunos procedimientos lingüísticos (registro, organización del texto, figuras retóricas) en la eficacia del texto (claridad, precisión, capacidad de persuasión).
Exponer, explicar, argumentar, resumir y comentar, en soporte papel o digital, usando el registro adecuado, organizando las ideas con claridad, enlazando los enunciados en secuencias lineales cohesionadas, respetando las normas gramaticales y ortográficas y valorando la importancia de planificar de planificar y revisar el texto.
Este criterio está destinado a evaluar que redactan los textos con una organización clara y enlazando las oraciones en una secuencia lineal cohesionada y que manifiestan interés en planificar los textos y en revisarlos realizando sucesivas versiones hasta llegar a un texto definitivo adecuado por su formato y su registro. En este curso se evaluará si saben componer textos propios del ámbito público, como foros, solicitudes e instancias, reclamaciones, currículum vítae y folletos informativos y publicitarios, de acuerdo con las convenciones de estos géneros; redactar textos periodísticos de opinión usando eficazmente recursos expresivos y persuasivos; resumir exposiciones, explicaciones y argumentaciones reconstruyendo los elementos básicos del texto original; componer exposiciones, explicaciones y argumentaciones recurriendo a diversas fuentes y asegurando una lectura fluida; exponer proyectos de trabajo e informar de las conclusiones. Se valorará también la buena presentación de los textos escritos tanto en soporte papel como digital, con respeto a las normas ortográficas y tipográficas.
Realizar presentaciones orales claras y bien estructuradas sobre temas relacionados con la actividad académica o la actualidad social, política o cultural que admitan diferentes puntos de vista y diversas actitudes ante ellos con la ayuda de medios audiovisuales y de las tecnologías de la información y la comunicación.
Con este criterio se quiere observar si los alumnos y alumnas son capaces de realizar una exposición sobre un tema, con la ayuda de notas escritas y eventualmente con el apoyo de recursos como carteles o diapositivas, señalando diferentes puntos de vista ante él y presentando las razones a favor o en contra que se pueden dar, de modo que se proporcione a los oyentes datos relevantes y criterios para que puedan adoptar una actitud propia. Se valorará especialmente la utilización de los medios audiovisuales y las tecnologías de la información y la comunicación como apoyo en las presentaciones orales.
Exponer una opinión bien argumentada sobre la lectura personal de relatos de cierta extensión y novelas desde el siglo XIX hasta la actualidad; evaluar la estructura y el uso de los elementos del género, el uso del lenguaje, el punto de vista y el oficio del autor; relacionar el sentido de la obra con su contexto y con la propia experiencia.
Este criterio evalúa la competencia lectora en el ámbito literario, por medio de la lectura personal de obras de los periodos literarios estudiados (desde el siglo XIX hasta la actualidad). Los alumnos y las alumnas deberán considerar el texto de manera crítica; evaluar su contenido, la estructura general, al uso que se hace de los elementos caracterizadores del género, con especial atención al orden cronológico y a la voz o voces del narrador, el uso del lenguaje (registro y estilo), el punto de vista y el oficio del autor. Deberán emitir una opinión personal, bien argumentada, sobre los aspectos más apreciados y menos apreciados de la obra, y sobre la implicación entre sus contenidos y las propias vivencias.
Utilizar los conocimientos literarios en la comprensión y la valoración de textos breves o fragmentos, atendiendo especialmente a las innovaciones de los géneros y de las formas (en la versificación y en el lenguaje) en la literatura contemporánea.
Con este criterio se pretende evaluar la asimilación de los conocimientos literarios en función de la lectura, la valoración y el disfrute de los textos comentados en clase; se observa la capacidad de distanciarse del texto literario para evaluar su contenido, su organización, el uso del lenguaje y el oficio del autor. Se tendrá en cuenta la comprensión de los temas y motivos y el reconocimiento de la recurrencia de ciertos temas o de la aparición de otros nuevos, el reconocimiento de los géneros y de sus características y novedades en la literatura contemporánea, con carácter general (relato o drama realista, fantástico, poético; poesía romántica, vanguardista, social), así como las aportaciones del simbolismo y de las vanguardias al lenguaje poético.
Explicar relaciones entre las obras leídas y comentadas, el contexto histórico y literario en que aparecen y los autores más relevantes desde el siglo XIX hasta la actualidad, realizando un trabajo personal de información y de síntesis, exponiendo una valoración personal, o de imitación y recreación, en soporte papel o digital.
Este criterio trata de comprobar que se comprende el fenómeno literario como una actividad comunicativa estética en un contexto histórico determinado, mediante un trabajo personal, en soporte papel o digital, en el que se sintetice la información obtenida sobre un autor, obra o movimiento desde el siglo XIX hasta la actualidad; también se puede proponer la composición de un texto en el que se imite o recree alguno de los modelos utilizados en clase. De esta forma se puede comprobar que se adquiere un conocimiento de los periodos y movimientos literarios desde el siglo XIX hasta la actualidad, así como de obras y de autores más relevantes durante esos siglos.
Aplicar los conocimientos sobre la lengua y las normas del uso lingüístico para resolver problemas de comprensión de textos orales y escritos y para la composición y revisión autónoma de los textos.
Con este criterio se busca averiguar si se utilizan los conocimientos sobre la lengua y las normas de uso en relación con la comprensión y la composición y si se utilizan con autonomía en la revisión de textos. Se evaluarán todos los aspectos de la adecuación y cohesión y especialmente la expresión de la subjetividad (opinión, valoración, certeza, inclusión de citas) y las variaciones expresivas de la deixis (fórmulas de confianza, de cortesía); la construcción de oraciones simples y complejas con diferentes esquemas semántico y sintáctico; los procedimientos de conexión y, en concreto, los conectores de causa, consecuencia, condición e hipótesis; los mecanismos de referencia interna; los diferentes procedimientos para componer enunciados con estilo cohesionado (alternativa entre construcciones oracionales y nominales; entre yuxtaposición, coordinación y subordinación). Además de las normas que han sido objeto de evaluación en cursos anteriores, se tendrá en cuenta la ortografía de elementos de origen grecolatino, la contribución de la puntuación a la organización cohesionada de la oración y del texto, el uso de la raya y el paréntesis en incisos y los usos expresivos de las comillas.
Conocer y usar la terminología lingüística adecuada en la reflexión sobre el uso.
Con este criterio se pretende comprobar que se conoce y se usa de forma adecuada la terminología necesaria para referirse a los conocimientos gramaticales y a las actividades que se realizan en clase. Se comprobará el conocimiento de la terminología adquirida en cursos anteriores y de la incluida en este curso. Se comprobará también que se distingue entre forma y función de las palabras y se conocen los procedimientos léxicos y sintácticos para los cambios de categoría. Se valorará la progresiva autonomía en la obtención de todo tipo de información lingüística en diccionarios y otras obras de consulta.
Mostrar conocimiento de las diferencias de registro y de los factores que inciden en el uso de la lengua en distintos ámbitos sociales.
Se trata de comprobar que se adquiere conciencia de las diferencias de registro en distintas producciones verbales orales o escritas y que se posee la capacidad de reconocer el grado de adecuación de los registros a la situación comunicativa.
Conocer la variedad dialectal del castellano y del español de América
Se trata de comprobar que los alumnos reconocen las variedades dialectales del castellano y las características más significativas del español de América en textos escritos y por medio de la elaboración de mapas de los dialectos españoles y de los países hispanohablantes.
Describir la diversidad lingüística de España, de sus causas históricas y de la localización de las lenguas cooficiales.
Este criterio quiere evaluar el conocimiento de las lenguas de España, su localización en la actualidad y las causas históricas que justifican su presencia, mediante una breve exposición oral o escrita. También se valorará el reconocimiento de estas lenguas en algunas muestras de las mismas.
Asimismo se evaluará el reconocimiento de estas lenguas como propias de cada comunidad y como hecho enriquecedor que nunca puede ser origen de discriminaciones.
Orientaciones metodológicas y para la evaluación
Orientaciones metodológicas
Si el objetivo fundamental de esta materia, en continuidad con la Educación primaria, es el desarrollo de la competencia comunicativa de los adolescentes, todos los demás contenidos deben estar subordinados a él. Ahora bien, el desarrollo de la competencia comunicativa requiere, por una parte, la adquisición de unos conocimientos sobre la lengua y el desarrollo de unos procedimientos y unas estrategias de uso necesarios para participar adecuadamente en los intercambios comunicativos de los diferentes ámbitos sociales y cumplir diferentes funciones. Por otra parte, la dimensión comunicativa del lenguaje no puede disociarse de su dimensión cognitiva, es decir, de su carácter de instrumento de representación de la realidad física y social y de control y regulación del pensamiento y de la conducta.
El concepto de ámbito social del discurso al que se alude permanentemente en este currículo, puesto de manifiesto en la teoría lingüística y en la didáctica de la lengua, al destacar la importancia de los contextos de situación y la existencia de una serie de situaciones sociales en las que los roles de los participantes poseen unas características comunes, es un concepto previo al de tipo o género de texto, pues cada ámbito del discurso integra unos tipos o géneros de textos característicos, tanto por la modalidad o secuencia textual como por el contenido, la función y el registro.
Una lengua se adquiere, a partir de las aptitudes humanas para el habla, mediante los intercambios verbales con los adultos con los que se convive. Este aprendizaje supone la adquisición de un léxico y la construcción de unos sistemas de reglas lingüísticas y de unas normas socio-comunicativas, adquiridas inicialmente de forma implícita, pero que es necesario explicitar y planificar conforme se van haciendo más complejas, así como la evaluación y reelaboración continua de estos sistemas de acuerdo con las nuevas necesidades y experiencias. Debido a las diferencias en los procesos de socialización de los hablantes y a las oportunidades comunicativas que han tenido, la adquisición de unas normas sociales de utilización adecuadas a los diferentes ámbitos de uso, marcará diferencias importantes entre unos y otros hablantes. De ahí que el primer objetivo de la enseñanza sea ofrecer a todos los adolescentes las mismas oportunidades de socialización lingüística, teniendo muy presente que muchos de ellos solo están habituados a los discursos de la vida cotidiana de su mundo familiar y de su grupo.
Los alumnos y alumnas que acceden a secundaria se encuentran en un punto intermedio de la formación lingüística y, aunque existe en ellos una gran diversidad de conocimientos, prácticos y teóricos, nunca se parte de cero. Sin olvidar los usos orales espontáneos, en la Educación secundaria se acrecienta la importancia de los usos propios de los medios de comunicación y del ámbito académico, de la conciencia de la variedad de registros, del dominio progresivo de su adecuación a los contextos y de la reflexión sobre el funcionamiento de la lengua y sobre sus normas de uso. Asimismo se concede mayor relevancia a la sistematización de unos conocimientos lingüísticos explícitos y una mayor atención al discurso literario, subrayando el papel de las convenciones literarias y del contexto histórico en la comprensión de los textos. La actuación docente, debidamente adaptada a los diferentes contextos escolares, debe plantearse como una progresión con respecto a los objetivos y contenidos establecidos para la Educación primaria, ampliando la diversidad de prácticas discursivas y haciéndolas más complejas.
El eje del currículo son las habilidades y estrategias para hablar, escribir, escuchar y leer en ámbitos significativos de la actividad social, incidiendo de forma especial en los discursos de los medios de comunicación y del ámbito académico, aunque sin olvidar los de la vida cotidiana, sobre todo en los primeros cursos. Al servicio de esta actividad discursiva variada, se formulan unos contenidos de conocimientos metalingüísticos -conocimiento de la lengua- y sociolingüísticos -la lengua y los hablantes-, en cuya redacción se ha intentado dejar bien manifiestas las correlaciones con los tipos de prácticas discursivas que se proponen en cada curso. Con el mismo carácter se proponen unos contenidos de educación literaria, en los que también se da preeminencia a la lectura, el comentario, el análisis y la composición de textos. Estos contenidos se organizan en bloques con una finalidad meramente analítica, ya que las actividades de aprendizaje deberán integrar a menudo contenidos de expresión y de comprensión, tanto oral como escrita.
Por tanto, la intervención didáctica debe enfocarse combinando las actividades de uso, de comprensión y de expresión y las de reflexión sobre el uso de las formas y unidades de la lengua en las diferentes situaciones de la vida social. Se ha de trabajar con discursos en situación, afrontando y resolviendo los problemas -textuales, léxicos, gramaticales, de registro- que se plantean, tanto en la comprensión oral y escrita como en la expresión oral y en la composición escrita. Si bien lo ideal sería trabajar sobre los problemas que surgen en la realización de tareas comunicativas reales y concretas, siempre al menos se debe contextualizar el texto o la tarea comunicativa que se propone: redacción de una solicitud a un organismo oficial, narración de una historia con un fin informativo o literario, descripción de un objeto o explicación de un fenómeno científico para una presentación académica, elaboración de unas normas reglamentarias para un grupo, reseña de una obra recomendando su lectura con argumentos convincentes, lectura de un relato para disfrutar con una historia bien narrada o de unos poemas para compartir unos sentimientos. De esta manera se promueve la adquisición, basada en la práctica, de unos saberes referidos a los principios y normas sociales que presiden los intercambios, las formas convencionales que presentan los textos en nuestra cultura, los procedimientos que articulan las partes del texto en un conjunto cohesionado, las reglas léxico-sintácticas que permiten la construcción de enunciados con sentido y gramaticalmente aceptables o las normas ortográficas.
Las dimensiones internas, cognitivas y afectivas de la lengua se desarrollan y enriquecen con la variedad y la riqueza de la comunicación y, muy especialmente, con el ejercicio de la expresión personal de hechos, ideas, sentimientos y opiniones. Por eso, la metodología que se adopte en la enseñanza, además de facilitar la consecución de unos aprendizajes y el progreso en unas competencias básicas en comunicación lingüística, debe incidir también en otras competencias, como la de aprender a analizar y resolver problemas con progresiva autonomía (aprender a aprender) y a tratar la información, así como en la competencia social y ciudadana y en la cultural y artística.
Realizadas estas precisiones acerca de la necesidad de integrar los contenidos de los distintos bloques en la actividad diaria de la clase, conviene realizar ahora algunas sugerencias metodológicas sobre los procesos de comprensión y expresión, sobre la educación literaria y sobre el papel de los conocimientos metalingüísticos.
Aprender a escuchar, a hablar y a conversar.
El alumnado de secundaria utiliza con facilidad la lengua oral en los usos coloquiales de la vida cotidiana y posee unos conocimientos más que suficientes sobre esos usos. Sin embargo, a pesar de poder tener alguna conciencia de las diferencias entre usos formales e informales, por haber ejercitado los usos orales en el ámbito escolar durante la Educación primaria, no la refleja de forma adecuada en sus actuaciones como usuario.
Por eso, en la etapa secundaria debe concederse gran importancia a la diferenciación entre las situaciones a las que corresponden usos informales y las que requieren usos formales. Se ha de atender en concreto al aprendizaje de unos usos orales adecuados a las situaciones escolares, tanto en la organización del trabajo (normas, instrucciones) y de las relaciones sociales (reuniones, asambleas) como en los discursos propiamente académicos (exposiciones, presentaciones de trabajos, argumentaciones). Indudablemente estos aprendizajes son lentos y deben ser atendidos a lo largo de toda la etapa, graduando las exigencias en función de las características de cada grupo. Esto requiere la fijación de unos contenidos como los que se especifican en este currículo y la planificación y realización de forma permanente de actividades de expresión y de compresión oral a lo largo de los cuatro cursos.
Los usos orales de los alumnos deben alternarse y reforzarse con actividades de audición, comentario y análisis de sus actuaciones y de las de otros hablantes en diferentes situaciones (conferencias, noticias de los medios de comunicación, debates, tertulias.). Este análisis se deberá apoyar, si ello fuera posible, en grabaciones preferentemente de vídeo, pues ello permitiría observar y analizar los aspectos no verbales además de las formas propiamente lingüísticas y los componentes de la entonación (tono, volumen, velocidad.).
También debe atenderse la lengua oral en actividades como la lectura expresiva en voz alta y el recitado, que permiten simultáneamente desarrollar habilidades de la expresión oral y de la comprensión escrita -pues una buena lectura supone una buena comprensión-y que también se vinculan a la educación literaria.
En definitiva, la adquisición de una competencia comunicativa oral no puede confiarse exclusivamente al uso de la comunicación oral para otras tareas, ni a la imitación del modelo de los usos verbales del docente. Es necesario prestar atención específica, con objetivos explícitos, a las normas convencionales que rigen los diferentes intercambios, enseñando a comprender noticias, narraciones, avisos, instrucciones o exposiciones sobre temas prefijados y a expresarse para narrar un suceso, dar un informe, exponer un tema preparado al efecto o participar en un debate, aprovechando las situaciones que nos ofrecen los medios de comunicación, la interacción social en el entorno o las situaciones escolares.
Aprender a leer y a escribir.
El aprendizaje de la lectura y la escritura es un proceso complejo que dura toda la vida, si se entiende como algo más que la mera adquisición del código. La escritura puede cumplir una función puramente mecánica, como en una copia o un dictado, puede utilizarse para dar o recibir información o puede expresar el resultado de un trabajo de síntesis, de investigación o de creación literaria. En este sentido, leer y escribir son dos competencias que implican conocimientos complejos sobre la lengua en todos sus niveles -gráfico, gramatical y léxico-, sobre los textos como modelos socialmente aceptables para organizar la comunicación, sobre los contextos sociales y sobre el mundo físico y social. Además, leer y escribir no son verbos intransitivos; se lee una novela o el periódico, se escribe una carta o un poema. Es decir, siempre se lee y se escribe en una determinada situación y con una finalidad concreta, por lo que las actividades de lectura y escritura deben estar suficientemente contextualizadas.
La enseñanza escolar debe tener presente todo lo anterior. Debe aspirar, como última meta, a las funciones superiores de la escritura, pues en eso consiste una verdadera alfabetización cultural. Pero sobre todo, debe tener en cuenta la variedad de contextos y funciones y la complejidad de los procesos de comprensión y de composición de los textos escritos. El aprendizaje de la composición escrita debe luchar contra los hábitos de improvisación y contra la aceptación de una redacción «a la primera», debe atender a todas las fases de elaboración de un texto, a la planificación, a la composición y a la revisión y no debe valorar solamente el producto o resultado final.
Esto no significa necesariamente que deba seguirse este camino de forma lineal -aunque es aconsejable en los primeros niveles-, sino que la tarea docente consiste en atender al proceso y en realizar actividades en cada una de las fases. La planificación requiere una preparación especial y puede llevarse a cabo con distintas actividades según el tipo de texto, tanto para motivar la tarea de escritura y fijarla con claridad, como para estimular la imaginación o sugerir posibilidades de obtención de información. No existe una única metodología, pero según los casos y los momentos se podrán utilizar técnicas colectivas o individuales y se dará a los alumnos una mayor o menor autonomía. Lo mismo cabe decir de la organización de los contenidos.
La composición supone el despliegue de la planificación inicial, no perdiendo de vista el plan y la intención global; la elección de unos determinados registros y de unos recursos expresivos y una utilización adecuada de los mecanismos de cohesión y de la corrección gramatical y ortográfica. Dada la complejidad de esta fase, es especialmente importante el papel del profesor durante el proceso de composición, hasta que el alumnado va adquiriendo cierta autonomía.
La revisión del texto producido debe considerase una fase imprescindible del proceso, pues a los adolescentes les cuesta mucho reconocer la necesidad de reformular una primera redacción. La ayuda del profesor debe atender tanto a la planificación y organización global -posibles reestructuraciones, ampliaciones, supresiones- como a los distintos aspectos de la forma -corrección gramatical, adecuación del registro, mecanismos de cohesión, ortografía-, seleccionando en cada caso los aspectos que se deben revisar y el mayor o menor grado de exigencia.
No se deben olvidar actividades de resumen, transformación, supresión o ampliación de textos, como ejercicios preparatorios para las distintas fases de los complejos procesos de redacción.
Cuando se ha completado el proceso, debe valorarse la presentación decorosa de los resultados y en ello puede desempeñar un papel importante la utilización de los procesadores de textos y las herramientas de edición digital, como los blogs y wikis, que permiten hacer que los textos tengan un carácter público.
Respecto a la lectura, la acción docente debe atender a la comprensión y análisis de textos breves y fragmentos y a la lectura progresivamente autónoma de textos más o menos amplios y de obras completas.
La complejidad de los procesos de comprensión exige un tratamiento didáctico cuidadoso, especialmente en los primeros cursos y en los casos de algunos alumnos con problemas. Deben trabajarse sistemáticamente las relaciones entre el significado lineal de los enunciados y el sentido global; se debe enseñar a realizar presuposiciones e hipótesis sobre los contenidos, la estructura, el contexto y las intenciones, al tiempo que se va leyendo linealmente, y a modificar esas hipótesis si es preciso. También será necesario hacer explícitos los esquemas textuales, que ayudan a mejorar la comprensión y son utilizables en las propias composiciones escritas, y los conocimientos sobre el mundo que actúan como marco cognitivo para una buena comprensión. El desarrollo de la competencia léxica debe atenderse en relación con esos marcos.
La lectura de textos más extensos puede cumplir funciones de obtención de información y dar lugar a la realización de esquemas o trabajos. En este caso, debe perseguirse la progresiva autonomía de los adolescentes, pero al principio será necesaria la ayuda del profesor.
Habrá que tener en cuenta en todo momento que la lectura puede tener objetivos muy diferentes y que la enseñanza de la comprensión lectora ha de abarcar todos estos objetivos de lectura, desde la extracción de una información concreta hasta la evaluación de la forma y el contenido de los textos.
La educación literaria.
La educación literaria consiste en un acercamiento a la literatura como fuente de enriquecimiento personal y de interpretación del mundo; también debe fomentar y consolidar los hábitos lectores y, sobre todo en tercero y cuarto, debe proponerse un primer acercamiento al patrimonio literario, valorándolo como un modo de simbolizar la experiencia individual y colectiva en diferentes contextos histórico-culturales. Debe consistir ante todo en la lectura y el comentario de textos y obras adecuadas a la edad, pero la lectura literaria exige, además de los conocimientos propiamente lingüísticos, unos conocimientos específicos sobre las convenciones de cada género, sobre los temas y motivos de la tradición literaria y sobre los recursos estilísticos. Ha de tenerse muy en cuenta que la comprensión de textos literarios requiere situarse en el mundo de lo imaginario y aceptar convenciones lejanas a la lógica habitual de los textos informativos o narrativos de hechos reales. Es tarea del profesor dirigir la adquisición de esos conocimientos que constituyen una competencia literaria.
Pero la educación literaria requiere también la creación de un ambiente, de unas situaciones propias de la comunicación literaria, en la que es imprescindible, además de leer de forma personal, intercambiar opiniones y sensaciones sobre las lecturas y sobre el mundo de los autores y obras. En este sentido, hoy se cuenta también con un apoyo en algunas páginas de Internet, en las que autores de literatura juvenil se relacionan con sus lectores.
Además de las lecturas y comentarios de textos y fragmentos, actividades de lectura expresiva, de recitado y dramatización o de debate (libro forum, tertulia) serán un elemento importante para la creación de un clima de interés.
La composición de textos con intención literaria por parte de los alumnos es, más que un objetivo, un medio de desarrollar la propia expresión y de asimilar las convenciones de género y los recursos estilísticos.
El acercamiento que se propone en tercero y cuarto al patrimonio histórico de la literatura española no debe concebirse como el aprendizaje sistemático de unos periodos, obras y autores, sino como una primera aproximación y como el inicio de un interés por escritores y obras relevantes de nuestro patrimonio cultural, seleccionados sobre todo por su interés para el alumnado de estas edades.
La reflexión sobre la lengua.
El desarrollo de unas habilidades lingüístico-comunicativas es inseparable del desarrollo de unos conocimientos sobre las formas y sobre los usos sociales de la lengua. Ese conocimiento existe de forma implícita en todos los hablantes y en esa forma es más que suficiente para los usos informales de la vida cotidiana. Pero, conforme la actividad verbal se va haciendo más compleja y diversa y especialmente en la composición de textos escritos, se hace necesario explicitar y sistematizar ese conocimiento. Por estos motivos, enseñar a reflexionar y a usar la reflexión para mejorar la producción y comprensión de los textos orales y escritos constituye otro de los núcleos de la enseñanza lingüística.
Por otra parte, al hablar de problemas lingüísticos es necesario utilizar una terminología básica que se debe ir aprendiendo a lo largo de la etapa. La adquisición de esa terminología se distribuye por cursos a lo largo del currículo en relación con las necesidades que plantean los tipos de discursos y de textos que se proponen en cada nivel. Sin embargo, es necesario establecer una diferencia muy clara entre la adquisición de un metalenguaje y la enseñanza de unos conocimientos teóricos gramaticales. Lo que se debe intentar es aprender a utilizar una terminología para resolver y explicar los problemas que surgen al componer un texto, al observar o corregir los usos inadecuados de mecanismos de cohesión (conectores, pronombres anafóricos.), la selección léxica y las relaciones semánticas, o las construcciones sintácticas y las diferentes posibilidades de expresar los mismos significados, los procedimientos gramaticales para integrar diferentes proposiciones o de modificar valores intencionales o expresivos, así como los mecanismos para la formación de palabras, la norma gramatical y ortográfica y las variaciones de registro y dialectales en relación con el contexto de comunicación. En la formulación de los contenidos se sugiere, frente a actividades gramaticales descontextualizadas de análisis léxico y sintáctico, ejercicios de transformación y modificación de funciones sintácticas, semánticas y pragmáticas de los enunciados, que permitan observar y explicar las consecuencias de los cambios en el significado referencial o en el expresivo.
A veces será necesario detenerse en una explicación gramatical, léxica, textual o sociolingüística, pero esto se debe hacer basándose en los ejemplos y problema prácticos del uso y teniendo siempre presente que el objetivo de carácter gramatical y metalingüístico está al servicio de la comprensión y la expresión, para conseguir un uso de la lengua eficaz y adecuado.
En el terreno de la sociolingüística es importante conciliar una valoración positiva de la diversidad lingüística y de la variedad de dialectos y registros sociales en la comunicación informal, con una conciencia clara de la necesidad de una norma y de unos usos estándar en situaciones formales.
Por último, cabe señalar que abordar aspectos como la proximidad de las prácticas discursivas a la experiencia cultural y lingüística de los alumnos, las variaciones y los factores que explican dialectos, registros y usos sociales, la aplicación de conocimientos sobre el contexto histórico-cultural a los textos literarios, la transferencia y aplicación al aprendizaje de las habilidades y estrategias en una lengua determinada, la adquisición de normas socio-comunicativas o las diferencias en los procesos de socialización de los hablantes, conlleva, una cierta consideración de la peculiaridad social y cultural del entorno de los alumnos, tanto si se refiere a las Ciudades de Ceuta y Melilla o los países donde se ubica el centro escolar.
Orientaciones para la evaluación
La evaluación en la clase de Lengua es el instrumento básico de apoyo a los docentes y al alumnado en el proceso de enseñanza y aprendizaje y ha de permitir la observación de la capacidad para resolver los problemas de comunicación, ya que este es el objetivo fundamental. Por ello, es indisociable de los procesos de comprensión y de producción de textos, ya que es durante el proceso cuando se han de observar tanto las dificultades como los logros y avances. Todo ello con una doble finalidad: tomar decisiones sobre la manera de enseñar y conocer los aprendizajes del alumnado.
La evaluación de los conocimientos lingüísticos debe constituir en sí misma un mecanismo de aprendizaje para los propios adolescentes y debe darles pautas para que actúen cada vez con mayor autonomía.
Debe permitir al docente, además de evaluar los aprendizajes de sus alumnos, valorar todos los factores que intervienen en la enseñanza, como la adecuación de los objetivos, actividades, tareas, procedimientos y recursos utilizados, las dificultades encontradas, sus posibles causas y las estrategias que hay que desarrollar para superarlas. Es decir, evaluar el proceso de enseñanza para ajustarlo en función de los procesos y de los resultados. Para evaluar se deberán arbitrar medidas y utilizar instrumentos que sirvan a tal fin.
Es importante que tanto los alumnos como el docente definan claramente los objetivos de aprendizaje, cuáles son los medios que deben manejar para alcanzarlos y cuál es la secuencia de actividades que deben llevar a cabo para comunicar y para aprender. La evaluación, por tanto, se centrará en estos elementos porque evaluar y enseñar son procesos indisociables.
Los criterios de evaluación sirven de referencia para valorar en qué medida se han producido los aprendizajes que se consideran especialmente relevantes para la adquisición de las capacidades recogidas en los objetivos. Los criterios son además el elemento que aúna objetivos y contenidos y donde se observa con mayor claridad la contribución de la materia al logro de las competencias básicas, ya que se refieren a conductas observables que permiten comprobar si se han adquirido los aprendizajes que se consideran imprescindibles, y en qué grado.
La selección y secuencia de los criterios de evaluación obedece a los mismos principios que configuran la materia. Por ello, esta concreción es especialmente importante para orientar la evaluación pues resume lo que se espera que sean capaces de hacer los alumnos en relación con los diversos contextos de uso de la lengua en situaciones reales de comunicación. En estas situaciones aparecen ya integradas todas las destrezas que aparecían agrupadas en bloques de contenidos diferenciados para facilitar su reconocimiento. Los criterios de evaluación remiten con claridad a aprendizajes integrados. En efecto, si se observa la redacción de los criterios se verá que comienzan con verbos cuyo significado se refiere a prácticas comunicativas (narrar, exponer, explicar, argumentar, resumir...) o a habilidades y estrategias relacionadas con la comprensión o la producción de textos (extraer información, identificar el propósito, aplicar conocimientos sobre la lengua para solucionar problemas de comprensión...) y estas habilidades se refieren siempre a determinados géneros de textos en una situación comunicativa concreta y con un nivel determinado de complejidad. De este modo, los criterios de evaluación ofrecen en la práctica muchas pistas para que el docente pueda reconocer en conductas concretas, lo que verdaderamente se considera esencial.
Evaluar significa conocer lo que van aprendiendo los alumnos y alumnas respecto a producir y comprender textos literarios y no literarios, llevar a cabo acciones estratégicas para la producción y la comprensión, reflexionar sobre lo aprendido y sobre lo que se deba aprender, sobre el funcionamiento de la lengua y sobre los recursos disponibles para seguir aprendiendo sobre ella. Así pues, los aprendizajes deben valorarse en el marco de las actividades de producción de textos orales y escritos y en las de comprensión, cada vez mayor, que los textos de uso social y escolar le exijan al alumno. Para ello habrá que planificar instrumentos de evaluación variados y complementarios: grabaciones en audio y de vídeo, guiones de observación de exposiciones orales, plantillas de valoración de los esquemas o guiones que acompañan al discurso oral y también de valoración de los textos escritos, revisión de los cuadernos de trabajo para apreciar la continuidad del proceso, registros de observación o diario de clase del docente, etc.
Lengua extranjera
La mejora sustancial de los medios de comunicación y la rápida evolución, desarrollo y extensión de las tecnologías de la información y de la comunicación, han propiciado un incremento de las relaciones internacionales sin precedente. Nuestro país, además, se encuentra inmerso y comprometido en el proceso de construcción europea donde, el conocimiento de otras lenguas comunitarias constituye un elemento clave para favorecer la libre circulación de personas y facilitar así la cooperación cultural, económica, técnica y científica entre sus miembros. Hay que preparar, por tanto, a alumnos y alumnas para vivir en un mundo progresivamente más internacional, multicultural y multilingüe.
Por ello, el Consejo de Europa en el Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación establece directrices tanto para el aprendizaje de lenguas como para la valoración de la competencia en las diferentes lenguas de un hablante. Estas pautas han sido un referente clave en este currículo. Dicho documento define los diferentes estadios del desarrollo de la competencia comunicativa en una determinada lengua, en función de la capacidad del alumnado para llevar a cabo un conjunto de tareas de comunicación que exigen la realización de acciones con una finalidad de comunicación concreta dentro de un ámbito específico. Una actividad comunicativa requiere la utilización del lenguaje oral y escrito y el uso de recursos y estrategias de comunicación, lingüísticas y no lingüísticas, pertinentes al contexto en el que tiene lugar.
El objeto de la materia en la etapa de Educación secundaria obligatoria será pues el aprendizaje de las destrezas discursivas que pueden tener lugar en ámbitos diversos. De entre éstos cabe destacar: el ámbito de las relaciones personales, que incluye las relaciones familiares y las prácticas sociales habituales; el ámbito educativo, relacionado con las situaciones y acciones cotidianas en el centro escolar; el académico, relacionado con los contenidos de la materia y de otras materias del currículo; el público, que abarca todo lo relacionado con la interacción social cotidiana o laboral; y el de los medios de comunicación.
Al finalizar la Educación primaria, los alumnos y las alumnas han de ser capaces de utilizar la lengua extranjera para expresarse e interactuar oralmente y por escrito en situaciones sencillas y habituales. En Educación secundaria obligatoria se continúa el proceso de aprendizaje de la Lengua extranjera, con el objetivo de que al finalizar esta etapa hayan consolidado las destrezas productivas y sean capaces de mantener una interacción y hacerse entender en un conjunto de situaciones, como ofrecer y pedir explicaciones personales en un debate informal, expresar de forma comprensible la idea que se quiere dar a entender, utilizar un lenguaje amplio y sencillo para explicar lo que se quiere, comprender las ideas principales de textos en lengua estándar, aun con pausas evidentes para realizar cierta planificación gramatical y léxica. Asimismo, al finalizar la etapa, deberán saber enfrentarse de forma flexible a problemas cotidianos de comunicación oral y escrita, como participar en conversaciones habituales, plantear quejas, relatar experiencias o planes, explicar algo o pedir aclaraciones. En definitiva, esta etapa debe suponer un punto de partida sólido para continuar, de forma progresivamente autónoma, con un aprendizaje que ha de durar toda la vida.
Para alcanzar esas metas, el eje del currículo lo constituyen los procedimientos encaminados a conseguir una competencia comunicativa efectiva oral y escrita, en contextos sociales significativos, que permita a alumnos y alumnas expresarse con progresiva eficacia y corrección y que abarque todos los usos y registros posibles, incluido el literario. Por tanto, las habilidades lingüísticas que se desarrollarán serán: productivas -hablar y conversar, y escribir- y receptivas -escuchar y comprender, leer y comprender-, teniendo en cuenta que el aprendizaje de cualquier lengua es siempre un proceso de larga duración que no finaliza en esta etapa.
Por otra parte, el aprendizaje de una lengua extranjera transciende el marco de los aprendizajes lingüísticos, va más allá de aprender a utilizarla en contextos de comunicación. Su conocimiento contribuye a la formación del alumnado desde una perspectiva integral en tanto que favorece el respeto, el interés y la comunicación con hablantes de otras lenguas, desarrolla la conciencia intercultural, además de ser un vehículo para la comprensión de temas y problemas globales y para la adquisición de estrategias de aprendizaje diversas. El proceso de enseñanza y aprendizaje de una lengua extranjera en esta etapa educativa conlleva un claro componente actitudinal, en la medida en que contribuye a desarrollar actitudes positivas y receptivas hacia otras lenguas y culturas y, al mismo tiempo, a comprender y valorar la lengua o lenguas propias.
Los contenidos se presentan agrupados en bloques en relación a tres ejes que poseen características y necesidades específicas en cuanto al proceso de enseñanza y aprendizaje: las habilidades lingüísticas; los elementos constitutivos del sistema lingüístico, su funcionamiento y relaciones y la dimensión social y cultural de la lengua extranjera.
Las habilidades lingüísticas se recogen en el bloque 1, Escuchar, hablar y conversar y en el 2, Leer y escribir. Ambos incluyen los procedimientos, entendidos como operaciones que permiten relacionar los conceptos adquiridos con su realización en actividades de comunicación, que desarrollan el saber hacer. Las habilidades orales y escritas se presentan por separado ya que, aunque el lenguaje oral y el escrito son dos manifestaciones de una misma capacidad y en los procesos tanto de aprendizaje como de uso, el hablante se apoya en uno u otro indistintamente, y cada uno exige diferentes habilidades y conocimientos.
En esta etapa se da una importancia relevante a la comunicación oral, por lo que el primer bloque se centra en desarrollar en la capacidad para interactuar en estas situaciones, y se incide en la importancia de que el modelo lingüístico de referencia oral provenga de un variado número de hablantes con el fin de recoger, en la mayor medida posible, las variaciones y los matices. De ahí la fuerte presencia en el currículo del uso de los medios audiovisuales convencionales y de las tecnologías de la información y la comunicación.
El bloque Leer y escribir incorpora también los procedimientos necesarios para desarrollar la competencia discursiva en el uso escrito. En Lengua extranjera los textos escritos son modelo de composición textual y elementos de práctica y aportación de elementos lingüísticos.
La observación de las manifestaciones orales y escritas de la lengua que se está aprendiendo y su uso en situaciones de comunicación, permiten elaborar un sistema conceptual cada vez más complejo acerca de su funcionamiento y de las variables contextuales o pragmáticas asociadas a la situación concreta y al contenido comunicativo. Éste es el objeto del bloque 3, Conocimiento de la lengua. El punto de partida serán las situaciones de uso que favorezcan la inferencia de reglas de funcionamiento de la lengua y que permitan a alumnos y alumnas establecer qué elementos de la lengua extranjera se comportan como en las lenguas que conocen y qué estrategias les ayudan a progresar en sus aprendizajes, de manera que desarrollen confianza en sus propias capacidades.
Por su parte, los contenidos del bloque 4, Aspectos socio-culturales y consciencia intercultural, contribuyen a que el alumnado conozca costumbres, formas de relación social, rasgos y particularidades de los países en los que se habla la lengua extranjera, en definitiva, formas de vida diferentes a las suyas. Este conocimiento promoverá la tolerancia y aceptación, acrecentará el interés en el conocimiento de las diferentes realidades sociales y culturales y facilitará la comunicación intercultural porque las lenguas son portadoras de contenidos, rasgos y marcas de las culturas de las cuales son el medio de expresión.
Contribución de la materia a la adquisición de las competencias básicas
El aprendizaje de una lengua extranjera contribuye a la adquisición de la competencia en Comunicación lingüística de manera directa, completando y enriqueciendo y llenando de nuevos matices comprensivos y expresivos esta capacidad comunicativa general. Un aprendizaje de la lengua extranjera basado en el desarrollo de habilidades comunicativas, contribuirá al desarrollo de esta competencia básica en el mismo sentido que lo hace la primera lengua. Ahora bien, la aportación de la lengua extranjera al desarrollo de esta competencia es primordial en el discurso oral al adquirir las habilidades de escuchar, hablar y conversar, una relevancia singular en esta etapa. Asimismo, el aprendizaje de la lengua extranjera mejora la competencia comunicativa general al desarrollar la habilidad para expresarse, oralmente y por escrito, utilizando las convenciones y el lenguaje apropiado a cada situación, interpretando diferentes tipos de discurso en contextos y con funciones diversas. Por otra parte, el reconocimiento y el aprendizaje progresivo de reglas de funcionamiento del sistema de la lengua extranjera, a partir de las lenguas que se conocen, mejorará la adquisición de esta competencia.
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